«En Rusia hay mucho interés por aprender español»

Según palabras del secretario de la embajada rusa en España a los alumnos del Máster en Educación Bilingüe de la CEU-UCH y UNIMEL: “En Rusia hay mucho interés por aprender español”.

Reunión sobre el interés de Rusia por el idioma español

Estas conferencias han tenido lugar en el Palacio de Colomina de Valencia dentro del marco de las sesiones presenciales del Máster Universitario en Educación Bilingüe en inglés y español impartido por la Universidad CEU Cardenal Herrera en colaboración con UNIMEL Educación.

El secretario de la embajada rusa en España ha manifestado el interés creciente que hay en Rusia por aprender español y que supone la demanda de profesorado nativo. Nioradze ha hecho un repaso histórico de la relación entre España y Rusia y ha indicado que la emigración de niños a Rusia durante la Guerra Civil Española promovió a nivel profesional el aprendizaje de español en el país. Para el secretario, estos niños de la guerra y sus descendientes suponen algo muy importante porque además de llevar el idioma, “representan la cultura española” y eso es “un impulso muy fuerte para el aprendizaje de la lengua”.

Y es que, según datos del Instituto Cervantes de Moscú (inaugurado en 2002), el español es considerado como el 4º idioma de interés para la comunidad universitaria y cerca del 10% de estudiantes rusos lo estudiarían. Además, existe una cátedra de español en cerca de veinte universidades repartidas por todo el país.

En cuanto a la educación en las escuelas, existen varias secciones bilingües y los niños aprenden español con profesores nativos desde la educación primaria, de modo que cuando llegan a los cursos superiores tienen un buen nivel. Nioradze ha señalado que los estudiantes rusos son “muy curiosos y activos” y con “altas capacidades intelectuales y culturales”. Además, ha remarcado que El Quijote es muy querido en el país y que incluso es una lectura obligatoria en algunos centros educativos.

Tras esta conferencia ha intervenido David Lasagabaster, profesor en la Universidad del País Vasco, que ha hablado sobre la inmersión lingüística y el aprendizaje integrado de lenguas en una ponencia desarrollada en inglés. Lasagabaster ha explicado que la inmersión “consiste en el uso de una segunda lengua, desconocida para el alumno, que se utiliza como medio de instrucción” y que hay diversos tipos según la edad a la que se lleve a cabo y el tiempo de dedicación.

El profesor ha indicado que en España la mejora del aprendizaje de lenguas debería ser una prioridad dentro de las políticas educativas y que cerca del 68% de la población aprende inglés solo en las escuelas y deja de aprender idiomas al finalizar esa etapa. Además, ha indicado que el futuro es el multilingüismo y que “no hay otro camino”, que es un hecho hoy en día con el auge de colegios plurilingües.

Lasagabaster ha remarcado también que hacen falta nuevas estrategias más exitosas que motiven al alumnado a la hora de aprender otra lengua y que los profesores tienen que adquirir más competencias en lenguas extranjeras para poder impartir cualquier asignatura en esa lengua y responder así a la demanda actual del mercado. Además, ha incidido en la importancia del proyecto lingüístico de cada centro. Al respecto ha señalado que deben ser las escuelas quienes decidan según su contexto, características y necesidades el tiempo de dedicación de cada lengua.

Gracias a estas sesiones presenciales, los alumnos del Máster Universitario en Educación Bilingüe pueden conocer las últimas noticias del sector educativo así como posibilidades laborales de la mano de expertos en materia

Tomado de:VLC Noticias (19/01/2015)

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Cómo dar respuestas excelentes y opinar magistralmente

Proporcionar respuestas excelentes y emitir opiniones magistrales es un arte de la comunicación que se desarrolla con la práctica y el tiempo. Una buena respuesta puede considerarse como un perfume de exquisita calidad almacenado en un pequeño frasco. Lamentablemente, algunos, por diversas razones, no logran dar buenas respuestas. Aprovechando que estamos aqui, exploremos algunas formas que nos ayudarán a ser comunicadores destacados.

