Un paradigma es un modelo, patrón o referencia a seguir que sirve para guiar la comprensión, acción o investigación en un área determinada. Su origen etimológico proviene del griego paradeigma, que significa «modelo» o «ejemplo».
¿Qué es el paradigma?
El paradigma es el conjunto de elementos lingüísticos que pueden darse en un mismo contexto o entorno. Dichos elementos pueden ser sustituidos por otros que ocuparán la misma posición. También puede entenderse como el conjunto de normas rectoras de un grupo, que establecen límites y determinan cómo debe actuar un individuo dentro de esos límites.
El término paradigma surgió inicialmente en la Lingüística, dentro de la «teoría del signo lingüístico» creada por Ferdinand de Saussure, en la cual se relaciona el signo con el conjunto de elementos que componen la lengua. Por ejemplo, en su obra Gramática, el verbo «cantar» funciona como paradigma de la primera conjugación, porque otros verbos terminados en -ar seguirán este mismo modelo de flexión.
En filosofía, un paradigma está relacionado con la epistemología. Para Platón, un paradigma se refiere a un modelo vinculado al mundo ejemplar de las ideas, del cual forma parte el mundo sensible.
El norteamericano Thomas Samuel Kuhn (1922-1996), físico y filósofo de la ciencia, en su libro La estructura de las revoluciones científicas, definió paradigma como los «Realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica.» 1
Consecuentemente, un paradigma es un principio, teoría o conocimiento que se origina a partir de una investigación en un campo científico. Se trata de una referencia inicial que servirá de modelo para futuras investigaciones. A continuación, se presentan algunos tipos de paradigmas.
Paradigma cartesiano
Según el paradigma cartesiano, para conocer “el todo” es necesario dividirlo en las diversas partes que lo componen y estudiar cada una de ellas de forma individual. Por ejemplo, para conocer un coche es necesario subir a él, posiblemente conducirlo y conocer sus partes o componentes, como el motor y otras unidades.
El paradigma cartesiano se opone al paradigma holístico, que sostiene que los fenómenos deben ser contemplados en su totalidad para ser comprendidos.
Paradigmas educativos
Un paradigma educativo es un modelo utilizado en el ámbito de la educación. Dentro de este grupo se encuentran los paradigmas innovadores, que constituyen una práctica pedagógica orientada a un aprendizaje crítico y que provoca un cambio real en el estudiante.
El paradigma utilizado por un docente tiene un gran impacto en el estudiante, determinando muchas veces si aprenderá o no el contenido impartido. Por ello, la forma en que las nuevas generaciones aprenden es diferente a la de generaciones anteriores. Si un profesor no se adapta a las circunstancias actuales y mantiene un paradigma conservador, su forma de enseñar podría no ser eficaz, generar resistencia en los educandos y causar efectos negativos permanentes.
Paradigmas de programación
Un paradigma de programación se define por la forma en que un programador resuelve un problema, proporcionando información e indicando cómo estructura y ejecuta un programa.
Los cuatro paradigmas principales de programación son: imperativo, declarativo, funcional y orientado a objetos.
La diferenciación entre paradigmas de programación se realiza a través de las técnicas que estos permiten o prohíben. Por esta razón, los paradigmas más recientes suelen considerarse más rígidos que los modelos más antiguos.
Paradigma laboral
En el ámbito laboral, un paradigma es el valor salarial asignado a un empleado según una determinada tarea, que funciona como referencia en relación con otro empleado que realiza la misma función.
Por ejemplo, la Ley del Trabajo de un país puede establecer que la misma función, realizada con el mismo valor, para el mismo empleador y en el mismo lugar de trabajo, debe ser remunerada de la misma manera, sin importar edad, nacionalidad o sexo.
Paradigma de complejidad
El término complejidad se utiliza en filosofía, epistemología, lingüística, pedagogía, matemáticas, química, física, meteorología, estadística, biología, sociología, economía, medicina, psicología e informática. Por ello, su definición varía según el área. La teoría de la complejidad también se conoce como desafío de la complejidad o pensamiento complejo.
El paradigma de la complejidad, o pensamiento complejo, pretende relacionar diversas disciplinas y formas de ciencia, pero sin mezclarlas.
Este paradigma fluye hacia distintas áreas de la sociedad e incorpora la incertidumbre como una apertura a nuevas posibilidades, más que como un obstáculo para el pensamiento.
Kuhn escribió en su obra original: “Universally recognized scientific achievements that for a time provide model problems and solutions to a community of practitioners.” (The Structure of Scientific Revolutions, 1962). ↩︎
Referencias y Obras de Consultas
Hjelmslev, Louis. Prolegómenos a una teoría del lenguaje. Madrid: Gredos, 1971. (Desarrolla la idea de paradigmas dentro de la teoría glossemática.)
Saussure, Ferdinand de. Curso de lingüística general. Buenos Aires: Losada, 1945. (Obra fundamental donde se introduce la noción moderna de signo y relaciones paradigmáticas.)
Kuhn, Thomas S. La estructura de las revoluciones científicas. Traducción de Carlos Solís. 2. ed. México: Fondo de Cultura Económica, 1971. Obra original: The Structure of Scientific Revolutions. Chicago: University of Chicago Press, 1962. (Obra que popularizó el concepto moderno de paradigma científico.)
Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI, 1970. (Introduce un paradigma crítico y dialógico de educación.)
Morin, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO, 1999. (Base del paradigma del pensamiento complejo aplicado a la educación.)
Dewey, John. Democracy and Education. New York: Macmillan, 1916. (Fundamento del paradigma educativo progresista.)
Considerando «teslar» como un verbo nuevo en el idioma español, podemos realizar un análisis gramatical hipotético, explorando sus posibles conjugaciones, clasificaciones y usos.
Actividad en la Bolsa de Valores, con las pantallas mostrando gráficos de las fluctuaciones confusas de Tesla.
1. Clasificación:
En cuanto a la gobernanza: Analicemos la expresión «teslar» como siendo un verbo
Transitivo directo (verbo que requiere un objeto directo para completar su significado, indicando una acción que recae sobre algo o alguien). Ej. «Ella compró un carro nuevo».
Transitivo indirecto (verbo que necesita un complemento indirecto, que se introduce mediante una preposición y generalmente indica el destinatario o beneficiario de la acción). Ej. «Antonio teslaa su amigo con información secreta».
Obs. Sin embargo, un mismo verbo no puede funcionar como transitivo directo e indirecto al mismo tiempo en una misma construcción. Por ello, debe clasificarse según el tipo de complemento que requiere en el contexto específico en el que se emplea.
En cuanto a la predicación o predicado: Puede considerarse un verbo
Predicativo (si es intransitivo o transitivo directo y el predicado incluye un predicativo del sujeto o del objeto). Ej. «El carro está teslado» y «El arquitecto tesla su invento».
Transitivo (si es transitivo directo o indirecto). Ej. «Él tesla un plan innovador» y «Ella tesla una solución para sus amigos».
