El uso de las preposiciones

El uso de las preposiciones

El origen más remoto del idioma español se encuentra en Turquía, hace 9.000 años

Esta hipótesis sobre el origen del indoeuropeo es señalada en una investigación de la revista Science

Hay dos hipótesis que compiten para explicar dónde, cuándo y cómo se expandió la primera lengua indoeuropea, si es que se puede hablar con propiedad de la «primera lengua indoeuropea». La explicación convencional, y probablemente más admitida hasta ahora, sitúa la raíz madre del indoeuropeo hace unos 6.000 años en la zona esteparia entre la Europa suroriental y el Asia central.

Una versión alternativa es que el «protoindogermánico» o «protoindoeuropeo» nació no muy lejos de allí, en Anatolia, en la actual Turquía, junto al mar Negro, y que se expandió con el desarrollo de la agricultura (aunque no solo por este motivo) entre el 8000 y el 9000 antes de Jesucristo. Es decir, en la misma época en que las mejores cronologías bíblicas nos dicen que vivieron Caín y Abel, y mucho antes de la llegada de nuestro padre Abraham a la Tierra Prometida (en torno al 1850 antes de Cristo).

Construcciones de la antigua Turquía
Construcciones de la antigua Turquía

La segunda hipótesis del origen del indoeuropeo (en Anatolia y hace entre 8.000 y 9.000 años) es la que ahora apuntala una investigación que publica la revista especializada Science en su último número.

El español, como el inglés, el francés, el alemán, el ruso, el polaco, el persa, el hindi…, y también lenguas antiguas como el latín clásico, el griego clásico, el sánscrito…, todas ellas, son lenguas indoeuropeas, una de las familias más prolíficas del mundo, que en sus versiones modificadas actuales se habla en puntos tan distantes como Islandia de Ceilán.

La «protolengua»

Lo que llamamos indoeuropeo es una «protolengua», una lengua no documentada, una hipótesis con la que se explica el origen de otros idiomas.

Cuando los británicos se asentaron en la India, durante el siglo XVIII, observaron certeramente el parentesco entre el habla de allí y las lenguas occidentales. Por ejemplo, especialmente similares encontraron los nombres de los números, que eran palabras de uso muy frecuente en el comercio. Las designaciones indias «asta» y «nava», parecían calcos del latín «octo», «novem», o al revés. Concluyeron estos británicos, también acertadamente, que esos parecidosno podían ser un mero producto del azar.

En el siglo XIX ya se establecieron comparaciones más fiables en Europa, a la que llegaban manuscritos de distintas lenguas. Empezaron a hacerse estudios serios comparativos del hindi, el latín, el griego, las lenguas eslavas, el armenio, etc. Nació la gramática comparada, y más en concreto la indoeuropeística, que en España, actualmente, cultiva el profesor Francisco Rodríguez Adrados.

El modelo de Bayes

Volviendo a la revista «Science». Los autores del artículo en cuestión han empleado métodos estadísticos de inferencia del matemático Thomas Bayes, técnicas de la «filogeografía» (el estudio de los procesos responsables de la distribución geográfica de los individuos) y de la «filogenética» (distribución geográfica según modelos asociados con la procedencia genética). Al cóctel anterior han añadido el vocabulario básico de 103 lenguas antiguas y modernas indogermánicas.

Con ello, y la adecuada elaboración, evidencian el modelo de expansión de las familias de las lenguas indoeuropeas y hallan indicios decisivos que sitúan al indoeuropeo en Anatolia en un momento que casa con la expansión de la agricultura (entre el 8000 y el 9000 antes de Jesucristo). Según los autores del trabajo, sus resultados ponen de manifiesto el papel crucialque la inferencia «filogeográfica» puede jugar para resolver debates sobre la prehistoria.

El método que han adoptado Remco Bouckaert, de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, junto a Philippe Lemey, Michael Dunn y otros colegas (que son los que firman el artículo de «Science»), ya se emplea en la biología evolutiva para establecer familias genéticas basadas en similitudes de ADN, o para rastrear el origen en la expansión de un virus.

La novedad de este artículo de «Science» es que en lugar de comparar especies, los autores han comparado lenguas indoeuropeas, y en lugar de ADN, han buscado palabras afines, con una raíz etimológica común, como «mother» en inglés, «Mutter» en alemán y «madre» en español.

Información espacial

Bouckaert y compañeros concluyen su artículo en estos prometedores términos: «La ‘filogenética’ de la lengua proporciona conocimiento en profundidad de la historia cultural de sus hablantes. Nuestro análisis de las lenguas indoeuropeas antiguas y contemporáneas muestra que esos conocimientos se pueden hacer incluso más poderosos incorporando de forma explícita información espacial».

