El análisis del discurso es una materia interdisciplinaria que busca comprender el lenguaje en uso a través del estudio sistemático de los discursos escritos, orales y audiovisuales. Veamos algunos tópicos de importancia relacionados con esta área.
Mérito por la foto: ICSA, en Pexels.com (Licencia CC).
Definición y alcance:
Norman Fairclough (1995): «El análisis del discurso es una forma de crítica social que busca comprender cómo el poder se ejerce a través del lenguaje.» (https://digitum.um.es)
Van Dijk (1998): «El análisis del discurso estudia cómo se utiliza el lenguaje en la interacción social para construir significados, poder y relaciones.» (https://ultimadecada.uchile.cl)
Teun van Dijk (2008): «El análisis del discurso es una herramienta fundamental para desentrañar cómo el lenguaje influye en nuestra percepción del mundo y en las dinámicas sociales.» (https://dialnet.unirioja.es)
Ruth Wodak & Michael Meyer (2009): «El análisis del discurso puede usarse para promover el cambio social al revelar las estructuras de poder y desigualdad en el lenguaje.» (https://www.sep.ucr.ac.cr)
RAE (2023): «El análisis del discurso es el examen de los componentes del discurso y de sus respectivas propiedades y funciones.» (https://dle.rae.es/discurso)
Orígenes y desarrollo del análisis del discurso:
El análisis del discurso (AD) surgió en los años 1960 y 1970 en diversas disciplinas y países de manera simultánea, como la antropología, la lingüística, la filosofía, la sociología y las ciencias de la comunicación.
Se relaciona con otras transdisciplinas, como la semiótica, la pragmática, la sociolingüística y la psicolingüística.
Teun van Dijk sugiere que en todos los niveles del discurso podemos encontrar “huellas del contexto”, lo que permite entrever características sociales de los participantes y comprender las relaciones en la sociedad.
Perspectivas y enfoques del análisis del discurso:
Escuela francesa (Foucault, 1977): Se centra en la relación entre lenguaje y poder. «El discurso es una forma de poder que se ejerce sobre los individuos y las sociedades.» (https://revistas.javeriana.edu.co)
Análisis crítico del discurso (ACD, Fairclough, 1992)): Examina las estructuras de poder y desigualdad en el discurso.
Análisis feminista crítico del discurso (AFCD): Aborda cuestiones de género y feminismo.
Análisis multimodal(Kress & van Leeuwen, 2001): Considera diferentes modos de comunicación (texto, imagen, sonido). «El significado se construye a través de la interacción de diferentes modos de comunicación, como el texto, la imagen y el sonido.» (https://www.researchgate.net)
Análisis de la conversación(Schegloff, 1992): Estudia la interacción verbal en contextos específicos. «La conversación es un sistema social complejo con sus propias reglas y normas.» (http://padron.entretemas.com.ve)
El discurso y su importancia social y cultural:
Helena Calsamiglia y Amparo Tusón definen el discurso como una práctica social contextualizada, tanto oral como escrito.
El discurso refleja y crea la vida social, y a través de él podemos comprender las relaciones en la sociedad.
En todos los discursos, hay un fin y una independencia con el contexto.
El análisis del discurso nos permite comprender cómo se reflejan y crean las relaciones sociales a través del lenguaje.
Se aplica en áreas como la política, los medios de comunicación, la publicidad y la literatura.
Wodak (2001): «El análisis del discurso nos permite comprender cómo se reflejan y crean las relaciones sociales a través del lenguaje.» (https://www.sep.ucr.ac.cr)
Jaworski & Coupland (2000): «El análisis del discurso se aplica en áreas como la política, los medios de comunicación, la publicidad y la literatura.» (https://www.cambridge.org)
Referencias:
Fairclough, N. (1992). Discourse and social change. Cambridge: Polity Press.
Fairclough, N. (1995). Critical discourse analysis. Harlow: Longman.
Foucault, M. (1977). La arqueología del saber. México: Siglo XXI.
Jaworski, A., & Coupland, N. (2000). The discourse reader. London: Routledge.
Kress, G., & van Leeuwen, T. (2001). Multimodal discourse: The modes and media of contemporary communication. London: Routledge.
Real Academia Española (2023). Diccionario de la lengua española. https://dle.rae.es/
Real Academia Española. Análisis del discurso. Diccionario de la lengua española.
Schegloff, E. A. (1992). Sequencing in conversational interaction. Cambridge: Cambridge University Press.
Van Dijk, T. A. (1998). El análisis del discurso. Barcelona: Paidós.
Van Dijk, T. A. (1998). El discurso como estructura y proceso. Gedisa.
Van Dijk, T. A. (2008). Discurso y poder. Barcelona: Gedisa.
Wodak, R. (2001). Gender and discourse. Sage Publications.
Wodak, R. (2001). Sociolinguistics and discourse analysis. London: Blackwell.