Intransitivo: Se refiere a los verbos que no requieren un complemento directo para tener significado completo. Son aquellos que pueden existir sin que se necesite un objeto que reciba la acción del verbo. Ej.: «Ella tesla» Ejemplo adicional: «El sol tesla en el horizonte».
Obs. Aquí se muestra el verbo «teslar» como predicativo y transitivo, sin embargo, esta distinción es redundante, ya que los verbos transitivos son predicativos.
En cuanto a la formación: Podría ser categorizado como un verbo
Primitivo (si no se deriva de otra palabra), derivado (si se forma a partir de otra palabra, por ejemplo, con prefijos o sufijos), compuesto (si se forma por la unión de dos o más raíces) o parasintético (si se forma por prefixación y sufijación simultánea).
Ejemplo con el verbo teslar:
Derivado: tesleado (forma del participio)
Compuesto: teslar + re (reteslar)
Parasintético: difícilmente sería parasintético.
Obs. Partiendo de la tesis de que «teslar» deriva de «Tesla», lo correcto es considerarlo un verbo denominal derivado. Lógicamente, un verbo nunca puede ser primitivo, derivado, compuesto y/o parasintético al mismo tiempo. Solo estamos analizando diferentes aspectos teóricos de su uso, a fin de llegar a una conclusión exacta. En el caso de «tesleado» sería una forma verbal (participio) y no una forma derivativa en sí.
En cuanto a la flexión: Sería un verbo
Regular (si sigue el paradigma de conjugación de otros verbos terminados en -ar, -er o -ir). Ej.: teslar (yo teslo, tú teslas, él/ella tesla, nosotros/nosotras teslamos, vosotros/vosotras tesláis, ellos/ellas teslan)
Irregular (si presenta alteraciones en la raíz o en las terminaciones). Ej.: «teslar» en primera persona del singular del presente de subjuntivo se conjuga como «tesle».
Se afirma aquí que «teslar» sería regular si sigue el paradigma de conjugación de otros verbos terminados en -ar. Es importante aclarar que la regularidad de un verbo se determina por su adherencia a los patrones de conjugación establecidos, y no por su terminación. Por lo tanto, «teslar» sería regular si sigue consistentemente las conjugaciones de los verbos regulares terminados en -ar.
2. Conjugación (hipótesis como verbo regular terminado en -ar):
Asumiendo que «teslar» fuera un verbo regular terminado en -ar, su conjugación en el presente del indicativo sería:
Yo teslo
Tu teslas
Él/Ella/Usted tesla
Nosotros teslamos
Vosotros teslais
Ellos/Ellas/Ustedes teslan
Otros tiempos y modos seguirían los patrones de los verbos regulares terminados en -ar (hablar, amar, cantar, etc.).
3. Significados y usos posibles (especulación):
Como es un verbo nuevo, su significado sería determinado por el contexto en el que se utilizara. Algunas posibilidades, puramente especulativas, podrían ser:
Relacionado con la tecnología (en referencia a Nikola Tesla): «El científico tesla nuevas energías». (Transitivo directo)
Relacionado con algún tipo de acción específica: «Ellos teslaron durante horas para finalizar el proyecto». (Intransitivo)
Relacionado con un estado o calidad: «La sala tesla una imagen futurista». (Verbo de enlace)
Relacionado con una acción de medir o ajustar con precisión: «El técnico necesitaba teslar los equipos». (Transitivo directo)
4. Análisis morfológico (hipótesis):
La raíz del verbo sería «tesl-», y la vocal temática sería «-a-», indicando la primera conjugación. Las desinencias verbales variarían de acuerdo con el tiempo, modo, número y persona.
Vehículo Tesla con el capó abierto, en un entorno desértico, frente a un gráfico de acciones en colores rojo y negro, una forma inspiradora de un nuevo verbo: «Teslar»
Conclusión:
Sin un contexto específico o un significado definido para el verbo «teslar», este análisis gramatical es puramente hipotético. Para un análisis preciso, sería necesario saber cómo se utiliza el verbo y cuál es su significado pretendido. Aparte de esto, es recomendable que se defina con claridad y precisión la categoría gramatical del verbo basándose en su uso y origen. En este caso, «teslar» sería un verbo transitivo directo y denominal derivado de «Tesla». Una interpretación más exacta y coherente dependerá dos estudiosos de la Academia de la Lengua Española.
Referencias
Real Academia Española. (s.f.). Verbo transitivo. Glosario de términos gramaticales. Definición y explicación de los verbos transitivos, incluyendo ejemplos y clasificaciones. Recuperado de: https://www.rae.es/gtg/verbo-transitivo
Real Academia Española. (s.f.). Parasíntesis. Glosario de términos gramaticales. Descripción del proceso de formación de palabras mediante la adición simultánea de prefijos y sufijos. Recuperado de: https://www.rae.es/gtg/paras%C3%ADntesis
Real Academia Española. (s.f.). Neologismo. Diccionario del estudiante. Definición de neologismo como palabra, expresión o significado nuevos en una lengua. Recuperado de: https://www.rae.es/diccionario-estudiante/neologismo
Cuando se escribe una cifra seguida de un símbolo, como el del porcentaje (%), lo recomendable es dejar un espacio de separación entre ambos.
Según Fundéu, es muy frecuente encontrar en la prensa ejemplos como estos: «Trump anuncia aranceles del 20% para la UE», «Ahora, con un 35% de descuento» o «El tipo medio asciende al 15,5% en los salarios privados y al 20,4% en los públicos», con el símbolo de porcentaje junto con la cifra (destaque nuestro).
Se recuerda que esta norma se aplica también al resto de los símbolos, como los de las unidades monetarias (el dólar, $, o el euro, €, por ejemplo) o los de las unidades físicas y matemáticas (como el grado Celsius, °C); la única excepción son los símbolos escritos íntegramente volados, como los de grado de ángulo y sus divisiones: 23′.
Así, en los ejemplos anteriores hubiera sido preferible escribir «Trump anuncia aranceles del 20 % para la UE», «Ahora, con un 35 % de descuento» y «El tipo medio asciende al 15,5 % en los salarios privados y al 20,4 % en los públicos», con el símbolo de porcentaje separado de la cifra (destaque nuestro).
Nota. La mayoría de los programas permiten actualmente introducir espacios de no división para impedir que el número y su símbolo se separen en dos líneas. Por otra parte, quienes escriban código HTML pueden usar la entidad o bien la propiedad de CSS white-space:nowrap, que es la usada en esta página y que permite que el espacio sea más fino que el normal (con  ).
El idioma español tiene una «apariencia» muy semejante a la de las otras lenguas romances que son sus prima-hermanas, como el portugués, el italiano, el francés, etc. Sin embargo, resulta que su gramática ostenta características propias que transforman la lengua española en única y significativamente hermosa. He aquí una explicación técnica y tal vez confusa para la mayoría de las personas.
El modo subjuntivo y verbos clave
En el caso de la gramática, muchos estudiantes extranjeros del idioma afirman – y con razón – que el idioma español se identifica por su abundante uso del modo subjuntivo, la frecuencia de uso de los verbos ser y estar y el empleo preciso de las perífrasis verbales.1 Un ejemplo del modo subjuntivo sería la frase: «Es importante que vengas a la reunión». Para el extranjero, estos detalles resultan especialmente difíciles de dominar. ¿Por qué?