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Una mujer hablando con alguien a través del celular. Foto: Gustavo Peres, https://www.pexels.com

Una de las principales tendencias de nuestra sociedad es la pérdida del uso de expresiones como: “buenos días”, “por favor”, “gracias”, “le agradezco”. Ese orgullo distorsionado que nos ha enseñado esta sociedad narcisista y anarquista nos está empujando al precipicio idiomático. Si continuamos por ese camino, en breve seremos testigos de la eliminación de esas palabras, por ser consideradas primitivas y anticuadas. Gracias a Dios, aún perviven en los diccionarios de nuestros días, pero resta poco, si no tomamos cuidado.

Parece mismo que muchas personas solo están inclinadas a dar respuestas negativas, sea para hacer hervir la cabeza del otro, o por broma. Esto no debería ser así, pero es. Algunos sienten placer en provocar el habla de los otros solo para entrar en una disputa verbal, como si fuesen gallos de pelea. Llamaríamos eso de “comunicación smog”.

Mantener el equilibrio siempre es necesario. Si nos detuviésemos a reflexionar, notaríamos que la cantidad de expresiones negativas tales como “no”, “nada”, “no me interesa”, “no es mi problema”, “no me importa” se usa de modo excesiva y su frecuencia es abrumadora. Tal exceso de negatividad no beneficia al alma, ya que refleja una actitud egoísta. 

Por eso, nuestra habla siempre debe ser agradable. Para conseguir eso, es necesario que aprendamos a usar palabras y expresiones positivas. Nuestra habla debe ser como cuando se prepara una comida. Ninguno de nosotros colocaría un exceso de sal y condimentos en los alimentos que están siendo preparados, ni abusaríamos del uso del agua.

El habla tiene que ser así… equilibrada. Ni mucha sal, ni mucha agua. Las respuestas excelentes son producto de un proceso reflexivo que pretende conducir el pensamiento del interlocutor. Si queremos que nuestra escucha preste atención a lo que decimos, y acepte nuestros conceptos, debemos buscar formas que puedan ejercer una influencia positiva en la mente y en la forma como nuestro amigo deba entender nuestra conversa.

Punto de vista de quien escucha

No siempre lo que nosotros decimos es correcto. No es nada humilde insistir en una idea que sabemos que no es verdadera, no es edificante y no construye. No debemos ser como que “abogados” en todo tiempo de ideales equivocados, ni estar defendiendo egoístamente conceptos, cuando sabemos que esos conceptos no tienen fundamento alguno. Si está en la hora de reconocer que el otro tiene razón, está en la hora de flexibilizar nuestro punto de vista.

Así que, debemos ver los motivos de la otra persona. Ser simpático es ser empático, no antipático, aunque no necesariamente toda persona que aparenta ser antipática sea egoísta. No podemos confundirnos ni dejarnos llevar por meras apariencias. Si pensábamos que la Tierra es cuadrada, y se nos ha demostrado científicamente que no, que es redonda, ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a insistir en que es cuadrada?

Para saber cómo responder a los otros, debemos conocer el punto de vista de los otros, las preocupaciones de quien formula la pregunta. Es bueno preguntarse: ¿Cuál es el motivo de la pregunta? ¿Es necesario responder ahora? ¿La respuesta puede causar polémica? ¿Estoy interesado en polemizar? ¿Es una pregunta de punto de vista o una pregunta que exija una respuesta única, direccionada? Las respuestas sencillas, directas y bien intencionadas generalmente producen resultados excelentes. Pero debemos tener cuidado de lo que hablamos, porque lo que decimos puede ser usado en nuestra contra, dependiendo de la importancia del asunto, claro. Así que, ser discreto es la ‘fórmula mágica’.

Este tipo de situación la enfrentamos en el trabajo con cierta frecuencia. Por ejemplo, si necesito pedir permiso en el empleo para atender algún asunto particular, ¿cómo hago para convencer mi jefe? Y si no me concede el permiso, ¿cómo puedo negociar? ¿Será que me voy a poner a discutir, reclamar, patalear o faltar al trabajo? Bien, cada caso es cada caso. Ahora, veamos otro ángulo. Supongamos que fuera el jefe que necesita que yo trabaje horas extras, ¿cuál será mi reacción? Bien, algunas veces tenemos que saber escuchar un “no” y otras veces tenemos que saber decir “no”.