Wodak, R., & Meyer, M. (2009). Methods of critical discourse analysis. London: Sage.
La Real Academia Española (RAE) es una institución cultural dedicada al estudio, la defensa y la difusión del idioma español. Fue fundada en Madrid en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, quien reunió a un grupo de eruditos para normar y enriquecer el español. Desde su creación, la RAE se ha dedicado a elaborar el Diccionario de la lengua española, así como a establecer reglas ortográficas y gramaticales que promuevan la unidad y el buen uso del idioma en los países hispanohablantes.
La sede de la RAE se encuentra en el Palacio de la Academia, un edificio histórico ubicado en el centro de Madrid. El palacio fue construido en el siglo XVIII y es un ejemplo de la arquitectura neoclásica española.
La RAE tiene una larga tradición de investigación lingüística. Desde su fundación, la academia ha publicado el Diccionario de la lengua española, la obra más importante de referencia sobre el idioma español. La RAE también publica otras obras, como la Gramática de la lengua española, el Diccionario panhispánico de dudas y el Diccionario de americanismos.
La RAE también organiza actividades y eventos relacionados con el idioma español. La academia organiza cursos, conferencias y seminarios sobre temas lingüísticos. También participa en proyectos de difusión del idioma español, como el Programa de Lectura y Escritura.
Edificio de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) Foto: Federico Jordá, en: https://es.wikipedia.org (Licencia CC).
El Palacio de la Academiaes un edificio de tres plantas con una fachada de estilo neoclásico. La fachada está decorada con columnas, pilastras y relieves. El interior del palacio está decorado con pinturas, esculturas y otros objetos de arte.
El Edificio de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) es un proyecto del arquitecto Miguel Aguada de la Sierra. Fue levantado entre 1891-1894. El estilo es neoclásico. Se buscó armonizar su estilo con el cercano Museo del Prado. Es un edificio elegante, construido con ladrillos y piedras calizas. La fachada está antecedida por un pórtico estilo dórico. La fotografía arriba mostrada corresponde a la parte posterior.
La RAE es una institución importante para el idioma español. La academia trabaja para proteger y promover el idioma español, y sus obras son utilizadas por millones de personas en todo el mundo.
La Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) emprendieron la tarea de redacción de la nueva edición de su Diccionario de la lengua española (DLE). Las características son fijadas en la planta aprobada por todas las Academias de la ASALE.
Se ha optado por publicar anualmente las actualizaciones del diccionario, sabiéndose que este es un proceso bastante lento. El objetivo es desarrollar una edición que no sufra atrasos en la inclusión de nuevas palabras, ni en las acepciones y modificaciones de las expresiones que ya fueron incorporadas y que necesiten de una enmienda conceptual.
Las actualizaciones que se han colocado a disposición del público recogen las modificaciones aprobadas por todas las Academias en 2023. También fue considerada una novedad ampliamente demandada: la inclusión de los principales sinónimos y antónimos del español. Esta actualización tendrá la consideración de versión electrónica 23.7.
Entre la República de Venezuela y la República de Guyana existe una región geográfica de nombre “Esequibo” (esekˈiβo), también conocido como “Zona en Reclamación”, “Zona del Esequibo”, “Guayana Esequiba” y “Territorio Esequibo”. En este artículo, nos concentraremos en el sentido originador, la génesis, de la palabra Esequibo, hasta donde sea posible presentar una hipótesis argumentativa y explicativa.
Cuando hablamos del Esequibo, nos referimos a un amplio territorio que comprende unos 159.542 kilómetros cuadrados, que representan el 75% del territorio de la República Cooperativa de Guyana y 1/7 del territorio de Venezuela. Este espacio es disputado desde el siglo XIX por los dos países. Es sabido que esta región tiene grandes reservas de petróleo, descubiertas en 2015, así como otros tesoros: oro, agua, minerales raros, madera y recursos naturales diversos.
Desde 2018, la Corte Internacional de Justicia – CIJ está verificando los aspectos históricos, legales, los derechos de la posesión definitiva del territorio, la distribución de las fronteras, así como la revisión del Laudo de París de 1899, dentro de los límites que las leyes internacionales imponen a la Corte.
A quién pertenece ese territorio, no es cuestión de este estudio. Por tanto, discusiones y dialécticas relacionadas con reclamaciones y derechos territoriales serán dejados de lado en esta investigación, para no perder la objetividad del análisis. Sin embargo, nos fundamentaremos en el contexto histórico y social que envuelve el uso del nombre, especialmente porque estos elementos externos nos ayudan a explicar mejor la materia que está siendo aquí tratada: Esequibo – origen del nombre y su relación con la Guayana Esequiba.
El aspecto idiomático del nombre del Esequibo
Es verdad que los aspectos idiomáticos afectan las relaciones interpersonales e interestatales, tanto de forma directa como indirecta. De hecho, grandes discusiones por cualquier asunto tienen sus orígenes, muchas veces, en el uso y abuso de términos y frases de la lengua. La forma como nos comunicamos determina nuestro relacionamiento y lugar en el mundo.