Bueno, resulta que el modo subjuntivo en español se utiliza para expresar deseos, dudas, situaciones hipotéticas o acciones no concretadas. En el ejemplo «Es importante que vengas a la reunión», el subjuntivo «vengas» indica que ir a la reunión no es un hecho garantizado, sino más bien un deseo o una expectativa; puede ocurrir o no. Es solo una posibilidad. Este uso puede ser complicado para los hablantes no nativos, ya que en muchos idiomas el subjuntivo no se utiliza de la misma manera o no existe.
Flexión en el español
El español, también conocido como castellano, es una lengua flexiva de tipo fusionante.2 Esto significa que en las oraciones se utiliza principalmente la flexión para indicar las relaciones entre sus elementos. Por ejemplo, en el nombre se manifiestan categorías gramaticales importantes como el género o el número, mientras que en el verbo se expresan el tiempo y la persona.
Además, el idioma español cuenta con una rica variedad de dialectos que reflejan las diferencias culturales de las regiones donde se habla, lo que enriquece aún más su flexibilidad y capacidad de adaptación. Esta diversidad dialectal se puede observar en las distintas formas de conjugación verbal y en el uso de vocabulario específico, lo que permite a los hablantes del español comunicarse de manera efectiva en contextos tanto formales como informales, manteniendo siempre las estructuras gramaticales que definen la lengua.
Adposiciones y morfología
Aunque el español es predominantemente flexivo, también recurre al uso de adposiciones (preposiciones), que son palabras abstractas utilizadas como nexos y que no varían en forma. Las adposiciones son palabras que funcionan como nexos en una oración, y se dividen en preposiciones y posposiciones según su posición en relación con los términos que conectan; son invariables y se utilizan para establecer relaciones de significado entre los elementos de la oración. Un ejemplo de adposición es la preposición «en», como en la frase «El libro está en la mesa».
El español también es una lengua rica en morfología, caracterizada por su capacidad para formar palabras complejas a través de la combinación de raíces, prefijos y sufijos, lo que añade una profundidad significativa a su vocabulario. Por ejemplo, la palabra «incomprensible» se forma a partir de la raíz «comprens-» (entender), con el prefijo «in-» (negación) y el sufijo «-ible» (capacidad). Esto ilustra cómo se pueden construir términos que aportan significados específicos y matizados.
Estructura gramatical y flexibilidad
La estructura gramatical del español se basa en la flexión para expresar significados y relaciones, lo que permite que se pueda modificar el sentido de una palabra según el contexto en el que se encuentre. Por ejemplo, en la frase «El niño juega», la flexión del verbo «jugar» en la forma «juega» indica que la acción es realizada por el sujeto «El niño».
Esta flexibilidad morfológica no solo enriquece la lengua, sino que también ofrece a los hablantes una variedad de matices expresivos que pueden utilizar para matizar sus ideas con mayor precisión. Un ejemplo de esto es el uso de diminutivos, que puede transmitir no solo tamaño, sino también afecto o cercanía, como en el caso de «gatito».
Diferencias entre verbos transitivos e intransitivos
También tenemos que la forma como los argumentos de los verbos transitivos e intransitivos son marcados, siendo de esta forma agrupados dentro de las lenguas nominativo-acusativas con rasgos de ergatividad escindida.3 Esta clasificación es significativa, ya que permite comprender cómo los diferentes idiomas estructuran la información y las relaciones entre los participantes en una acción.
Por ejemplo, en español, el sujeto de la oración «El perro corre» (intransitivo) se marca de manera diferente al de «El perro atrapa al gato» (transitivo), donde claramente podemos ver la diferencia en el rol que desempeñan el sujeto y el objeto. En el primer caso, el verbo no necesita un objeto directo para completar su significado, mientras que en el segundo caso, la acción del verbo exige un receptor, lo que refleja la complejidad y variedad de las estructuras gramaticales presentes en las lenguas humanas.
Acentuación y consistencia
Por lo demás, el español es una lengua de núcleo inicial altamente consistente, lo que significa que la mayoría de las palabras comienzan con una sílaba acentuada, como «cárcel» y «lámpara». Esta característica contribuye a su consistencia y fluidez, facilitando la pronunciación y la comprensión para aquellos que están aprendiendo el idioma. La estructura silábica del español, que a menudo resalta la acentuación, no solo otorga claridad en la comunicación, sino que también proporciona un ritmo inherente que puede hacer que el idioma suene melodioso y atractivo.
Además, esta forma de organización permite una mayor musicalidad en el habla, lo que es atrayente tanto para los hablantes nativos como para los que se están iniciando en el aprendizaje del español. Por ejemplo, en poesía y música, el español se destaca por su capacidad de encajar perfectamente en distintas métricas y ritmos. Algunos géneros musicales, como la salsa y el flamenco, exhiben este fenómeno, donde la cadencia y la tonalidad del idioma se combinan para crear expresiones artísticas cautivadoras.
Como resultado de esto, el español no solo beneficia a sus hablantes, sino que también se ha convertido en un idioma muy apreciado en el ámbito global. Su rica herencia cultural e histórica, junto con su estructura fonética y gramatical, lo convierte en una lengua ideal para diversas formas de expresión. Al ser considerado uno de los idiomas más hablados del mundo, su ritmo y cadencia se destacan no solo en la literatura, donde escritores renombrados han dejado una huella perdurable, sino también en el cine, donde las narrativas se ven enriquecidas por el uso del español.
Resumen
El español se destaca por su complejidad gramatical y su rica morfología, lo que presenta desafíos únicos para los aprendices del idioma. A través del uso del modo subjuntivo, la flexión para señalar relaciones gramaticales y el empleo de adposiciones, el español permite una expresión matizada y precisa.
Estas características no solo definen su estructura, sino que también enriquecen la interacción comunicativa, facilitando una variedad de matices expresivos. A pesar de las dificultades que pueden surgir, comprender y dominar estos elementos es fundamental para alcanzar un uso fluido y efectivo del español, convirtiéndolo en una lengua fascinante y multifacética dentro del panorama de las lenguas romances.
Gracias a estas cualidades, el español se sitúa como un puente cultural que conecta a diferentes comunidades y enriquece el diálogo intercultural en un mundo cada vez más globalizado.
