Los tres mosqueteros

Los tres mosqueterosEn compañía de sus inseparables amigos, d`Artagnan es mosquetero del rey Luis XIII y declarado enemigo de la guardia del Cardenal Richelieu. Un día, la Reina regala a su amante, el inglés Buckingham, herretes de diamantes. Enterado Richelieu, sugiere al celoso rey la idea de pedir a Ana de Austria que luzca estas joyas en el próximo baile de la corte. Ésta, desesperada, confía su secreto a su ayudante de cámara, Constance Bonacieux. D`Artagnan, enamorado de la bella Constance, arrastra a sus tres compañeros a Inglaterra para recuperar las joyas. Perseguidos por la guardia de Richelieu, los mosqueteros deben enfrentarse a Milady, una espía implacable. A pesar de todo, la bravura de d`Artagnan le permitirá devolver las joyas a la Reina.

 

Tomado de: Armanda Muriel

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El origen de la letra «ñ» y su poder seductor

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El origen de la letra “ñ” se remonta a la Edad Media, tiempo de los monasterios y de la invención de la imprenta.

La letra “ñ” representa la formación del sonido palatal nasal, conforme define el Alfabeto Fonético Internacional (AFI): ɲ. Esto significa que el aire escapa a través de la nariz y es articulada con la parte media o trasera de la lengua y el paladar óseo.

El origen de la letra “ñ” se remonta a la Edad Media, época en la cual, en los monasterios, y después en el tiempo de la invención de la imprenta, se buscaba economizar letras para ahorrar esfuerzo en las tareas de copiado y colocación de caracteres. Originalmente, el sonido de la “ñ” era simbolizado por la secuencia “nn” (doble “n”), lo que representaba un costo elevado en la producción de textos (en portugués, la combinación “nh” equivale a “ñ”).

Así que, un día de esos, alguien tuvo la maravillosa idea de sugerir que la “nn” fuese reducida a “ñ”; es decir, la letra “n” combinada con una línea cursiva, bien discreta, pero significativa, denominada de “virgulilla”, que sería colocada encima de la “n”, dando origen así a la “ñ”, la letra simbólica del idioma español o castellano. Fenómeno parecido comenzó a acontecer con el idioma portugués, donde, por ejemplo, “an” pasaría a ser escrito “ã”, como en el caso de la palabra “maçã” (manzana).

La “ñ” también marca presencia en otros alfabetos (asturiano, aymara, bretón, bubi, gallego, euskera, extremeño, chamorro, mapuche, mapudungun, filipino, quechua, guaraní, otomí, mixteco, kiliwa, tagalo, tártaro de Crimea, tetun, wólof y zapoteco). También aparece en otras lenguas nilo-saharianas, el zarma y las lenguas aborígenes australianas.

En Brasil, es muy común hoy en día representar la negación “não” [no], con la letra “ñ”, fenómeno histórico de los tiempos modernos, producto de la expansión del idioma español en este país continental, y gracias, en gran parte, a la influencia de la Internet.

De esta forma, levantamos la campaña a favor de un mayor uso de la letra “ñ” en los sistemas electrónicos de comunicación, v. g. Internet, donde la “ñ” generalmente es sustituida por la “n”, especialmente en los programas informáticos. Quién sabe si con el tiempo la “ñ” llegue a formar parte del alfabeto portugués y de otros idiomas.

Ref.:

Dušan Krtolica… un prodigio artístico

Dušan Krtolica es un artista plástico joven, prodigioso. Contemplar sus trabajos es gratificar los ojos. Su capacidad y calidad artísticas quedan plasmadas en el papel, que con placer se entrega a sus habilidosas manos. Dušan sólo tiene 11 años de edad y consigue hacer con sus manos lo que la grande mayoría de nosotros nunca consiguió hacer cuando estaba en la escuela, ni siquiera ahora mismo. Sencillamente, sus trabajos son fantásticos. La profundidad de los detalles no nos deja más que boquiabiertos. Su habilidad de usar el marcador o el lápiz es fenomenal.