El uso correcto o incorrecto de las palabras tiene un poder significativo sobre las personas. Las palabras pueden influenciar nuestras percepciones y relaciones, tanto a nivel interpersonal como interestatal. Al fin y al cabo, nuestra forma de actuar con los otros determina la forma como vivimos en la sociedad.
Otro aspecto que no debemos olvidar es el uso correcto de los nombres. Los nombres determinan las clasificaciones, las identidades personales, los derechos y las herencias. Sin el empleo correcto de los nombres aparecen los conflictos y desentendimientos.
Basados en la premisa anteriormente expuesta, notamos que el nombre “Esequibo” no es solo un término geográfico, sino que también lleva consigo una rica historia y significado cultural. Generalmente, cuando usamos el término Esequibo, nos referimos a varios aspectos y conceptos. El nombre Esequibo puede referirse a:
El río Esequibo.
El Territorio Esequibo o Guayana Esequiba.
La antigua colonia neerlandesa del Esequibo.
La región de Alto Tacutu-Alto Esequibo.
La región de Islas Esequibo-Demerara Occidental.
El proyecto de Estado de Esequibo.
El Parque Esequibo.
Las ideas más consistentes y que disponen de mayor sustentación en las obras aquí verificadas nos inducen a pensar que el origen del nombre Esequibo (ˌesekˈiβo) o Guayana Esequiba (ɡwajjˈana ˌesekˈiβa) es más próximo del idioma español que de cualquier otra lengua romance, como el portugués (Guiana Essequiba, ɡwˌa͡ɪˈɐ̃nɐ ˌezɨkˈibɐ) y el francés (ɡuɛjanˈa ezɛkibˈa) y otros, como el holandés y el inglés.
Con respecto al inglés, los nombres Essequibo (ˌessekˈiβo) y Essequibo river (ˌɛsɪkwˈiːbo͡ʊ ɹˈɪvɚ) se distancian más de su origen fonético-gramatical y se arriman más para el sonido romance, latino e hispánico. Por lo visto, el nombre Esequibo, en inglés, parece ser más una incorporación lingüística de una palabra extranjera (del español) a ese idioma , que una expresión nativa inglesa.
De hecho, el nombre del país Guyana (/ɡaɪˈɑːnə/; /ɡaɪˈænə/; gy-A(H)N-ə) se presenta con variaciones fonéticas dentro del mismo país con influencia inglesa. Pero dejemos que los gramáticos y lingüistas hagan su trabajo en este sentido, porque podemos estar pecando de entrometidos en áreas especializadas.
Es fácil confundir algunos términos, por causa de la proximidad idiomática. Nos referimos a los nombres Guayana, Guyana, Guiana; Esequibo y Essequibo1. Creemos que eso acontece debido a que la región sufre una fuerte influencia del idioma español, portugués e inglés al mismo tiempo. Cuando usamos aquí Guyana, estamos usando el nombre del país. Cuando usamos Guayana [Esequiba], nos referimos a la Zona en Reclamación.
Guayana Esequiba: las fronteras físicas y el contexto de su nombre
Hasta hoy, Guyana administra la región disputada, con fundamento en el Laudo Arbitral de París, del 3 de octubre de 1899. Esta sentencia es cuestionada por Venezuela, amparándose en el contenido del Acuerdo de Ginebra, del 17 de febrero de 1966. Dentro del territorio de la Guayana Esequiba, Venezuela tiene dominio en la isla fluvial de Anacoco, en el río Cuyuní. Guyana reclama esta pose, mientras que Venezuela indica que esa isla está fuera del área en litigio.
Mapa político de Venezuela con el área en reclamación de la Guayana Esequiba. Foto:carmelourso
La Guayana Esequiba es una región que forma parte del escudo guayanés. Comprende una gran geografía que se encuentra entre el río Esequibo hasta el hito que está en la cima del monte Roraima, donde se dividen las fronteras de Brasil, Guyana y Venezuela. Por cierto, Venezuela ostenta el 85% del monte Roraima, mientras que Guyana es poseedor del 10% y Brasil está limitado a un 5%. Para subir al monte Roraima, es más fácil seguir por la región de Santa Elena de Uairén, donde está la Gran Sabana.
Guyana es atravesada por el importante río Esequibo. Ese río nace en el sur, en la montaña de Acarai, en Brasil, y fluye para el norte, recorriendo unos 1.000 kilómetros, pasando por selvas y sabanas, dividiendo el país en dos, hasta desembocar en el Océano Atlántico. El Esequibo tiene el segundo estuario más grande del continente americano, siendo superado por el de Río de la Plata.