Últimamente se habla mucho de la importancia de trabajar en equipo, especialistas de distintas disciplinas, para llegar a buenos resultados. Esta investigación sobre el origen del indoeuropeo va en esa línea, la de la multidisciplinariedad.

«La lingüística ‘filogeográfica’ nos capacita para situar la historia cultural en el espacio y en el tiempo. De esta manera, nos proporciona un marco analítico riguroso para la síntesis de los datos culturales, genéticos y culturales», se subraya.

Ubicación geográfica de Turquía
Ubicación geográfica de Turquía

Tomado de: El origen más remoto del español se encuentra en Turquía, hace 9.000 años – ABC.es.

Para bajar la grabación, clique en: Prólogo de la Gramática de la Lengua Castellana, de Antonio de Nebrija

Licenciado es licenciado

Licenciado es licenciado

La RAE señala que la palabra «licenciado» puede ser abreviada de las siguientes formas: «Lic.», «Lcdo.» y «Ldo.».

Prólogo de la Gramática de la Lengua Castellana, de Antonio de Nebrija

La Gramática Castellana (Grammatica Antonii Nebrissensis, en latín) es una gramática del español escrita por Antonio de Nebrija y publicada en el año de 1492. Constituye la primera obra dedicada al estudio de la lengua castellana y sus reglas. Grammatica es el primer libro impreso que se centra en el estudio de las reglas de una lengua romance.

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Foto: Wikipedia.

Prólogo de la Gramática de la Lengua Castellana, 

de Antonio de Nebrija

A LA MUI ALTA Y ASSÍ ESCLARECIDA PRINCESA DOÑA ISABEL, LA TERCERA DESTE NOMBRE, REINA I SEÑORA NATURAL DE ESPAÑA Y LAS ISLAS DE NUESTRO MAR. COMIENÇA LA GRAMATICA QUE NUEVA MENTE HIZO EL MAESTRO ANTONIO DE LEBRIXA SOBRE LA LENGUA CASTELLANA. Y PONE PRIMERO EL PRÓLOGO. LEE LO EN BUEN ORA.

Cuando bien comigo pienso, mui esclarecida Reina, i pongo delante los ojos el antigüedad de todas las cosas, que para nuestra recordación y memoria quedaron escriptas, una cosa hállo y: sáco por conclusión mui cierta: que siempre la lengua fue compañera del imperio; y de tal manera lo siguió, que junta mente començaron, crecieron y florecieron, y después junta fue la caida de entrambos. I dexadas agora las cosas mui antiguas de que a penas tenemos una imagen y sombra de la. verdad, cuales son las de los assirios, indos, sicionios y egipcios, en los cuales se podría mui bien provar lo que digo, vengo a las más frescas, y aquellas especial mente de que tenemos maior certidumbre, y primero a las de los judíos. Cosa es que mui ligeramente se puede averiguar que la lengua ebraica tuvo su niñez, en la cual a penas pudo hablar. I llámo io agora su primera niñez todo aquel tiempo que los judíos estuvieron en tierra de Egipto. Por que es cosa verdadera o muy cerca de la verdad, que los patriarcas hablarían en aquella lengua que traxo Abraham de tierra de los caldeos, hasta que decendieron en Egipto, y que allí perderían algo de aquélla y mezclarían algo de la egipcia. Mas después que salieron de Egipto y començaron a hazer por sí mesmos cuerpo de gente, poco a poco apartarían su lengua, cogida, cuanto io pienso, de la caldea y de la egipcia, y de la que ellos ternían comunicada entre sí, por ser apartados en religión de los bárbaros en cuia tierra moravan.

Assí que començó a florecer la lengua ebraica en el tiempo de Moisén, el cual, después de enseñado en la filosofía y letras de los sabios de Egipto, y mereció hablar con Dios, y comunicar las cosas de su pueblo, fue el primero que osó escrivir las antiguedades de los judíos; y dar comienço a la lengua ebraica. La cual, de allí en adelante, sin ninguna contención, nunca estuvo tan empinada cuanto en la edad de Salomón, el cual se interpreta pacífico, por que en su tiempo con la monarchía floreció la paz, criadora de todas las buenas artes y onestas. Mas después que se començó a desmembrar el reino de los judíos, junta mente se començó a perder la lengua, hasta que vino al estado en que agora la vemos, tan perdida que, de cuantos judíos oi biven, ninguno sabe dar más razón de la lengua de su lei, que de cómo perdieron su reino, y del ungido que en vano esperan.