Notas:
Las perífrasis verbales son construcciones lingüísticas que constan de dos o más verbos que funcionan como una sola unidad de sentido. Por lo general, se componen de un verbo auxiliar conjugado seguido de un verbo principal en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio). Estas construcciones expresan intención, comienzo, duración, transcurso o fin de una acción. Aquí tienes algunos ejemplos de perífrasis verbales en español: Perífrasis modales (expresan la actitud del hablante): Tener que: «Tengo que salir inmediatamente.» Deber: “Debes llegar puntual.” Haber de infinitivo: «Has de llegar puntual.» Perífrasis temporales (dan temporalidad a la acción o expresan hábito): Ir a + infinitivo: «Voy a leer un rato.» Soler + infinitivo: «Suelo acudir dos veces por semana a la academia.» Llevar + gerundio: «Llevo estudiando en esa escuela tres años.» Estas construcciones nos permiten comunicar de manera más precisa y rica en significado. Si tienes más preguntas o deseas practicar, no dudes en hacerlo. ↩︎
Las lenguas fusionantes (antiguamente llamadas lenguas flexivas, término que actualmente incluye también a las lenguas aglutinantes) son un tipo de lengua sintética con flexión morfológica, que además tienen tendencia a fusionar morfemas. En otras palabras, las lenguas flexivas se caracterizan por incluir mucha información mediante la flexión de las palabras, típicamente añadiendo afijos. A diferencia de las lenguas aglutinantes, las lenguas fusionantes emplean menos morfemas para la flexión, fusionando morfemas de tal manera que un mismo morfema puede realizar simultáneamente el papel de varios morfemas teóricos. Por ejemplo, en los verbos del español, la terminación «-mos» indica que se trata de una forma de la 1.ª persona y también que es plural. En latín, el sufijo flexivo de los adjetivos «-ōrum» indica tanto el caso genitivo, como el número plural y el género preferentemente masculino o neutro. Así, un único morfema refleja hasta tres categorías al mismo tiempo. Las lenguas indoeuropeas, como el latín, español, portugués, rumano, alemán, islandés, ruso, polaco y búlgaro, son ejemplos de lenguas fusionantes. Estas lenguas tienden a incluir una rica flexión morfológica y fusionar morfemas para expresar múltiples significados en una sola palabra ↩︎
Rasgos de Ergatividad Escindida: La ergatividad es un fenómeno gramatical en el que los argumentos de los verbos se marcan de manera diferente según su función en la oración. En las lenguas con rasgos de ergatividad escindida, se produce una división en la marca de caso entre los verbos transitivos e intransitivos. Los verbos transitivos (aquellos que toman un objeto directo) siguen un patrón similar al nominativo-acusativo, donde el sujeto (nominativo) y el objeto directo (acusativo) se marcan de manera diferente. Sin embargo, los verbos intransitivos (que no toman un objeto directo) se marcan de manera diferente, a menudo utilizando una forma especial de caso llamada ergativo. Ejemplo en una lengua hipotética con ergatividad escindida: Juan (ergativo) come una manzana (acusativo). Juan (nominativo) duerme. ↩︎
La lengua española, con su vasta expansión geográfica, ha experimentado numerosas variaciones a lo largo de los siglos, especialmente en América Latina. El libro La lengua española en América: Normas y usos actuales (2010), coordinado por Milagros Aleza Izquierdo y José María Enguita Utrilla, junto con otros destacados autores, explora profundamente estas variantes y analiza los aspectos normativos y usos contemporáneos del español en las Américas.
Es una obra de contenido profundo y detallado que necesita de un conocimiento avanzado del mundo de las letras. Explora con cuidado grande parte del conocimiento lingüístico, cubriendo diversas áreas profesionales: gramática, lingüística, fonética, lexicografía, antología. También viaja por diferentes países y se sumerge en cada cultura, haciendo comparaciones, a fin de mostrar las coincidencias y diferencias culturales.
Variabilidad geográfica y normas lingüísticas
Uno de los temas principales tratados en esta obra es la variabilidad geográfica de la lengua española en América. Se muestra cómo la geografía ha impactado significativamente en el desarrollo de diferentes dialectos. A medida que el español se fue asentando en los territorios americanos, comenzaron a emerger nuevas formas de pronunciación, léxico y gramática, lo que refleja las influencias locales y el aislamiento geográfico de ciertas regiones.
Veamos el siguiente caso relacionado con el tuteo, el ustedeo y el voseo, según los autores:
Para describir las fórmulas de tratamiento en el mundo hispánico, es necesario tener previamente claro el sentido de estos tres conceptos. El primero, tuteo, no presenta mayor dificultad: se trata emplear formas pronominales y verbales del paradigma de tú (tú, tienes, te, etc.) para dirigirse a un interlocutor. En este artículo, siempre que se hable de tuteo se hará referencia al tuteo completo, pronominal y verbal (tú tienes).
Por ustedeo debe entenderse el empleo de usted en situaciones de confianza o intimidad, es decir, entre amigos, novios o cónyuges, de padres a hijos, etc. No emplearemos este término para referirnos al uso convencional de usted como marcador de distancia.
Por último, llamaremos voseo al uso del pronombre sujeto vos o de las formas verbales de segunda persona de plural (amás, amái(s), tenés, tenís, etc.) para dirigirse a un solo interlocutor, con el que se mantiene una relación de solidaridad, confianza o intimidad. Obsérvese que este uso de vos con valor de ‘tú’ es opuesto al sentido que tenía vos en el español medieval, y que ejemplificamos en los versos 2009-2010 del Cantar de Mío Cid, en los que el Cid agradece al rey la confianza que éste ha depositado en él, al permitir el matrimonio de los infantes de Carrión con sus hijas:
Mucho vos lo gradesco, commo a rey y a señor Vos casades mis fijas, ca non ge las do yo (vv 2009-2010).
(ALEZA IZQUIERDO; ENGUITA UTRILLA et al., 2010, pp. 225, 226, con destaque nuestro)
A pesar de esta diversidad, los autores destacan la existencia de normas lingüísticas que han sido promovidas por las academias de la lengua, buscando una cierta homogeneidad entre los países hispanohablantes. Sin embargo, estas normas a menudo entran en conflicto con los usos populares y coloquiales de la lengua, que varían considerablemente según el contexto cultural y social.
Contacto lingüístico y préstamos
El contacto con otras lenguas ha jugado un papel clave en la evolución del español en América. La obra destaca cómo las lenguas indígenas, africanas y más recientemente el inglés, han influido notablemente en el vocabulario del español americano. Este fenómeno es evidente en países como México, donde el náhuatl ha dejado una huella importante, o en el Caribe, donde el contacto con el inglés ha dado lugar a numerosos anglicismos.
Fenómenos de cambio lingüístico
El libro también explora los fenómenos de cambio lingüístico que afectan al español americano en la actualidad, donde los medios de comunicación y la globalización han acelerado ciertos cambios en el uso de la lengua. Estos cambios son especialmente evidentes en el habla de los jóvenes, quienes adoptan neologismos y modismos que reflejan tendencias culturales globales.
Por otro lado, la obra aborda la diglosia y el uso de distintas variedades del español en contextos formales e informales. Señala que en muchos países latinoamericanos, los hablantes son conscientes de las diferencias entre el español estándar y el popular, y adaptan su forma de hablar según el entorno en el que se encuentren.
Conclusión
La obra La lengua española en América: Normas y usos actuales es un análisis exhaustivo de la riqueza y diversidad del español en el continente americano. A través de sus estudios, se evidencia que el español en América es una lengua en constante evolución, influenciada por factores geográficos, históricos y sociales. Esta diversidad, lejos de ser un problema, es una muestra de la vitalidad del idioma y su capacidad para adaptarse a nuevos contextos y desafíos.