Dušan esta finalizando la educación primaria, y comenzó a dibujar a los dos años de edad. Su don demuestra excepcionalidad. Su ojo clínico está dirigido, por lo visto, más al área de la biología que para cualquier otra. Le encanta retratar los animales, las aves y los peces. Esta situación levanta la polémica: ¿Dónde aprendió Dušan a pintar con tamaña habilidad? ¿Quién le enseñó? ¿Por qué tanta facilidad para el dibujo detallado? Sí, y, ¿por qué los demás no tenemos esa misma habilidad? Entonces, no nos resta más que sentir envidia o admiración. Lo mejor es que nos quedemos con la admiración, porque la envidia no nos lleva a nada. Ah, y nada de criticar sus deficiencias, porque él apenas es un niño. Es el comienzo de una maravillosa jornada. Esperemos que el tiempo le recompense y le enseñe lo que aún no sabe.

Para muestra, un botón.

Estudio del párrafo

Párrafo es el conjunto de oraciones coordinadas que se refieren a un mismo asunto y que es separado por medio del punto y aparte. Cuando escribimos un párrafo, acostumbramos dejar un espacio para hacer resaltar la estructura y el conjunto, aunque esto dependerá del tipo de texto, la edición del texto, los objetivos y clase de texto. La meta es tener una idea concisa, coherente y legible que respete el estilo, dando belleza a la información que estamos transmitiendo al lector.

Los párrafos pueden estar compuestos por un reducido número de oraciones o por un conjunto de ellas. Algunos escriben párrafos valiéndose de un exceso de palabras y frases, haciendo la lectura más pesada y monótona. Esto reduce el interés por la lectura del texto y hace que el lector se pierda desde el inicio. Un párrafo con más de doscientas palabras desconsidera el placer que el lector debe sentir por la lectura, pues contraría la claridad, la precisión, la unidad, la elegancia y el énfasis.

Podemos resaltar dos elementos básicos de un buen párrafo: la unidad de pensamiento y la coherencia.

1. La unidad de pensamiento: todo párrafo es la expresión del pensamiento del escritor. Como decíamos antes, el párrafo es un conjunto de oraciones que refleja la uniformidad de las ideas creada en la mente.

2. La coherencia: consiste en la ilación, coordinación lógica de las oraciones y frases. La coherencia integra todos los párrafos dentro de un contexto específico y determinado, que es el objeto de estudio del escritor, es decir, a donde el escritor nos quiere llevar.

Si el pensamiento no es coherente, es lógico que la idea central del texto se puede perder y el lector puede entrar en un laberinto de pensamientos e interpretaciones. Él va a tratar de salir de ese laberinto, sin poder conseguirlo dentro de un plazo de tiempo específico. Esto indica que los pensamientos del escritor deben ser estampados de forma simple sin ser simplista.

Estudio  del párrafo

Al redactar un párrafo debemos tener claro qué tipo de método de exposición vamos a emplear, si es deductivo o inductivo. Cuando presentamos los hechos usando un orden deductivo, partimos de la causa para llegar al efecto. Es decir, vamos descubriendo poco a poco el fenómeno que nos interesa y que estamos exponiendo hasta llegar a una conclusión definitiva. Por otra parte, cuando nos valemos del orden inductivo, partimos primero de los efectos para llegar a las causas, queremos demostrar cómo fue que cierto fenómeno aconteció y presentar los hechos que respaldan nuestra idea, hipótesis o argumento.

Los métodos deductivo e inductivo son apenas dos de los que podemos emplear a la hora de estructurar un párrafo o un texto. No obstante, existen otros tantos, como podemos observar en el gráfico anterior, podemos usar el método comparativo, el explicativo, el expositivo, el de causa-efecto, el deductivo, el inductivo y el conclusivo, conforme a la necesidad que nos acompaña.

Referencias

Hablando con convicción y con tacto

¿Qué implica hablar con tacto y al mismo tiempo con convicción o de forma firme? Significa manifestar prudencia en lo que decimos y cómo lo decimos, considerando cuándo es el mejor momento para expresar una idea, con el objetivo de que nuestros pensamientos no sean tergiversados ni confundidos.

Hablar con convicción

La importancia de hablar con tacto

Cuando nos expresamos con discreción, las personas se muestran más dispuestas a escucharnos. Para poder exigir que las otras personas tengan una actitud positiva, o “abran su mente”, como se dice por allí, nosotros mismos tenemos que dar el primer paso en esa dirección. El resto vendrá como consecuencia de nuestro buen ejemplo. No se trata de manipulación mental y sí de discreción e inteligencia.