Dentro de la geografía del Esequibo, podemos destacar al misterioso y fabuloso monte Roraima, también conocido como tepuy Roraima o cerro Roraima, una de las formaciones geográficas más antiguas de la Tierra. Tiene una elevación de 2.810 metros sobre el nivel del mar. Es el punto más alto de la sierra de Pacaraima y, coincidentemente, el punto más alto de Guyana. Su formato tubular crea una pendiente con acantilados de 400 metros. El monte Roraima está en la región del Escudo guayanés, al sureste del parque nacional Canaima (de 30.000 km², en Venezuela).
Monte Roraima: con su imponente e imperial majestuosidad, hasta el hoy, divide las fronteras de Brasil, Guyana y Venezuela.
Juan de Esquivel y el origen del nombre Esequibo
Entremos ahora en el punto principal de nuestra argumentación. Algunos explican que el origen de la palabra “Esequibo” se remonta a la época de los viajes de Cristóbal Colón a América, los cuales comenzaron en 1492.
En 1498, Colón y sus hombres se adentraron en el territorio venezolano por la costa oriental del país, lo que corresponde a una región llamada Delta Amacuro, en el Golfo de Paria y el territorio de la Isla de Trinidad y Tobago. Esa región fue llamada por Colón de «Tierra de Gracia», en gran parte por la abundancia de agua dulce proveniente de la desembocadura del río Orinoco, conocido como Delta Amacuro, y por la exuberancia de la vegetación nativa.
Era el tercer viaje oficial de Colón, por allí. Aparecen en esta parte de la historia universal dos personajes importantes: Alonso de Ojeda y Pedro Alonso Niño. Era el año de 1499. Ahora, si nos fundamentamos en este prerrequisito, esto nos llevaría a profundizarnos más en la investigación. Nos encontremos con un tercer e importante personaje: Juan de Esquivel.
Un dato curioso y que ayuda mucho en esta investigación es que el río Esequibo fue explorado inicialmente por los españoles y no por otra nación, como Portugal, Holanda o Inglaterra. Fue visto por primera vez por los españoles en 1498, durante el tercer viaje de Cristóbal Colón. El tripulante de una de las naves, cuyo nombre es Juan de Esquivel, lugarteniente de Diego Colón, hijo del Almirante, fue uno de los primeros exploradores de la región, momentos en los cuales exploraba las bocas del Orinoco.
Parece que, en un viaje posterior, Alonso de Ojeda, em 1499, denominó esa región de Esequibo, en honor a Juan de Esquivel, haciendo, talvez, un juego de palabras, una derivación o adaptación dialéctica. Antes, parece que Alonso de Ojeda había llamado el río Esequibo de Rio Dulce, por causa de la abundancia de agua y por su sabor.
En 1591, los españoles fundan un fuerte en la orilla del río Esequibo, en la confluencia del río Cuyuní y el río Mazaruni. Por tanto, el primer establecimiento europeo en la región de las Guayanas, como un todo, fue hecho por los españoles, dejando más asentado su influencia en la localidad en 1614, cuando los colonos comenzaron a plantar caña de azúcar y cacao, mientras mantenían una relación relativamente pacífica con los indios locales.
Lógicamente, conocer una región no determina la posesión de esos espacios geográficos, pero es un requisito fundamental a la hora de hacer cualquier reclamación, basándose en el princípio jurídico denominado de uti possidetis iuris (expresión de carácter legal y de origen latín que significa «lo que poseías, de acuerdo con el Derecho, eso posserás»). Tiene que ver con el dominio ejercido, conforme al Derecho, por un proprietario sobre un determinado inmueble, cosa u objeto. Es un importante e histórico principio usado en el Derecho Civil y en el Derecho Internacional.
Estos son temas complejos que implican una variedad de factores y perspectivas, y están más allá del alcance de esta discusión que queremos presentar en este estudio. Aun así, es importante mostrar algunas referencias externas para sustentar este asunto importante.
Citemos France (2021, marzo 3):
¿Y los españoles? En realidad, ellos fueron los primeros europeos en explorar el territorio, con la incursión de Alonso de Ojeda y Pedro Alonso niño en 1499, a lo largo del curso de los ríos Esequibo y Orinoco. Solo hasta un siglo después, en 1594, España oficializó la posesión de la provincia de Guayana, y la integró a la cartografía de sus colonias en América. Sin embargo, los españoles descuidaron esta región. Tras concentrarse en los Virreinatos de Nueva España o actual México, Nueva Granada o actual Colombia, Perú y Río de la Plata, a España no le quedaron oportunidades de defender la provincia de Guayana tras la invasión holandesa de 1615. De manera que los holandeses, apropiados del territorio guyanés, crearon tres importantes colonias: Demerara, Berbice y Esequibo. Para su época, eran tierras ricas en producción de caña de azúcar, y cada vez más atractivas para los británicos que se formularon como una potencia imperial del mundo para el siglo XIX. (Destaque nuestro, https://www.france24.com/)
En la citación referenciada arriba, notamos que los holandeses crearon, en la época de 1615, tres provincias: Demerara, Berbice y Esequibo. Solo que, con respecto a ese nombre Esequibo, este ya existía antes de esa época. Por lo visto, los españoles fueron los primeros a usar el nombre Esequibo. Caso contrario, podría concluirse que los holandeses fueron los primeros en usar el término Esequibo, idea que no encuentra respaldo en los registros visualizados.