Según algunos estudiosos del tema, muchos de nosotros no sabemos decir “no” en el momento apropiado. No siempre un “sí” es bueno. También, algunas veces saber decir “no” es bueno cuando corresponda. Por ejemplo, si mi jefe me pide hacer horas extras con excesiva frecuencia y descuido mi mujer, mis hijos y mi familia, está en la hora de decir un “no” a la empresa, porque la familia es principal, no la empresa. La célula fundamental de la sociedad es la familia, no la empresa, mucho menos el jefe.

Igual, un joven puede tener una idea que es contraria a la de su padre o profesor, y para él poder imponerla tiene que saber ser discreto, inteligente y firme. En la hora que sea cuestionado, una respuesta apropiada y convincente puede producir los resultados esperados por él. Por eso, mantener integridad de nuestras propuestas e ideas depende de varios factores, sean internos, sean externos. La firmeza es un don que no todo el mundo tiene.

Cuestiones personales y de conciencia

Algunas respuestas tienen que ver con cuestiones morales, con principios, con creencias, etc., lo que significa que las soluciones pueden ser múltiples, ya que es una cuestión moral, y las cuestiones morales tienen varios ángulos.

Respetar el punto de vista del oyente es muy importante para poder convencerlo de nuestra visión. De nuevo, si el punto de vista del otro parece ser razonable, es bueno darle el debido valor. Si nuestro punto de vista es razonable, puede que sea bueno defender esa propuesta. Pero, ante todo, debemos evitar ser fanáticos, sustentando ideas y propuestas que no tienen lógica, no son razonables ni benefician a nadie.

Lo mejor de todo es siempre buscar una forma que pueda resultar en beneficio de todos. Al final de cuentas, somos ciudadanos y como ciudadanos todos tenemos derechos y obligaciones. Es como se dice en el mundo de las leyes: ‘mis derechos terminan cuando comienzan los del otro’.

Opinando en una reunión

Comentar en una reunión es algo diferente a cuando conversamos con un único individuo. Aquí ya estamos frente a un grupo, cuyos integrantes tiene ideas diferentes a las nuestras. Puede ser que sean partidarios de nuestros conceptos filosóficos, pero esto ni siempre acontece. Así que está en la hora de calcular los costos y determinar nuevas estrategias para que nuestras propuestas sean consideradas y aceptadas. Dependiendo del tipo de reunión, vamos a compartir con los demás nuestra concepción de vida.

Procuremos entonces que nuestras ideas sean expuestas de forma clara, directa e impactante. Nuestras respuestas deben ser favorables y cuidadosas. Si pudiésemos determinar anticipadamente el contenido de la reunión, entonces tendremos una pauta para seguir. Podríamos entonces preparar algunas respuestas que serán expuestas en el momento en que estemos reunidos.

De nuevo, es bueno preguntarse: ¿Cuál es el propósito de la reunión? ¿Se espera que yo comente alguna cosa, que responda alguna pregunta? ¿Da para opinar libremente? ¿En qué momento de la reunión yo debo comentar? ¿Cuál es el punto que me favorece y cuál me desfavorece? Para que nuestros comentarios sean aceptados por la mayoría, ellos deben estar repletos de términos que sean atrayentes, que permitan cautivar el interés de los presentes. Para tanto, no debe faltar la convicción, la motivación, la aplicabilidad de nuestras propuestas.

Sugerencias para dar respuestas excelentes

Es verdad que la comunicación constructiva es importante en nuestra sociedad. También es verdad que la tecnología nos comunica virtualmente, pero también sabemos que la tecnologia suela distanciarnos como seres humanos. Ese distanciamiento físico puede perjudicar nuestra salud física, mental y emocional. Poco cuidado es poco en este sentido. Por eso, vale la pena algunas reflexiones:

  1. Escuche de forma activa: Preste atención a lo que dicen los demás. Escuchar activamente implica comprender y mostrar interés genuino en sus palabras, pero cuidado también con lo que escucha, cómo escucha y cuál es su deseo de escuchar sobre esto o sobre aquello.

  2. Muestre empatía: Intente ponerse en el lugar de la otra persona. La empatía nos ayuda a comprender mejor sus sentimientos y perspectivas de las personas y nos da una marjen de seguridad y de comparación justa.