El tacto es una habilidad preciosa que debemos cultivar diariamente. Esta no es una cualidad circunstancial, es decir, temporaria; ella es diaria. Nosotros dependemos del buen uso del tacto. No es una cuestión de piel únicamente; es una cuestión de espíritu. El tacto no es temor. Una cosa es diferente de la otra. El temor puede ser perjudicial, pero algunas veces, necesario y beneficioso, dependiendo de cómo nos aprovechamos de este fenómeno natural. El temor nos controla, nos limita y nos hace recordar nuestra condición de humanos. El problema radica en dejarnos llevar por su poder, porque nos puede paralizar cuando menos lo esperamos.

Un fruto de la conducta humana que debemos cultivar es el de motivar nuestros sentimientos, a fin de pensar bien de los otros, mientras discretamente nos cuidamos de no dejarnos llevar por la malicia de aquellos que quieren aprovecharse de nuestros buenos motivos y sentimientos.

Cuando cultivamos el tacto en las relaciones humanas, dejamos que nuestros buenos motivos interfieran directamente en esa forma de tratar a los otros, porque simplemente les deseamos lo mejor. Cuando pensamos de forma positiva, transmitimos buenos motivos, “buenas ondas”, como dicen los jóvenes. En este sentido, somos bondadosos, cariñosos, empáticos. Nuestra habla es agradable, paciente, calma. Si queremos transmitir tranquilidad, tenemos que hablar con  amabilidad.

En este caso, estaremos viendo cómo nuestras ideas irán penetrando cuidadosamente en las mentes de nuestros escuchas, sin haber abusado ni un poco de su confianza. No queremos que nuestra habla se transforme en un motivo de tropiezo, aunque el tropiezo siempre va a estar próximo de nosotros, porque las personas son condicionadas a vivir de forma agitada. Muchos viven a la defensiva, y existen muchos motivos para eso acontecer. Personas egoístas no desean nada de bueno a nadie. Pero nosotros podemos transformar esa mentalidad partiendo de nosotros mismos.

Debemos estar preparados para entender que algunos, por un motivo u otro, van a sentirse ofendidos con nuestras palabras. Si hasta nuestra sola presencia puede incomodar a alguien, imagínese entonces si dijéramos algo. Algunas veces prendemos un fuego en el mundo, sea por nuestra mera presencia o por nuestro discurso. ¿No nos toca a nosotros mismos entender nuestros propios motivos? ¿Por acaso no es triste ver que hasta el mundo, para entenderse, necesita de una guerra para finalmente encontrar la paz? Dudamos de que una guerra produzca verdadera paz, porque la guerra siempre deja heridas abiertas que pueden durar mucho tiempo en ser curadas, hasta siglos. Así que, lo mejor continúa siendo el camino de la paz. Esto es, usar tacto es el mejor camino para evitar conflictos y discusiones sin sentidos.

Al hablar a un auditorio

Cuando nos comunicamos con un grupo o un auditorio, sea al presentar una palestra o un discurso, debemos mostrar mucho más tacto. No estamos hablando con un solo individuo. Nos estamos dirigiendo a un grupo, y el grupo merece respeto. No debemos ‘quemar los cartuchos’, siendo imprudentes con nuestras palabras. Algunas veces contamos con la presencia de nuevas personas que están sentadas. Otras veces, nos comunicamos con personas conocidas, amigos, familiares. Siendo ese el caso, no queremos humillarnos a nosotros mismos, mucho menos a nuestros familiares, ¿no es verdad?

Si somos cuidadosos, buscaremos ser razonables, desplegando amabilidad y apacibilidad. El uso de frases vulgares en público nos puede dejar mal parados y debemos entender que el auditorio puede que no recordar nuestro discurso, pero difícilmente perdonará una palabra o frase chocante, que será, con toda seguridad, recordada por mucho tiempo, hasta por años.