Las mudanzas ocurridas entre el nombre Esquivel y Esequibo, pueden ser explicadas como consecuencias de:
Variaciones lingüísticas e idiomáticas de la época (la mayoría de los exploradores no tenía mucho o ningún conocimiento de letras);
Factores geográficos y étnicos, propios de la región que se encontraba muy distante de los centros de conocimiento y estaban ocupadas por tribus indígenas;
Mezcla de los dialectos indígenas caribes, arahuacos e timoto-cuicas con el idioma español;
Forma antiga de escribirse el idioma español de la época, siendo que, en tesis, es posible que en algunas obras de los exploradores existan variaciones de las formas de escribir el nombre Esequibo («Ezequivo», «Esequivo», «Ezequibo»).
Una de las hipótesis más populares que trata de solucionar este dilema idiomático del Esequibo indica que el nombre del río Esequibo se derivan del apellido de Juan de Esquivel, quien ejercía de lugarteniente de Diego Colón, hermano de Cristóbal Colón. O sea, parece ser que el nombre del río Esequibo fue en homenaje a Esquivel, personaje misterioso de la historia de la conquista española de la América en formación.
La hipótesis planteada sugiere que el término «Esequibo» es una adaptación o variación lingüística del nombre «Esquivel». Si esto es cierto, tendríamos que investigar en detalle las causas geográficas, sociales e históricas que llevaron a este cambio en la pronunciación y escritura. La diferencia entre «Esquivel» y «Esequibo» es significativa y requiere una explicación fundamentada.
Ironizando con la historia por detrás del nombre del Esequibo
Ironicemos con la historia de la «conquista». La ambición por el oro obligaba a los exploradores y a las autoridades europeas a decir: «Este pedazo de tierra aquí es mío. Por tanto, se va a llamar de esta o aquella manera, porque me interesa que todo el mundo sepa que esto aquí es mío. Mío y solo mío».
Como sabemos, los conquistadores aparecieron por allí, y en cada lugar donde llegaban le ponían el nombre de su interés a cualquier cosa o lugar. Era como si ellos fuesen los dueños del pedazo; los amos del mundo. Esa era la moda invasiva de esos días de la Edad Media, la Edad Moderna y la Edad Contemporánea, o por lo menos desde 1500 en adelante.
Los conquistadores no se importaban por si alguien ya vivía antes en aquella localidad, como en el caso de los indios, porque «indio no es gente», decían. La situación era peor para los africanos esclavizados, los cuales eran vistos como «seres sin almas». No estamos inventando; está en los anales de los conquistadores y en las obras racistas de la época de la conquista.
¿Por qué estamos presentando estas cuestiones? Porque el origen de un nombre puede explicar en buena parte el derecho de uso y usufruto de una posesión. Las personas tienen sus nombres nobiliarios, de familia, de clase y grupo. Eso los diferencia, categoriza y clasifica. Cuando se mantiene un orden natural de las cosas, todo es explicado y entendido con facilidad. Pero cuando ese orden natural es dejado de lado, entonces aparecen las confusiones y conflictos.
Como observaciones finales, podemos decir que no encontramos un registro lingüístico e idiomático que muestre directamente el origen del nombre del Esequibo. Sin embargo, la hipótesis más plausible es la que indica que el nombre «Esequibo» se derive del apellido «Esquivel». Por otro lado, no encontramos ninguna explicación plausible que contraríe la hipótesis de que el nombre del Esequibo se derive del apellido Esquivel, como fue expuesto antes.
Es un papelón de confusiones que los hombres creamos por causa del mal uso de los términos y nombres, por no respetar el valor de la palabra y, principalmente, por nuestro espirito ambicioso y codicioso de querer retener todas las «riquezas de las naciones» para nosotros, sin preocuparnos por el interés de los otros.
Esperamos, de cierta forma, haber contribuido a través de esta simple explicación, con el correcto entendimiento de los fenómenos históricos que están por detrás del origen del nombre del Esequibo. En realidad, sería muy importante adentrarse en el estudio de esta materia, verificando en profundidad las conexiones e implicaciones que del Esequibo se deriva, así como del río del mismo nombre que atraviesa, por millares de kilómetros, la geografía de esas tierras que forman parte del «mundo perdido» de Arthur Conan Doyle.
Para más información, recomendamos este vídeo:
Referencias
Padre Félix María de Vegamián. El Esequibo, frontera de Venezuela. Documentos históricos y experiencias personales. Madrid: Talleres Tipográficos Raycar S.A., 1968.