  3. Use un lenguaje positivo: En vez de enfocarse en ideas negativas, sustituya las ideas que transmiten conceptos negativos, los cuales pueden perjudicar su reputación y que pueden producir un efecto negativo sobre la forma como los otros deben verlo. Portanto, expresiones de gratitud, amabilidad y aprecio son elogiables, agradables y atraentes. Al final de cuentas, ¿quién se agrada con una persona «cascarrabia»? Eso no significa que debemos ser fingidos o hipócritas, porque ese tipo de actitud puede ser detectado facilmente y pueden alejar las personas de nuestro entorno.

  4. Evite el lenguaje soez: Las redes sociales son un ejemplo de un mundo inundado por lenguajes de baja categoría, calumniosas y de pésima reputación. Por eso, vea cómo está comunicándose a través de los sistemas electrónicos de comunicación y preste atención a los elementos que puedan estar afectando prograsivamente su lenguaje técnico, profesional y personal. Evite caer en provocaciones. Usted puede tener una vida repleta de buena imagen pública. Puede ser que le conozcan como una persona muy respetuosa y amable, pero el día en que cometer un error personal, o talvez caiga en una trampa, su reputación va para el piso y nadie estará allí para ayudarle en su destino.

  5. Esmérece por usar siempre expresiones corteses: No piense que las frase: “buenos días”, “por favor” y “gracias” están fuera de moda. Eso no es verdad. Vea el brillo de los ojos de las personas con quienes interactua, aquellas con las que cruza palabras agradables y de buena reputación. Perciba el toque grandioso de aquellas palabras que levantan el ánimo y la autoestima del que está deprimido o confundido. 

  6. Muestre equilibrio: Como mostrado en este artículo, el equilibrio en el uso de las frases es esencial para la transmisión correcta de las ideas. No exagere con expresiones negativas ni se muestre indiferente. El equilibrio emocional es el puente que conecta la comunicación correcta con la comprensión exacta.

  7. Construya puentes de comunicación: En lugar de entrar en disputas verbales, busque puntos en común y construya puentes de comunicación e interacción entre las personas.

En resumen, una comunicación positiva y constructiva puede marcar la diferencia en nuestras relaciones y en la sociedad en general. Al considerar estos aspectos, nuestra comunicación será fluida, agradable y constructiva. De esa forma atraeremos la atención, el cariño y el respeto de aquellos que nos escuhan.

Referencias

  1. Gil-Diaz, Liliana; Martínez-Prats, Germán; Rodríguez Garza, Carlos Alberto. “Estilos de comunicación: Una revisión teórica hacia las habilidades directivas en las organizaciones”. Disponible en: http://scielo.iics.una.py/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2409-87522022000300085. Este artículo analiza los estilos de comunicación como elemento estratégico de las habilidades directivas en las organizaciones. Destaca la importancia de tratar la comunicación de manera estratégica en los niveles directivos para mejorar las organizaciones. 
  2. Mitjans Herrero, Saturnino. “La Comunicación Incomunicada”, por Saturnino Mitjans Herrero. Disponible en: Resumen: Este artículo analiza los estilos de comunicación como elemento estratégico de las habilidades directivas en las organizaciones. Destaca la importancia de tratar la comunicación de manera estratégica en los niveles directivos para mejorar las organizaciones. 
  3. Orosa García, Berta. “Gabinetes de Comunicación Online”. Disponible en: https://www.rrppnet.com.ar/bibliografiacomunicacion.htm.

Otras Referencias

MITJANS HERRERO SATURNINO.: La Comunicación Incomunicada», Ed. Temas Grupo editorial,

Vaamonde, L.M., Técnicas de comunicación hoy 1, Ed. MacGraw-Hill, Madrid 1993 Delmar, Ken; «Comunicación Corporal», Editorial Selector, México, México, 1990.

Vaamonde, L.M., Técnicas de comunicación hoy 2, Ed. MacGraw-Hill, Madrid 1994 Descamps

Francois, Frederic. El lenguaje, la comunicación. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 1973 Devers, Thomas; «Aprenda a Comunicarse Mejor – Expresión no verbal, actitudes y comportamientos», Editorial Grijalbo, Buenos Aires, Argentina, 1990.