Cómo usar tacto

  • No sermonee al oyente;
  • Antes de hablar, piense en el efecto de sus palabras en el interlocutor;
  • Elogie con frecuencia, sin ser adulador;
  • No muestre un espíritu orgulloso, ni se muestre con superioridad moral;
  • No juzgue a los demás, usted también es humano;
  • Trate de ganar a su amigo, no lo transforme en enemigo;
  • No reaccione rápidamente ni de modo exagerado a los dichos de su amigo;
  • Sea paciente, escuche y controle su habla;
  • No use términos groseros ni ofensivos;
  • Cuide de que sus palabras no tengan dupla interpretación;
  • Procure edificar, no derrumbar.

Lea también el artículo: Enfatizando las ideas principales del discurso. (http://wp.me/p1wrop-Nt)

¿Quién se ha llevado mi queso?

¿Quién se ha llevado mi queso?Maravillosa obra que nos sorprende por su percepción sobre la manera como vemos y enfrentamos los cambios, sea en el trabajo o en la vida particular. Esta obra fue publicada en 1998. Es un libro motivacional escrito por Spencer Johnson en el estilo de una parábola. Nos muestra cuatro reacciones típicas: resistirse al cambio por miedo a algo peor; aprender a adaptarse cuando se comprende que el cambio puede conducir a algo mejor; detectar pronto el cambio y; finalmente, apresurarse hacia la acción. Habla sobre dos ratones, dos «liliputienses», y sus búsquedas de queso. ¿Quién se ha llevado mi queso? es un best seller empresarial del New York Times.

Frecuencia de uso de las letras en español: desafíos y parámetros lingüísticos

Calcular correctamente el porcentaje de apariciones de letras en el idioma español es un desafío y tanto. Tal vez sea algo imposible de hacer, porque el lenguaje no es un fenómeno estático, sino variable. Pero es posible que se puedan establecer algunos parámetros que permitan tener una visión aproximada y general del comportamiento de la lengua, y más específicamente de las letras, no importando que idioma sea el que está siendo estudiado.

Existe cierto grado de arbitrariedad en el análisis del caso. Pero el fenómeno lingüístico que se pretende estudiar puede ser reducido a un espacio específico, por ejemplo, a una obra literaria de gran importancia para la sociedad, que podría ser, digamos: Don Quijote, Doña Bárbara, Martín Fierro, La Regenta o Cien Años de Soledad.

Para hacer ese análisis es necesario considerar factores como: la interpretación personal o del grupo, el estilo narrativo, el uso de los verbos, el vocabulario del documento, los símbolos, los parámetros técnicos y la presencia de caracteres no alfabéticos.

Porcentaje de apariciones de letras en español.
Estimativa de la frecuencia de uso de las letras en el idioma español, conforme el análisis de algunas obras literarias. Ref.: https://es.wikipedia.org.

Al representar esos valores en un gráfico, siguiendo el orden alfabético, notamos las oscilaciones que sufren las palabras. Por otro lado, si el orden observado por algunos está correcto, en tal caso, al ser ordenadas las letras del idioma español, de mayor a menor frecuencia de uso, se puede obtener el siguiente orden o resultado: E, A, O, S, R, N, I, D, L, C, T, U, M, P, B, G, V, Y, Q, H, F, Z, J, Ñ, X, K, W.

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Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, siguiendo el orden alfabético del abecedario. Ref.: https://es.wikipedia.org.

Considerando los datos presentes en la tabla anterior, se puede decir que:

  • Las vocales pueden ocupar alrededor del 45% del texto.
  • Las vocales E y A son identificables fácilmente, destacándose sobre todas las otras letras, pero les siguen las vocales O, I y U, en orden decreciente, conforme el porcentaje de apariciones de cada una de ellas.
  • Las consonantes más usadas: S, R, N, D, L, C (aparecen con una frecuencia de un 37%).
  • Las seis letras que son usadas con menos frecuentes son: Z, J, Ñ, X, K, W (sumadas tienen una frecuencia que apenas supera el 1,5%).