Almudena Serrano Mota, M., & Ruipérez, M. G. (1999). El patrimonio documental: fuentes documentales y archivos. Coordinadores: María de la Almudena Serrano Mota y Mariano García Ruipérez. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla – La Mancha, 1999. Univ de Castilla La Mancha. Disponible en: https://books.google.es/books?id=K7XGsc9ML-QC&lpg=PA26&dq=&pg=PA26#v=onepage&q&f=true. Accedido el 28 de noviembre de 2023.
Un tema específico, hablando sobre el nombre «Guayana» y «Guiana», será expuesto en otra matéria. De antemano, recomendamos ver la entrevista con el experto en la cuestión del Esequibo, Pompeyo Torrealba, en: Torrealba: «Se han cometido errores garrafales sobre Esequibo». Un detalle importante expuesto por Torrealba es: «Tenemos cinco Guayanas y una Guyana». Él indica que el nombre que se debe usar es Guayana y no Guyana. (https://www.youtube.com/watch?v=SbXDNB6pEHU&ab_channel=Globovisi%C3%B3nVideos). ↩︎
Oliverio Girondo (Buenos Aires, 17 de agosto de 1891 – Buenos Aires, 24 de enero de 1967) fue un poeta vanguardista argentino que pasó por Rio de Janeiro en 1920. Girondo fue uno de los poetas más innovadores del siglo XX y una figura muy importante en su natal Argentina. Su obra se caracteriza por el uso del surrealismo, con un tono irónico y lúdico. «Poema 12», conocido como «Amantes», revoluciona los límites de la poesía, ya que solo a través del empleo de verbos describe el acto amoroso en relación con las acciones y sensaciones que provoca.
«Poema 12» – Oliverio Girondo
Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, se desnudan, se respiran, se acuestan, se olfatean, se penetran, se chupan, se demudan, se adormecen, se despiertan, se iluminan, se codician, se palpan, se fascinan, se mastican, se gustan, se babean, se confunden, se acoplan, se disgregan, se aletargan, fallecen, se reintegran, se distienden, se enarcan, se menean, se retuercen, se estiran, se caldean, se estrangulan, se aprietan, se estremecen, se tantean, se juntan, desfallecen, se repelen, se enervan, se apetecen, se acometen, se enlazan, se entrechocan, se agazapan, se apresan, se dislocan, se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, se atornillan, se desmayan, reviven, resplandecen, se contemplan, se inflaman, se enloquecen, se derriten, se sueldan, se calcinan, se desgarran, se muerden, se asesinan, resucitan, se buscan, se refriegan, se rehúyen, se evaden y se entregan.
En la obra de Girondo, encontramos el uso del «se» en el modo pronominal. Como pronombre personal, invariable en género y número, se tiene varios usos, entre los que podemos destacar:
La variante formal de le(s). Empleada en aquellos casos en que el pronombre de dativo le(s), la(s), adopta la forma se: Les compré las casas > Se las compré.
Pronombre personal de tercera persona con valor reflexivo, donde el sujeto realiza la acción, manda realizar la acción, sobre sí mismo, o hasta la acción es realizada recíprocamente entre varios individuos: Marta se lava la cara (complemento directo reflexivo); Marta se lava las manos (complemento indirecto reflexivo); Pedro y Gabriela se escriben lindas cartas de amor (complemento indirecto recíproco).
Pronombre personal de tercera persona con valor expresivo. Tiene que ver con el uso del se reflexivo (es decir, referido al sujeto de la oración), con función sintáctica parecido a la del complemento indirecto, pero sin ser exigido por el verbo: Luisa (se) merece una medalla de oro; Marta (se) ganó la lotería.
La Llorona es una canción de lamento, cuyo origen se atribuye a la comunidad zapoteca de Tehuantepec, Oaxaca (México). El autor es desconocido. Es un confronto entre el amor y la muerte.
Cuenta la leyenda que, por eso del año 1900, un joven apuesto de Tehuantepec, Oaxaca, fue a Juchitán, Oaxaca. Al salir del templo (la iglesia), vio a una linda joven vestida de «tehuana» (un traje típico mexicano, llamado popularmente de «hupil»).
Aquel hombre pretendió por años a aquella linda mujer hasta que finalmente los padres aceptaron el noviazgo de los dos. Los jóvenes se casaron, pero los vientos de la revolución mexicana soplaban y el joven fue llamado como soldado para la guerra.
Cuando él partió, el joven dijo a su amada: «Recuerdo el día que fuimos al río. Las flores del campo parecían llorar contigo, mi cielo. Las nubes no son nada. Hasta el sol compite con tu sonrisa. La guerra me está llamando, porque la paz de nuestro país ha sido robada. Te prometo que volveré por ti y por nuestra futura familia. No dejaré de amarte, ni en esta vida, ni en la otra».