Ribeiro, Lair; «La Comunicación Eficaz», Editorial Urano, Barcelona, España, 1996. PASQUALI, A. (1990): Comprender la comunicación. Caracas: Monte Avila.

WASTZLAWICK, Bavelas y Jackson. Teoría de la Comunicación Humana. Herder. Barcelona . 1997.

Cómo enfrentar la tartamudez

La tartamudez es definida como “un trastorno o alteración del habla caracterizado por el entrecortamiento involuntario de la fluidez y la repetición de sílabas o elementos lingüísticos”. (WordReference.com)

La tartamudez se da como consecuencia de diversos factores, algunos de ellos físicos, otros puede que tengan que ver con aspectos psicológicos. Por esa razón, las terapias ni siempre dan resultados iguales en individuos diferentes. Eso no significa necesariamente que una terapia sea efectiva y la otra no. Por ese motivo, cuando la tartamudez está siendo atendida, es necesario ser paciente y consultar un especialista en el área de fonoaudiología o cualquier otro especialista que pueda ayudar a contornar esta debilidad.

Sólo imaginar las dificultades que enfrenta una persona tartamuda causa tristeza en algunos, mientras que para otros es motivo de bromas. De hecho, la misma palabra «tartamudez» es tan grande que hasta una persona que se dice ‘normal’ tiene dificultades de pronunciarla. Un tartamudo puede sufrir preconcepto social y ser discriminado por los otros. En una sociedad moderna, del siglo XXI, no se admite ese tipo de comportamiento y tratamiento. La persona que tiene problema de tartamudez enfrenta una gran dificultad para comunicarse. Es una lucha interna, personal, que el individuo tiene que enfrentar, que le puede causar vergüenza.

Por tanto, discriminar el tartamudo es discriminarse a sí mismo, porque todos tenemos la posibilidad de sufrir algún día un mal físico o accidente que nos puede dejar en condiciones precarias. ¡Dios nos libre! Así que, vamos respetando.

Algunas instituciones, escuelas y clínicas especializadas ofrecen la oportunidad de tratar este problema, lo que permite que el tartamudo cree métodos prácticos que le pueden ayudar a enfrentar su prueba personal. Algunas terapias de grupo ofrecen la oportunidad de desarrollar la oratoria pública. Esto consume tiempo y esfuerzo, pero vale la pena. Existen muchos casos de hombre que hicieron historia y que superaron los traumas causados por la tartamudez. Así que si usted tiene este problema, no se desanime. Su ejemplo puede transformarse en una fuente de inspiración para los otros.

Uno de los mayores secretos para superar la tartamudez es desarrollar la autoconfianza. Para ello, es bueno hacer amistad con alguien que le pueda ofrecer la oportunidad de superarse; alguien que le escuche pacientemente. Si se matricula en alguna escuela o curso y llega a tener la oportunidad de presentar discursos o hacer presentaciones, aunque sean breves, prepárese, y prepárese bien. Sea meticuloso, consistente, dedicado, persistente. No olvide los sentimientos, transmitir calor en sus presentaciones. No se concentre en que el público va a humillarlo por causa de su problema. Considere que su problema no es un problema, que sólo es un reto para superarse. Siéntase orgulloso de su potencial y dígase que puede superar los retos y que usted tiene tanta capacidad como para saltar el muro.

En la hora de presentar sus discursos, trate de relajarse y relajar los músculos de todo el cuerpo, en especial de las cuerdas vocales. Si comienza a tartamudear en la presentación, pare. Pause por algunos segundos, pero no deje que se conviertan en minutos. Olvídese de esa cuestión de estar pidiendo disculpas a cada minuto. Eso es feo. ¡Relaje! !Quédese tranquilo! Nadie lo está amenazando de muerte! Tome distancia del micrófono, si está usando micrófono. Respire, respire y respire. Concéntrese. Olvídese momentáneamente del auditorio. Piense en usted y dígase que sí puede, que va a hacer su presentación. Nada de apretar la cabeza, como si estuviera sufriendo dolor de cabeza.