El español es una lengua rica y diversificada, con varios dialectos que reflejan las diferentes regiones donde se habla. Recordemos que cuando se emplea el término “dialecto” no estamos diciendo que la gente de esta o aquella región no está hablando correctamente el idioma. Al contrario, son cambios fonéticos y hasta gramaticales que sufre una lengua en una región comparada con otra. Veamos algunos de estos casos.
Dialectos del español en España
Castellano: También conocido como español estándar, se habla en la mayor parte de España, especialmente en la región central. Se caracteriza por el uso del sonido “th” para las letras “c” (antes de “e” e “i”) y “z” (ceceo).
Andaluz: Hablado en la región de Andalucía, en el sur de España. Es conocido por su ritmo rápido y la elisión de ciertas consonantes, como la “s” final de las sílabas.
Catalán: Aunque se considera una lengua separada, el catalán influye en el español hablado en la región de Cataluña. Tiene un vocabulario y una pronunciación distintos.
Gallego: Otra lengua cooficial en España, hablada en Galicia. El gallego tiene una relación cercana con el portugués e influye en el español hablado en la región.
Español mexicano: Se caracteriza por un vocabulario único e influencias indígenas. Es el dialecto más hablado en el mundo debido a la población de México.
Español rioplatense: Hablado en Argentina y Uruguay, es conocido por el uso del “vos” en lugar del “tú” y por la pronunciación de las letras “ll” e “y” como “sh” o “zh”.
Español caribeño: Hablado en países como Cuba, República Dominicana y Puerto Rico. Es uno de los dialectos más rápidos y tiene grandes similitudes con el andaluz.
Español colombiano: Conocido por su claridad y neutralidad, es frecuentemente considerado uno de los dialectos más fáciles de entender para los estudiantes de español.
Cada dialecto tiene sus propias características únicas, influenciadas por la historia, cultura y geografía de la región donde se habla. El español es un idioma con una gran diversidad lingüística. Se habla en más de 20 países y en cada uno de ellos existen variaciones fonéticas, léxicas y gramaticales que reflejan la identidad cultural y regional.
En lingüística, un dialecto no es una forma “incorrecta” de hablar un idioma, sino una variante del mismo. No implica que sea inferior ni que no tenga reglas propias. Los dialectos del español presentan diferencias en pronunciación (como el seseo y ceceo en España y América), vocabulario (como “ordenador” en España y “computadora” en América) y gramática (como el uso de “vos” en Argentina y Uruguay).
Aprender sobre estos dialectos puede enriquecer aún más tu conocimiento del idioma español.
El español, también conocido como castellano, una lengua romance que se originó en la región de Castilla, en España, o al menos, es la región desde donde se propagó al resto del planeta. Hoy en día, es el segundo idioma más hablado del mundo, si consideramos el número de hablantes nativos, con más de 460 millones de personas que lo utilizan como su lengua materna.
La gramática del español es rica y compleja. Aquí algunos puntos destacados:
Género y número: Los sustantivos en español tienen género (masculino o femenino) y número (singular o plural). Por ejemplo, “niño” (masculino singular) y “niña” (femenino singular).
Conjugación verbal: Los verbos en español se conjugan según el tiempo, el modo y la persona. Hay tres conjugaciones principales: -ar, -er, -ir. Por ejemplo, el verbo “hablar” se conjuga como “hablo”, “hablas”, “habla”, etc.
Uso de artículos: El español utiliza artículos definidos e indefinidos que concuerdan en género y número con el sustantivo. Por ejemplo, “el libro” (masculino singular) y “las casas” (femenino plural).
Curiosidades sobre el español
Diversidad dialectal: El español tiene una gran variedad de dialectos y acentos. Por ejemplo, el español hablado en España es, de cierta forma, diferente del español hablado en América Latina. Incluso dentro de América Latina, hay diferencias notables entre países como México, Argentina y Colombia. Eso es conocido técnicamente como “variación lingüística”. No significa que sean idiomas diferentes, si no formas variadas de pronunciar o decir las cosas. Al final de cuentas, la comprensión de las ideas es relativamente la misma para todos los hablantes del idioma.
Palabras únicas: El español tiene palabras que no tienen una traducción directa en otros idiomas. Por ejemplo, “sobremesa” se refiere al tiempo que se pasa conversando en la mesa después de una comida.
Influencia árabe: Muchas palabras en español tienen origen árabe debido a la influencia de la ocupación musulmana en la península ibérica. Palabras como “almohada”, “azúcar” y “ojalá” provienen del árabe.
Más curiosidades sobre el español
El idioma oficial en 21 países: El español es el idioma oficial en 21 países, incluyendo España, México, Argentina, Colombia y muchos otros en América Latina.
El Día del Idioma Español: Se celebra el 23 de abril en honor al escritor Miguel de Cervantes, autor de “Don Quijote de la Mancha”, una de las obras más importantes de la literatura en español.
Palabras más largas: La palabra más larga en español es “electroencefalografista”, que se refiere a un especialista en electroencefalografía.
El Uso del “vos”: En algunos países de América Latina, como Argentina y Uruguay, se utiliza el “vos” en lugar del “tú” para dirigirse a una persona de manera informal.
El idioma del amor: El español es conocido por ser un idioma muy expresivo y poético, lo que lo convierte en una lengua ideal para la literatura y la música romántica.
Influencia del latín: Al igual que otros idiomas romances, el español tiene sus raíces en el latín. Muchas palabras en español provienen directamente del latín, lo que facilita el aprendizaje de otros idiomas romances como el italiano, el francés y el portugués.
El alfabeto: El alfabeto español tiene 27 letras, incluyendo la “ñ”, que es una letra única del idioma español y representa un sonido nasal palatal.
El español es un idioma fascinante y aprenderlo puede abrir puertas a nuevas culturas y experiencias. ¡Anímate a explorarlo! Espero que estas curiosidades te hayan resultado interesantes. ¿Te gustaría saber algo más sobre el español o cualquier otro tema? No dejes de leer otros artículos de Español al Día – Página dedicada al estudio del idioma español.
Referencias Aquí tienes algunas referencias bibliográficas sobre el idioma español y su enseñanza:
Losada Aldrey, M. C. (1995). Una Bibliografía General sobre la Enseñanza y el Aprendizaje del Español Lengua Extranjera. Instituto de Idiomas, Universidad de Santiago de Compostela. Este documento recoge trabajos publicados en España hasta 1994 y es una excelente fuente para investigaciones futuras.
Departamento de Filología Hispánica de la Universidad de Barcelona. Base de datos bibliográfica de lingüística hispánica. Esta base de datos contiene más de 23,700 referencias bibliográficas sobre lingüística hispánica, obtenidas principalmente de revistas y misceláneas.
Centro Virtual Cervantes. (1997). Bibliografía sobre enseñanza-aprendizaje del español como lengua extranjera: publicaciones periódicas españolas (1983-1997). Este documento proporciona una referencia valiosa para investigaciones en el ámbito de la enseñanza-aprendizaje del español.