Finalmente, el día de partir llego, y cuando se despedía de ella, las lágrimas y el llanto invadían el rostro de su amada. Mientras hablaba con ella, limpiaba cariñosamente su dulce rostro. La llamó “Llorona”, porque ella no paraba de llorar, al saber que quizás no volvería a ver a su amado esposo. Besos y promesas inundaron el ambiente. Él juró que volvería con vida y que se libraría de la muerte. Ella también prometió esperarlo, sin importar lo que pasara. El joven se fue a la guerra, pero él nunca regresó. Muchas personas conocieron a la pareja y se consternaron por esa extraordinaria historia de amor.
Tiempo después, un amigo regresó de la guerra y le dijo a la mujer: «Tu esposo fue alcanzado por las balas. Las heridas fueron tan terribles que fue imposible salvarlo. Pero, mientras agonizaba, me pidió que te dijera que siempre te amará y que, por favor, lo perdones. Aquí te dejo esta carta que me dio para entregarte.»
La carta decía: «Salías de un templo un día, Llorona, que al pasar yo te vi. Hermoso huipil llevabas, que la virgen te creí. En el cielo nace el sol, en el mar nace la luna y en el alma me nace, Llorona, quererte como a ninguna. Ay de mí, Llorona, Llorona. Tú eres mi xhunca. Aunque me cueste la vida, Llorona, no dejaré de quererte. Me pedirán dejar de quererte, Llorona, pero olvidarte, yo nunca. No creas que porque te canto, Llorona, tengo el corazón alegre. También de dolor se canta, cuando llorar no se puede. No llores, prenda querida. Te esperaré en el horizonte a cada madrugada».
Se cuenta que la mujer lloraba por esa carta todo el tiempo. Se dice que la mujer nunca volvió a casarse, porque esperaba reunirse con su amado en el más allá y así cumplir su promesa de amor. El bebé de ellos nació semanas después, y cada Día de Muertos cenaban juntos en el panteón local, una esposa y un hijo en la tierra de los vivos, y un esposo en el mundo de los muertos, hasta que la gran águila los juntó nuevamente.
La historia y la carta se conocieron en el pueblo antes de ser inmortalizadas en la canción «La Llorona». Esta historia fue capturada con versos múltiples en la canción homónima.
La canción aparece en la película Frida (2002), que trata sobre la vida de la artista plástica mexicana Frida Kahlo, obra dirigida por Julie Taymor y protagonizada por la actriz mexicana Salma Hayek. Chavela Vargas (la principal exponente de esta música) apareció en la película como invitada especial, cantando la pieza. En el cortometraje Hasta los huesos (2001), también aparece esta canción, interpretada por Eugenia León. Y en la película de Disney Pixar, Coco (2017), marca presencia.
Nota: Algunos tratan de relacionar la canción con la leyenda de La Llorona, una historia colonial muy popular en la cultura hispanoamericana. Otros afirman que no existe ningún vínculo, porque las historias son diferentes, aunque se trastoque el tema del amor y la muerte en ambas historias.
¿A quién nunca se le trabó la lengua cuando hablaba alguna vez una frase complicada? Entonces, ¿qué tal practicar un poco algunos trabalenguas con la siguiente canción interpretada por el grupo popular venezolano «Serenata Guayanesa»?
Cuenta cuentos cuenta cinco Cuenta tantos canta un ciento Uno canta muy contento Cuando cuento Cuenta pinto (BIS)
CORO Canta, canta el trabalenguas Canta un canto divertido Si lo cantas tú conmigo Lo harás hasta que aprendas Canta, canta el trabalenguas Canta un canto divertido
II Paco peca Chica, chico Cochica Chichi coloco Cachi chista Poco a poco Paco pechi Chico pico (BIS)
CORO Canta, canta el trabalenguas Canta un canto divertido Si lo cantas tú conmigo Lo harás hasta que aprendas Canta, canta el trabalenguas Canta un canto divertido
III Una Parra Raja guerra Raja jarro Perra parra Rompe porra las amarras Parra raja Parra perra (BIS)
CORO Canta, canta el trabalenguas Canta un canto divertido Si lo cantas tú conmigo Lo harás hasta que aprendas Canta, canta el trabalenguas Canta un canto divertido
IV Tristes tres tigres comían El trigo en tres tristes platos Los tres tristes tigres gratos De tristeza se morían. (BIS)
CORO Canta, canta el trabalenguas Canta un canto divertido Si lo cantas tú conmigo Lo harás hasta que aprendas Canta, canta el trabalenguas Canta un canto divertido
El plazo para la presentación de candidaturas a los Premios Real Academia Española 2020 (creación literaria) y Borau-RAE (mejor guion cinematográfico 2020), terminó el pasado 30 de junio. En los próximos meses se mostrarán los resultados. Para el primer premio se presentaron doce aspirantes y, para el segundo, siete.