Cuando prepare su presentación, evite aquellas palabras y frases que pueden producir cacofonía, palabras muy grandes y difíciles de pronunciar. Si no consigue pronunciar una palabra, use sinónimos. Un buen diccionario no debe faltar en casa. Al final, sus oyentes solo necesitan de ideas resumidas, concretas, claras y contundentes que puedan quedar en sus mentes permanentemente.

Hasta los estudios indican que la mayor parte de la información de un discurso se pierde en los próximos minutos y días. Nada de estar con aquella manía de decir: ‘¡Eeehhh!’ ‘¡Aaahhh!’ ‘¡Esteeee!’ Eso es ridículo, es feo e incómodo al oído del oyente. Son los llamados vicios del discurso.

Por otra parte, si usted tiene que comunicarse con otro y entablar una conversa, no desista del habla. Su interlocutor tiene que entender que él tiene que hacer un esfuerzo para entenderle, así como todos nos esforzamos por entender un extranjero que trata de hablar nuestro idioma. Si el problema es persistente y necesita transmitir una información, una nota escrita no hará mal, al contrario, puede ser de gran ayuda para usted.

Bien, estas son algunas sugerencias para enfrentar la tartamudez. Esperamos que le haya sido de utilidad. Finalmente, recuerde, deje para atrás eso de estar hablando ‘tar-tar-tar-mu-mu-dez’, es ‘tartamudez’.

Ref.: http://www.abc.es/20110305/sociedad/abcp-otros-tartamudos-ilustres-20110305.html

Para entender este problema, recomendamos ver la película: El Discurso del Rey.

La importancia de una buena lectura pública

La buena lectura puede ser comparada con la selección de frutas. Cuando usted va a escoger una fruta para comer, ¿qué prefiere: una fruta vieja, sin vida y desgastada, o una fruta nueva, jugosa y sabrosa? Es lógico que usted va a optar por una fruta que esté en buenas condiciones, si es para su consumo. Si fuera por un otro motivo, por ejemplo para realizar un estudio científico, usted podría escoger una fruta dañada, ya que usted, tal vez, está haciendo una investigación científica para descubrir algún elemento o fenómeno relacionado con aquella fruta dañada.

Mujer lectora
La lectura pública debe ser atrayente y agradable

 De igual forma, una buena lectura hace que la vida sea más agradable, diríamos, deliciosa. Ejemplo de esto lo vemos cuando escuchamos un locutor de radio cuya voz es potente, con una tonalidad agradable al oído y bien proyectada. ¡Ese ahí merece ser escuchado y seguido! Pero un locutor cuya voz es desagradable, nunca va a atraer seguidores. Al contrario, puede llevar al fracaso del programa que está representando, hasta de la emisora.

Entonces, si en nuestro caso somos exigentes con los otros, a la hora de escuchar un locutor, digamos, o cuando vamos a consumir un fruto, ¿por qué no reparar en que los otros también exigen eso de nosotros mismos? Es decir, si nuestra lectura pública es agradable, bien intercalada, donde son observados y respetados los signos de puntuación y donde se dan las pausas necesarias y obligatorias que requiere la lectura, conseguiremos, por lo menos, el respeto y admiración de nuestros interlocutores.

Ser un buen lector público no es un fenómeno instantáneo. Es consecuencia de un proceso diligente y disciplinado, donde nosotros nos esforzamos diariamente por mejorar nuestro estilo y nuestra capacidad de lectura. Para conseguir estos pasos, debemos mostrar la suficiente humildad como para aceptar las críticas de los otros, aunque la crítica generalmente nos irrita. Es increíble, pero parece ser natural que entre mejor lectura pública tengamos, más exigen las personas de nosotros. Pero esto tiene un lado positivo. Las personas no dejan de reconocer que nuestra lectura pública es buena, fluida, clara, potente y bien proyectada, aún más cuando nos ganamos el público.

Tal vez ni digan nada, pero, ¿qué es mejor: que digan cosas feas sobre nuestra lectura, o que no digan nada? La lógica indica que es mejor que nadie nos critique, porque tenemos una lectura regular, aunque no excelente, a que digan que nuestra lectura es pésima, desagradable. Esto último sí que sería triste. Claro, el silencio también es motivo de preocupación. Aun así, existe un buen remedio, y puede ser que la crítica sea ese santo remedio. En general, la crítica es mejor que la adulación, porque ella nos descubre y nos permite tener una visión más objetiva de nosotros mismos.