Alcaráz Varó, E. (1992). “La lingüística y la metodología didáctica de las lenguas extranjeras”. En V. García Voz (ed.), Enseñanza y aprendizaje de las lenguas modernas. Madrid: Rialp, pp. 19-107. Este trabajo aborda la relación entre la lingüística y las metodologías de enseñanza de lenguas extranjeras.
Álvarez Méndez, M. (ed.) (1987). Teoría lingüística y enseñanza de la lengua. Madrid: Akal. Este libro ofrece una visión integral de cómo las teorías lingüísticas pueden aplicarse a la enseñanza del español.
Estas referencias te serán útiles para profundizar en el estudio del idioma español y su enseñanza. ¿Hay algo más en lo que pueda ayudarte?
El idioma español presenta perspectivas importantes en lo que se refiere al Brasil continental. Actualmente, el país cuenta con más de 6 millones de estudiantes del idioma español. A seguir, presentaremos un modelo matemático básico para demostrar, en tesis, el crecimiento del idioma español en Brasil en los próximos 50 años. ¿Qué elementos deben coexistir para que esto sea posible? ¿Qué se está haciendo en ese sentido? ¿Cuáles son las perspectivas y realidades relacionadas con el idioma español en Brasil?
Se espera que la influencia del idioma español seguirá creciendo en Brasil. Teniendo esto en cuenta, las demandas del mercado nacional podrían fomentar la competencia, obligando a los profesionales a demostrar su nivel de preparación para satisfacer las necesidades del mercado.
Según estimaciones de años atrás del gobierno brasileño, «cerca de 30 millones de personas hablarán el español como segundo idioma en 2025» (https://www.universia.net, 2016). Creemos que este cálculo es exagerado, pero no deja de haber margen para que esta posibilidad se concrete en el futuro.
Para proyectar el crecimiento del idioma español en Brasil en los próximos 50 años, es posible emplear ciertas herramientas y fórmulas matemáticas. Estas nos facilitarán la creación de modelos relativamente fiables, a partir de los cuales podremos derivar patrones matemáticos que nos brinden una aproximación de la realidad social del país.
Proyecciones matemáticas del español en Brasil
Proponemos un modelo matemático que servirá como guía para estimar la cantidad de hablantes del idioma español en los años venideros. Tomemos (P0 = 10) como la población inicial de hablantes de español en Brasil en el año 2025, donde (r) representa la tasa o razón de crecimiento anual y (t) el tiempo en años. La fórmula para el crecimiento poblacional se puede expresar como una función exponencial de la siguiente manera:
P(t) = P0 . er.t
Si tomamos en cuenta que (P0 = 10) representa 10 millones de personas y proyectamos este número para los próximos 50 años, considerando un porcentaje de crecimiento (r) que aún está por determinarse, obtendremos el resultado siguiente:
P(50) = 10 . er.50
Para estimar (r), necesitaríamos de algunos datos históricos o proyecciones confiables sobre el crecimiento del idioma español en Brasil. Sin esos datos, no podremos calcular el valor exacto para (r). Ahora bien, asumiendo teóricamente un porcentaje de crecimiento modesto, supongamos de un 2% al año, esto proporcionaría una estimación del número de hablantes de español en Brasil para el año 2075. La fórmula quedaría de la siguiente forma:
P(50) = 10 . e0,02.50
Por ejemplo, si se aplica la fórmula exponencial aquí transcrita, partiendo de la suposición de que el número de hablantes de español en Brasil, en 2025, sea de 10 millones de personas, tendríamos el siguiente resultado: P(50) = 10 x e0,02.50 = 27,18 millones de personas. O sea, en el año 2075, en condiciones normales, el número de personas que hablaría español en Brasil sería de 27,18 millones de personas o, aproximadamente, 27 millones de personas.
Parece una cifra exagerada, pero es solo una suposición. Es decir, cabe destacar que esto es una simplificación y que el crecimiento real podría verse afectado por numerosos factores. Esto incluye, por ejemplo, políticas educativas, migración poblacional y cambios culturales internos del país. También es importante recordar que Brasil podría experimentar efectos directos e indirectos de otros países, incluyendo a los vecinos hispanohablantes, dado que se encuentra rodeado por ellos.
Al modelar el crecimiento de la población hispanohablante en Brasil para los próximos cincuenta años, consideremos que el interés por el español se incrementó recientemente en un 40%, y que gran parte de este interés se debe a la cercanía entre el español y el portugués. Estas circunstancias se vinculan con aspectos económicos y culturales, tales como el turismo, el comercio y la educación.
Evidentemente, no estamos afirmando que esta situación sea real con este ejemplo. Es simplemente una situación hipotética que podría ser confirmada o descartada, especialmente si hay modelos matemáticos más precisos y fiables. Tampoco podemos ignorar la influencia de factores internos, principalmente políticos, que pueden disminuir o aumentar el interés de la población, como explicaremos mejor más adelante.
Otra fórmula
A continuación, presentaremos otro método para calcular el crecimiento de personas que hablarán español en Brasil, proyectado para los próximos 50 años. Suponiendo (P0) representa la población inicial de hablantes de español en Brasil, (r) es la tasa, razón o porcentaje de crecimiento anual de esa población, y (t) equivale al tiempo medido en años, entonces, la fórmula para el crecimiento poblacional de hablantes de español en Brasil puede ser expresada de la siguiente forma:
P(t) = P0 . (1 + r)t
Supongamos que el número actual de hablantes de español en Brasil es (P0) y que la tasa de crecimiento anual es del 2% (es decir, 0,02), según la tendencia actual. Por lo tanto, para un período de 50 años, la fórmula matemática se expresaría de la siguiente manera:
P(50) = P0 . (1 + 0,02)50
Por ejemplo, semejante al modelo anterior, podemos decir que, si se aplica la fórmula exponencial aquí transcrita, partiendo de la suposición de que el número de hablantes de español en Brasil, en 2025, sea de 10 millones de personas, tendríamos el siguiente resultado: P(50) = 10 . (1 + 0,02)50 = 26,92 millones de personas. O sea, en el año 2075, en condiciones normales, el número de personas que hablaría español en Brasil sería de 26,92 millones de personas o, aproximadamente, 27 millones de personas.
Esta fórmula no proporciona una proyección exacta del número de hablantes en Brasil para el año 2075, suponiendo que la tasa de crecimiento se mantenga constante. Es crucial reconocer que esto es una simplificación, como explicado antes, y que el crecimiento real podría verse influenciado por varios factores, incluyendo las políticas educativas, la migración y los cambios culturales.
Cabe aclarar que, sin un valor preciso para (P0), no es posible calcular con exactitud o aproximadamente el número de hablantes en el futuro. No obstante, esta fórmula ofrece una visión general y teórica sobre la tendencia de crecimiento del español en Brasil.
Una fórmula adicional
Vamos a desarrollar una tercera fórmula. Esta ecuación matemática nos permitirá calcular el crecimiento del idioma español en Brasil, tomando en cuenta una serie de factores concurrentes que influyen en dicho crecimiento.
Basándonos en la información disponible, algunos de los factores a considerar incluyen: las oportunidades del mercado internacional, el turismo, el intercambio cultural y la seguridad en el proceso educativo. Además, la influencia histórica de España en Brasil, la relación comercial con los países del Mercosur y la obligatoriedad de enseñar el idioma español en la red pública de educación básica en Brasil.