Veamos, por ejemplo, los siguientes parámetros, mostrados por un tal Agustín, en su artículo: Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta»:

Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, en la obra Don Quijote, siguiendo el orden decreciente de uso de las letras del abecedario, sin considerar el orden natural del abecedario, los espacios y los símbolos especiales. El texto del Quijote contiene 1.640.502 letras. Ref.: https://es.wikipedia.org.
Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, siguiendo el orden decreciente de uso de las letras del abecedario, en la obra Don Quijote, de Miguel de Cervantes, desconsiderando espacio y símbolos especiales. Ref.: Autor, con base en los datos expuestos en Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta», de Leopoldo Alas (Clarín).
Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, en la obra La Regenta, de Leopoldo Alas (Clarín), siguiendo el orden decreciente de uso de las letras, considerando espacio y símbolos especiales y sin considerar el orden natural del abecedario. El texto de La Regenta contiene 1.734.699 letras. Ref.: https://es.wikipedia.org.

Como se trata de una cuestión idiomática y de una hipótesis, es posible que el margen de diferenciación de los fenómenos aquí expuestos de forma superficial sea corroborado o negado por otras investigaciones, o lo que sea mejor.

Analicemos los datos presentes en la siguiente tabla, relacionada con la obra La Regenta:

Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, siguiendo el orden decreciente de uso de las letras del abecedario, en la obra La Regenta, de Leopoldo Alas (Clarín), desconsiderando espacio y símbolos especiales. Ref.: Autor, Basado en los datos expuestos en Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta», de Leopoldo Alas (Clarín).

A continuación, transcribimos las siguientes observaciones:

1. El porcentaje de caracteres no procesados (signos de admiración, interrogación, paréntesis, etc.) es tan solo de un 2,3 %.
2. Como se esperaba, el separador o espacio es el signo más abundante, casi duplicando a la letra más frecuente.
3. En contra de la extendida creencia de que la letra E es bastante más frecuente que la A (un 14% frente a un 12%, en el caso de El Quijote), los resultados muestran a que la letra A es algo más abundante que la letra E (un 11% frente a un 10%). La creencia errónea de la supremacía de la E es atribuible al uso de trabajos realizados sobre el idioma inglés donde, al parecer, dichas frecuencias están invertidas. De todos modos, convendría revisar la estadística para el caso de El Quijote o de alguna otra obra moderna.
4. La letra R es más abundante que la N.
5. Los signos de puntuación [ , ] y [ . ] son más abundantes que la letra Q y siguientes. En cambio, como cabía esperar, los signos [ ; ] y [ : ] son menos abundantes, aunque el [ ; ] a la Ñ el segundo a la K. Lógicamente, salvo que el texto incluya nombres o palabras extranjeras, la letra W es la menos frecuente de todas.
6. La letra I, cuando incluye la variable acentuada, es más frecuente que la L.

En resumidas cuentas, partiendo de la tesis de que los datos aquí presentados representan un nivel aceptable de la realidad, observamos también que:

1. Cuando comparamos varias obras de referencia, existe una secuencia relativamente parecida en el comportamiento de las letras del idioma español empleadas por diversos escritores.

2. Puede notarse que las letras A y E (vocales) se intercalan en su uso e importancia, dependiendo de la obra analizada, y su proporcionalidad de uso puede variar entre un 14% a 10%, aun así, es bien más seguro que la letra A asuma el liderazgo, en tesis, en la mayoría de las obras.

3. Las letras O, S, R, N, I, L, D, U, T, C, M y P tienen una tendencia decreciente, con comportamiento muy parecido en las dos obras aquí consideradas, oscilando entre un 12% y un 2% de utilización.

4. Por otro lado, las letras Q, Y, J, Z, X y W tienen un comportamiento oscilante, pero bajo en su uso, claro, que puede variar entre un 2% de empleo para bajo, hasta cero.

5. Igualmente, las letras V, G, H, F, Z, Ñ, X, K y Q tienen un nivel de empleo que no ultrapasa el 2%, con un nivel de uso intermedio de 1%, aproximadamente.

En resumidas cuentas, sabemos que este es un tema complexo que no se soluciona con un simple gráfico o con una tabla de datos extraídos de una situación específica, pero por lo menos, este modelo teórico establece un parámetro de investigación y estudio más profundo, por lo que se hace necesario emplear herramientas científicas que permitan hacer comparaciones más acertadas.

Referencias:
Fletcher Pratt, Secret and Urgent: the Story of Codes and Ciphers Blue Ribbon Books, 1939, pp. 254-255.

Agustín (administrador de Kriptópolis). «Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta» – Kriptópolis, criptografía y seguridad.». Archivado desde el original el 16 de diciembre de 2013.