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¿Castellano o Español?

¿Castellano o Español?

¿Cómo llamamos a este idioma, “castellano” o “español”? Desde las instancias académicas, ambas opciones son consideradas correctas. Comentamos, siempre desde la cordialidad y el respeto a todas las opiniones, por qué desde aquí solemos utilizar su nombre histórico, el de “castellano”. Y nada mejor para ello que envolvernos con las músicas enraizadas y contemporáneas de los riojanos Tündra y los palentinos de El Naán. (Para escuchar el audio, clique en la imagen).

Español o Castellano

Español. Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. La polémica sobre cuál de estas denominaciones resulta más apropiada está hoy superada. El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas.

Asimismo, la forma “español” es la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.). Por respeto y consideración, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región.

En América Latina existe una alta influencia, en los sistemas educativos, de usar el término castellano. En España se emplea, asimismo, el nombre castellano cuando se alude a la lengua usual del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco. Esas diferentes visiones que se tienen sobre esos dos términos tienden a producir conflictos de intereses o de interpretación. 

Según explica la Real Academia Española (RAE), la palabra “español” procede del provenzal, espaignol, y este del latín medieval, Hispaniolus, que significa “de Hispania”. La expresion en latín HĬSPĀNĬOLUS se relaciona con la denominación latina que se daba a la provincia de HĬSPĀNĬA que incluía a la península ibérica.​ Por cierto, en el latín tardío no se pronunciaba la /H/. Es probable que la abertura de la /Ĭ/ latina breve en /e/ haya dado oriten a la expresión en protorromance: ESPAŇOL(U).

Hispania: En el latín clásico, “Hispania” se refería a la provincia que incluía la península ibérica (la actual España y Portugal). Por lo tanto, “Hispaniolus” se relaciona directamente con esta denominación latina.

Las hipótesis no acaban. Aparte de las ya mencionadas, otra indica que el español procede del occitano espaignon. Otra dice que la forma clásica hispanus hispánicus tomó prestado su estructura final del latín vulgar, incorporando a su cuerpo el sufijo one (ej. borgoñón, bretón, frisón, lapón, sajón, etc.), mientras que de *hispanione se pasó del castellano antiguo a españón, que, al mismo tiempo, sufrió un cambio fonético, al mudar el sufijo on para ol.

Referencias

  • Real Academia Española. “Origen de la palabra ‘español’”. RAE, 2021, https://www.rae.es/espanol-espanol.
  • Diccionario panhispánico de dudas © 2005. Real Academia Española © Todos los derechos reservados.
  • Rodríguez, Luis. “La influencia del latín en el español”. Hispanística Internacional, 15(2), 2015, pp. 78-92.
  • Hablemos de Culturas. “El español: historia y evolución”. https://hablemosdeculturas.com/el-espanol/
  • Penny, Ralph. A History of the Spanish Language. Cambridge University Press, 2002.

 

Vea también:

Foto de capa: Harrison Fitts.
Sevilla, España. Publicada el 12/11/2019. Uso gratuito sobre la Licencia de Unsplash. https://unsplash.com/pt-br/fotografias/pessoas-perto-do-edificio-durante-o-dia-VXHqJN52K6s

Mito de la Caverna, de Platón

Microcuento

Microcuento

Las siete plagas del idioma español

Después de hacer una lectura del texto del escritor Amando de Miguel, nos parecieron interesantes los consejos que expone en su escrito «Las siete plagas de Egipto», publicados en la página Libertad Digital y que reproducimos a continuación, no sin antes habernos tomado el abuso bienintencionado de mudar el título del artículo:

Obras LiterariasHa quedado el número siete para las famosas plagas que asolaron a Egipto, quizá porque en hebreo el siete significa mucho. La Biblia enumera diez plagas. Es igual. A título práctico, resumo aquí siete desvíos sistemáticos en los escritos contemporáneos, para empezar, en los míos. Se trata de corregirlos todo lo que se pueda, al menos tenerlos en cuenta.

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