Podemos representar el crecimiento del idioma español (G) como una función del tiempo (t), teniendo en cuenta los factores mencionados (F), donde cada factor cuenta con un peso específico (wi). La fórmula podría expresarse de la siguiente manera:
Donde:
(c) representa una constante que indica el crecimiento inicial del idioma español en el país (Brasil).
(wi) corresponde a los pesos atribuídos a cada factor (Fi), que pueden ser determinados por análisis de los datos históricos o los estudios específicos sobre la influencia de cada factor.
(Fi(t)) significa las funciones que representan la evolución de cada factor a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, si queremos evaluar la influencia del Mercosur en la expansión del idioma español, podríamos considerar un factor (F1(t) que aumenta durante los años de mayor integración comercial.
Es importante notar que esa es una representación simplificada y que el modelo real de crecimiento del idioma español en Brasil exigiría un análisis detallado de un conjunto de datos y la contribuición de especialistas en sociolingüística y educación.
Además de esto, la fórmula mencionada anteriormente no considera las posibles interacciones entre los factores, que podrían ser ajustadas por términos de complementariedad en un análisis más detallado. Por lo tanto, este tercer enfoque para el análisis del idioma en el país resulta ser mucho más complejo de analizar y requiere una serie de elementos de difícil manejo científico.
Perspectivas y realidades a considerar
El crecimiento del idioma español en Brasil puede verse afectado por varios factores que deben ser considerados (políticos, económicos, sociales, educativos y tecnológicos).
Veamos, a continuación, algunos factores que pueden interferir directa e indirectamente en el crecimiento del idioma español en Brasil:
Políticas educativas y culturales:Las políticas gubernamentales y educativas pueden influir en la promoción y enseñanza del español en las escuelas y universidades. Inversiones en programas de enseñanza, recursos didácticos y capacitación de docentes pueden fomentar el aprendizaje del idioma.
Migración y movilidad: La inmigración y la movilidad de personas entre países pueden afectar la cantidad de hablantes de español. Si Brasil recibe más inmigrantes de países hispanohablantes, esto podría aumentar el número de personas que hablan español.
Relaciones comerciales y turismos: El comercio internacional y el turismo también desempeñan un papel importante. Si las relaciones comerciales con países de habla hispana se fortalecen, la demanda de profesionales que hablen español podría aumentar.
Globalización y medios de comunicación: La globalización y la presencia de medios de comunicación en español (como películas, series, música y redes sociales) pueden influir en la percepción y el interés por aprender el idioma.
Demografía y crecimiento poblacional: El crecimiento demográfico y la distribución geográfica de la población también son factores clave. Si la población crece en áreas donde el español es más relevante, esto podría impulsar su adopción.
Evolución tecnológica: Las plataformas digitales y las aplicaciones de aprendizaje de idiomas pueden facilitar el acceso al español y motivar a más personas a estudiarlo.
En resumen, una combinación de factores culturales, económicos, educativos y sociales afectará el crecimiento del español en Brasil en los próximos años. Es importante considerar estos elementos para comprender mejor la evolución del idioma español en este importante país.
En la facultad de Medicina, cierto profesor se dirigió a uno de sus alumnos y le preguntó:
— ¿Cuántos riñones tenemos?
— ¡Cuatro, profesor!, respondió con suspicacia el alumno.
—¿Cuatro?, replicó el arrogante profesor, uno de esos que sienten placer en pisotear la honra de sus alumnos por los errores o falta de conocimiento que ellos tienen de alguna manera.
— Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un burro en la sala, ordena el profesor a su auxiliar.
— ¡Y, para mí, un cafecito, por favor!, agregó el alumno al pedido hecho al auxiliar del profesor, mientras se divertía con la situación.
El profesor se enojó por tal «impertinencia» y expulsó al alumno de la sala. Al terminar su aula y salir de la sala, el alumno todavía tuvo la audacia de corregir al furioso profesor:
— Usted me preguntó cuántos riñones tenemos, mi querido profesor. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. La palabra ‘tenemos’ es una expresión derivada del verbo «tener», que es usada para el plural, no para el singular. Que tenga un buen provecho y disfrute de su delicioso pasto.
La vida exige mucha más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento, se cree muy sabio y se siente en el derecho de humillar a los otros. Es necesario escoger entre la arrogancia y la humildad. Aunque el sistema exige de las personas actuar con presunción y altivez, la humildad siempre supera las otras características imperfectas de la persona.
(Historia adaptada).
Apparício Fernando de Brinkerhoff Torelly (Río Grande, Río Grande del Sur, 29 de enero de 1895-Río de Janeiro, 27 de noviembre de 1971), también conocido como Apporelly y el falso título de nobleza Barón de Itararé, fue un periodista, escritor y pionero en el humor político brasileño. WIKIPEDIA CONTRIBUTORS. Barão de Itararé. Disponível em: <https://pt.wikipedia.org/w/index.php?title=Bar%C3%A3o_de_Itarar%C3%A9&oldid=67359187>. Consultado: 08/06/2024.
En español existen tres tipos de comillas que, por regla, se emplean, pero que talvez no sean del gusto y uso de la mayoría de los que escriben. Estamos hablando de los siguientes símbolos ortográficos: (« »), (“ ”), (‘ ’). Especialmente las personas que redactan textos para blogs y páginas webs se encuentran ante el dilema de usar un modelo o tipo u otro. ¿Cómo saber usar, con qué frecuencia y de qué forma se deben usar esas comillas? Veamos algunas orientaciones básicas.
Algunas veces, cuando escribimos — si realmente necesitamos reproducir directamente palabras o pensamientos ajenos—, debemos usar las comillas, y usarlas correctamente. El mal uso de las comillas puede crear conflictos y desentendimientos. Si estamos citando las palabras de otra persona o entidad, necesitamos mostrar «visualmente» para los otros que esas palabras no son nuestras. Esa es la norma. Y, si es el caso, debemos agregar las referencias de donde extraemos aquellas palabras o frases.
Ahora bien, si pretendemos llamar la atención acerca de una palabra o expresión específica del texto original, que pertenece a otro registro, a otra lengua o a otra persona, e que se desea usar con algún sentido especial y mostrar que dicha idea no es necesariamente nuestra, entonces es posible usar comillas, sean simples o duplas. Sí, es importante usar alguna herramienta visual que demuestre eso y que sirva de orientación para el lector, porque queremos llamar la atención para aquella frase o palabra que no forma parte de nuestro pensamiento. En otros casos, podemos colocar la palabra o frase en cursiva.
¿Es realmente extraño que estas «voces especiales» aparezcan en el interior de un discurso, que pretendemos transcribir literalmente? No, no es extraño, porque en la vida es usual que nos expresemos de esa forma, o sea, que citemos las palabras de otra persona. Lo difícil es representar eso en la escritura. Ahora, ¿qué sucede cuando hay que citar un fragmento que, a su vez, contiene otra cita en cuyo interior aparece alguna de estas voces peculiares? En fin, parece que estamos recitando un trabalenguas. Pero, en la comunicación hablada, eso es más común de lo que imaginamos. En esos casos, entran en juego los tres tipos de comillas del español.