Desde 1755 la Academia tuvo entre sus proyectos la convocatoria de premios y elaboró un plan «para promover y adelantar la verdadera elocuencia». Sin embargo, el primer concurso no se realizó hasta 1788. Foto: RAE
EL PREMIO RAE
La Secretaría académica de la RAE recibió doce candidaturas de obras literariasamericanas y españolas para la XVII edición del Premio Real Academia Española. Esta edición corresponde a la selección de la mejor obra de creación literaria en cualquiera de sus géneros.
El vencedor recibirá unos 20 mil euros y una medalla conmemorativa. De acuerdo con lo establecido en el reglamento del premio, las obras presentadas debieron ser publicadas en los dos años inmediatamente anteriores al de la concesión. Por ese motivo, cinco novelas, un libro de ensayo y seis poesías consiguieron cumplir con estas exigencias.
De las doce candidaturas, cinco proceden de España y siete de corporaciones americanas (Chile, Ecuador, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela). Todas cumplieron con serios requisitos y fueron avaladas por un mínimo de tres académicos numerarios de la RAE o de cualquiera de las academias asociadas.
A seguir, estas son las obras:
Novela
Los cielos de curumo, de Juan Carlos Chirinos
Una tumba en el aire, de Adolfo García Ortega
Terra Alta, de Javier Cercas
El collar de los Balbases, de Jorge Eduardo Benavides
La novela de los Barrett, de Alfredo Boccia
Poesía
Sonetos del destino, de Alejandro Montecinos
Las reliquias de un sueño, de Manuel Ruiz Amezcua
El rostro de la llama, de Justo Jorge Padrón
Ofidias, de Valeria Guzmán
Nicaragua por dentro, de Santiago Montobbio
Nepantla, de Elsa Cross
Ensayo
El infinito en un junco, de Irene Vallejo
GUIONES CINEMATOGRÁFICOS
La Secretaría académica aceptó siete candidaturas americanas y españolas para la IV edición del Premio Borau-RAE al mejor guion cinematográfico. El galardonado irá para su casa con un premio de 20 mil euros y una medalla conmemorativa.
Siguiendo el reglamento del premio, las propuestas presentadas están relacionadas con guiones cinematográficos, escritos originalmente en el idioma español, y sus películas deben haber sido estrenadas en los dos años anteriores al de la entrega del premio.
De las siete candidaturas, cuatro proceden de España y tres de corporaciones americanas (Paraguay, Perú y Uruguay). Todas cumplieron con serios requisitos y fueron avaladas también por un mínimo de tres académicos, miembros de la ASALE, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.
Los guiones seleccionados son los siguientes:
Rosa mística, de Augusto Tamayo San Román
Cuando dejes de quererme, de Javier Echániz, Asier Guerricaechevarría y Jon Iriarte
70 binladens, de Javier Echániz, Asier Guerricaechevarría y Juan Gil Bengoa
La trinchera infinita, de Luiso Berdejo y José Mari Goenagado
Las herederas, de Marcelo Martinessi
Las leyes de la termodinámica, de Mateo Gil
Así habló el cambista, de Arauco Hernández, Martín Mauregui y Federico Veiroj
El veredicto será tomado en los próximos meses.
UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS PREMIOS RAE Y BORAU-RAE
La RAE tuvo desde bien temprano, en 1755, la idea de convocar y premiar creaciones literarias, por lo que fue elaborado un plan «para promover y adelantar la verdadera elocuencia». Sin embargo, el primer concurso fue concretizado en 1788. Con el paso de los años, se consideró que era mejor fusionar todas las iniciativas de las distintas fundaciones, vinculándolas a una única, llegando así al Premio Real Academia Española, instituido el 24 de septiembre de 2003.
De esa forma se incentivaría más la capacidad creativa y contribución por un mejor conocimiento de la lengua y literatura españolas. Todo el formato está integrado en un reglamento que fue aprobado por el Pleno de la Academia el 18 de diciembre de 2003, siendo actualizado el 18 de marzo de 2004.
Sobre el Premio Borau-RAE al mejor guion cinematográfico, este fue instituido el 22 de noviembre de 2012. El premio recibe el nombre del cineasta y académico José Luis Borau (1929-2012) y es otorgado a cada dos años al mejor guion cinematográfico escrito en lengua española, siguiendo las exigencias transcritas en el reglamento. En su primera edición, de 2014, el Premio Borau-RAE fue concedido al guion de la película El artista y la modelo, de Fernando Trueba y Jean–Claude Carrière.
Corramos atrás del origen del idioma español o castellano, partiendo de San Millán de la Cogolla y culminando en Madrid. A través de uno y otro extremo, atravesemos las tierras de Burgos, Valladolid, Salamanca y Ávila.
La ruta del castellano jala el recorrido vital de una lengua que se balbució en el siglo X y alcanzó sus mayores cumbres antes del llegar al siglo XVII. Una lengua cuyos orígenes sigue siendo tema de investigación para los eruditos, que se mueven entre la certeza de los datos encontrados y la emoción de las respuestas posibles.