Trost, Stefan. “Alfabeto y Frecuencias de Letras: Español.” Stefan Trost, https://es.sttmedia.com/frecuencias-de-letras-espanol. Acceso: 27 May 2024.

Fastercapital.com, https://fastercapital.com/es/contenido/Descifrar-el-codigo–comprender-la-frecuencia-de-las-letras-en-El-ahorcado.html. Acceso: 27 May 2024.

Rae.Es, https://corpus.rae.es/lfrecuencias.html. Acceso: 27 May 2024.

La verdad y la disculpa

Decir la verdad

La joya más brillante de la corona británica procede de España

Corona Inglesa

El símbolo más representativo de la realeza británica es la State Imperial Crown, la corona que desde la subida al trono de la Reina Victoria en 1837 lucen los monarcas británicos en los actos más solemnes como coronaciones y aperturas de sesiones del Parlamento.

Esta corona luce una multitud impresionante de joyas y piedras preciosas de valor incalculable, pero entre ellas destaca un enorme rubí de color rojo, conocido como “El Rubí del Príncipe Negro” (ver imagen). La corona y la joya misma son muy populares, pero lo que no es tan conocido es que este rubí llegó a Inglaterra procedente de España, aunque sobre su lugar de origen existen diferentes teorías.

La historia es la siguiente: en la segunda mitad del siglo XIV confluyeron en Europa dos guerras dinásticas: una por la corona francesa que enfrentaba a ingleses y franceses, conocida como Guerra de los Cien Años; la otra por la corona de Castilla que enfrentaba a los dos hijos de Alfonso XI, Pedro I (hijo de su esposa María de Portugal), y Enrique de Trastámara (hijo de su amante Leonor de Guzmán).

Pedro, que tuvo que huir precipitadamente de Sevilla en plena contienda llevándose lo que pudo del tesoro real, pasó a Francia donde encontró el apoyo del Príncipe de Gales, Edward “El Príncipe Negro”. Juntos retornaron a Castilla donde derrotaron a Enrique en la batalla de Nájera en 1367. Como agradecimiento al apoyo recibido de las tropas inglesas (y como consecuencia de la falta de dinero en efectivo para pagar dicho apoyo), Pedro hizo entrega al Príncipe de Gales de un enorme rubí que se encontraba entre las joyas del tesoro de Castilla que Pedro se había llevado de Sevilla (aunque alguna versión sostiene que no fue Pedro quien entregó el rubí a Edward, sino que los ingleses se apropiaron de la joya, robándola).

Más polémica plantea la discusión sobre el origen del rubí entregado por Pedro al Príncipe Negro. Algunos sostienen que se trataba de una joya engarzada en la espada de Fernando III “El Santo” que se encontraba en Sevilla y de la que se apropió Pedro en su retirada de esta ciudad hacia Francia. Sin embargo, la versión más extendida es que Pedro se hizo con ella al asesinar a uno de los contendientes por el reino árabe de Granada Mohammed VI  (conocido como “El Rey Bermejo”), guerra en la que Pedro apoyaba al otro contendiente, Mohammed V, al que el anterior había destronado.

A partir de ahí, las especulaciones sobre la llegada de la joya a Granada son innumerables (hay quien sostiene que procede de las minas del Rey Salomón), pero escapan del objeto de este artículo que sólo pretendía contar cómo llegó a la más famosa de las coronas reales británicas una joya procedente de España.

El periplo del rubí desde que Pedro se lo entregó a Edward en 1367 hasta que fue engarzado a la corona que lució la Reina Victoria en su coronación en 1837 y las manos por las que pasó es un paseo fascinante por la Historia europea de la época pero, como siempre, esa es otra historia.

Texto original: http://curiosidadesdelahistoriablog.com/2014/03/06/la-joya-mas-brillante-de-la-corona-britanica-procede-de-espana/

Tendencias de la tecnología aplicada a la educación

En estos últimos años hemos sido sorprendidos con el uso de nuevas tecnologías (tics) aplicadas al área educativa. A continuación, les presentamos algunas que estarán ocupando el espacio educativo en los próximos años.

http://www.youtube.com/watch?v=m-pzbJdbGdA&feature=youtu.be

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