Orientaciones sobre el uso de las comillas
Las siguientes recomendaciones están fundamentadas en las orientaciones de la Real Academia de la Lengua Española (RAE). A pesar de que algunos critican las reglas establecidas por la Academia de la Lengua, eso no nos autoriza a usar esta o aquella regla gramatical de la forma que mejor nos parezca personalmente, porque, al final de cuentas, podría producir resultados desastrosos sobre la obra que estamos produciendo para el público.
En español, lo recomendado por la Ortografía académica es emplear las comillas latinas y reservar los otros tipos para cuando haya que entrecomillar partes de un texto ya entrecomillado.
Esta es la práctica mayoritaria en los textos impresos de países como España o Argentina. Sin embargo, el uso de las inglesas en textos en español no es incorrecto y de hecho estas se usan desde hace tiempo en libros y revistas, y son, además, las normales cuando se escribe a mano.
Otras lenguas, como el francés y el ruso usan también las angulares, que en idiomas como el alemán, se invierten, de modo que las puntas de las comillas están hacia adentro del texto entrecomillado y no hacia afuera (» «).
En inglés, en cambio, se emplean las que tienen forma de comas dobles, que es la principal razón por la que en español las llamamos, precisamente, comillas inglesas. Las comillas latinas, en cambio, son insólitas en textos en inglés.- Fundéu RAE.
Sobre este asunto, el idioma español permite el empleo de tres clases de comillas: las angulares, también llamadas de latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). Cuando escribimos un texto manualmente, generalmente usamos las de tipo inglesa. Para los textos digitales, mecánicos o impresos, cuando se está haciendo una citación directa, se recomienda que se usen primero las comillas españolas (« »).
El idioma español permite el empleo de tres clases de comillas: las angulares, también llamadas de latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’).
En segundo lugar, vendrían las comillas inglesas (“ ”), como que formando parte de una citación de citación, es decir, una frase que está dentro de otra frase. Y, en tercer lugar, las comillas simples estarían, en ese caso, dentro de la citación secundaria, o será usada para destacar algo simple y específico dentro del texto. Esa es básicamente la regla.
Veamos los siguientes ejemplos. Imagine que estamos citando un fragmento que, a su vez, contiene otra cita:
Ejemplo 1
La señora Antonia estaba preocupada con su querido gato, porque desapareció de casa. Ella le decía a su esposo: «El gato se escapó y se perdió por tu culpa. María me había advertido: “Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho, hacia la casa del vecino de enfrente. ¡Ese ‘Miu Miu’ está buscando problemas!”». A lo que su esposo contestó: «Yo no sé nada de ese gato. Lo único que sé es que María te avisó: “Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho”, ‘ten cuidado con tu Miu Miu’. La misma cosa que me acabas de decir».
Como podemos ver, en este estilo de conversación, usamos las tres clases de comillas. Alguien podría simplificar más el texto y usar solo dos tipos de comillas (ver: Ejemplo 2) o, talvez, hasta un único tipo. Va a depender de la historia que se está contando, de las reglas gramaticales que se están siguiendo y de la idea que el escritor quiere transmitir. Usar los tres tipos de comillas en un mismo texto requiere de habilidad, destreza y cuidado, para no errar o exagerar su uso.
Ejemplo 2
La señora Antonia estaba preocupada con su querido gato, porque desapareció de casa. Le decía a su esposo: “El gato se escapó y se perdió por tu culpa. María me había advertido: ‘Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho, hacia la casa del vecino de enfrente. ¡Ese ‘Miu Miu’ está buscando problemas!’”. A lo que su esposo contestó: “No sé nada de ese gato. Lo único que sé es que María te avisó: ‘Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho’, ‘ten cuidado con tu Miu Miu’. La misma cosa que me acabas de decir”.
En este ejemplo, podemos notar que el uso de las comillas fue simplificado y se está usando el tipo de comillas inglesas y las simples, que son las más comunes en los textos disponibles. De hecho, consideramos que hasta la transmisión de la información queda más atractiva a la vista y hace que la lectura sea más fácil. No se pierde la idea principal y la comprensión de la interacción que existe entre los participantes del diálogo. Claro, este es un punto de vista personal. Alguien puede opinar lo contrario. Al final, la culpa es del pobre gato. Es muy seguro que salió corriendo atrás de la gata del vecino, que debe ser muy atractiva para él, ja, ja, ja (es una broma).
La verdad es que nada impide que concurran dos o más tipos de comillas en un texto. Lo importante es comenzar bien y cerrar correctamente la frase con las comillas. Con respecto a los escritores de blogs y páginas en Internet, el sistema que se emplea talvez haga ajustes automáticos para que las comillas de citación mencionadas sean del tipo latinas o españolas, aunque la persona puede pensar que está escribiendo usado las comillas inglesas.
Cuando use las comillas, sea cual sea, recuerde que estas se escriben pegadas a la primera y a la última palabra de la frase que enmarcan, y se separan por un espacio de las palabras o signos que las preceden o siguen. Si lo que sigue a las comillas de cierre es un signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos. Claro, existen otras reglas para el uso de las comillas. Sugerimos clicar y leer este artículo del Diccionario panhispánico de dudas: «Comillas» 1.
Ahora, el problema al escribir o usar las comillas angulares es que no aparecen en el teclado del computador,2 a menos que sea un teclado preparado para tal fin. Pero no es común encontrar teclado con estos símbolos. Por tanto, si se pide de quien escribe que use las comillas angulares, las instituciones del gobierno deben comenzar a exigir que las empresas productoras de teclados o computadores entreguen un producto completo y de fácil utilización.
Hasta hoy, si usted desea escribir una frase, usted necesita teclear cuatro letras para colocar un símbolo (Alt + 174, para «; y Alta + 175, para »), lo que es absurdo, especialmente si tiene mucho texto con citaciones y otros detalles.
Referencias y Bibliografías
Real Academia Española.Diccionario panhispánico de dudas. En línea. Consultado el 2 de junio de 2024.
Alarcos Llorach, E. Fonología española. Madrid: Gredos, 1981.
Navarro Tomás, T. Manual de pronunciación española. Madrid: CSIC, 1957.
Quilis, A. Tratado de fonología y fonética española.
Fernández Planas, A. M. El dominio fónico del español: estado de la cuestión. Estudios de Fonética Experimental, 1 (Número especial), 2022.
Gil, J. y Llisterri, J. Fonética y fonología del español en España (1978–2003). Lingüística Española Actual, 26 (2), 5–44, 2004.
Obediente, E. Veinticinco años de estudios fonéticos en Hispanoamérica. Lingüística Española Actual, 26 (2), 45–64, 2004.
Como las comillas angulares no figuran en el teclado como una primera opción, somos obligados a insertarlas en el texto usando una serie de combinaciones al escribir: Alt + 174 para las de abrir («) y Alt + 175 para las de cerrar (»). ↩︎