Tuvo esso mesmo la lengua griega su niñez, y començó a mostrar sus fuerças poco antes de la guerra de Troia, al tiempo que florecieron en la música y poesía Orfeo, Lino, Muséo, Amphión, y poco después de Troia destruida, Omero y Esiodo. I assí creció aquella lengua hasta la monarchía del gran Alexandre, en cuio tiempo fue aquella muchedumbre de poetas, oradotes y filósofos, que pusieron el colmo, no sola mente a la lengua, mas aún a todas las otras artes y ciencias. Mas después que se començaron a desatar los reinos y repúblicas de Grecia, y los romanos se hizieron señores della, luego junta mente començó a desvanecer se la lengua griega y a esforçar se la latina. De la cual otro tanto podemos dezir: que fue su niñez con el nacimiento y población de Roma, y començó a florecer quasi quinientos años después que fue edificada, al tiempo que Livio Andrónico publicó primera mente su obta en versos latinos. I assí creció hasta la monarchía de Augusto Cesar, debaxo del cual, como dize el Apóstol, vino el cumplimiento del tiempo en que embió Dios a su unigénito hijo; y; nació el salvador del mundo. En aquella paz de que avían hablado los profetas y fue significada en Salomón, de la cual en su nacimiento los Angeles cantan: Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz a los ombres de buena voluntad’. Entonces fue aquella multitud de poetas y; oradores que embiaron a nuestros siglos la copia y deleites de la lengua latina: Tulio, César, Lucrecio, Virgilio, Oracio, Ovidio, Livio, i todos los otros que después se siguieron basta los tiempos de Antonino Pío. De allí, començando a declinar el imperio de los romanos, junta mente començó a caducar la lengua latina, hasta que vino al estado en que la recebimos de nuestros padres, cierto tal que cotejada con la de aquellos tiempos, poco más tiene que hazer con ella que con la aráviga. Lo que diximos de la lengua ebraica, griega y latina, podemos mui más clara mente mostrar en la castellana; que tuvo su niñez en el tiempo de los juezes y Reies de Castilla y de León, y començó a mostrar sus fuerças en tiempo del mui esclarecido y digno de toda la eternidad el Rei don Alonso el Sabio, por cuio mandado se escrivieron las Siete Partidas, la General Istoria, y fueron trasladados muchos libros de latin y aravigo en nuestra lengua castellana. La cual. se estendió después hasta Aragón y Navarra y de allí a Italia, siguiendo la compañía de los infantes que embiamos a imperar en aquellos Reinos. I assí creció hasta la monarchía y paz de que gozamos, primera mente por la bondad y providencia divina; después por la industria, trabajo y diligencia de vuestra real majestad. En la fortuna y buena dicha de la cual, los miembros y pedaços de España, que estavan por muchas partes derramados, se reduxeron y aiuntaron en un cuerpo y unidad de Reino. La forma y travazón del cual, assí está ordenada, que muchos siglos, iniuria y tiempos no la podrán romper ni desatar. Assí que después de repurgada la cristiana religión, por la cual. somos amigos de Dios, o reconciliados con él. Después de los enemigos de nuestra fe vencidos por guerra y fuerça de armas, de donde los nuestros recebían tantos daños y ternían mucho maiores; después de la justicia y essecución de las leies que nos aiuntan y hazen bivir igual mente en esta gran compañía, que llamarnos reino y república de Castilla; no queda ia otra cosa sino que florezcan las artes de la paz. Entre las primeras, es aquélla que nos enseña la lengua, la cual nos aparta de todos los otros animales y es propria del ombre, y en orden la primera después de la contemplación, que es oficio propio del entendimiento. Esta hasta nuestra edad anduvo suelta. y fuera de regla, y a esta causa a recebido en pocos siglos muchas mudanças; por que si la queremos cotejar con la de oi a quinientos años, hallaremos tanta diferencia y diversidad cuanta puede ser maior entre dos lenguas. I por que mi pensamiento y gana siempre fue engrandecer las cosas de nuestra nación, y dar a los ombres de mi lengua obras en que mejor puedan emplear su ocio, que agora lo gastan leiendo novelas o istorias embueltas en mil mentiras y errores, acordé ante todas las otras cosas reduzir en artificio este nuestro lenguaje castellano, para que lo que agora y de aquí adelante en él se escriviere pueda quedar en un tenor, y estender se en toda la duración de los tiempos que están por venir. Como vemos que se a hecho en la lengua griega y latina, las cuales por aver estado debaxo de arte, aun que sobre ellas an passado muchos siglos, toda vía quedan en una uniformidad.

Por que si otro tanto en nuestra lengua no se haze como en aquéllas, en vano vuestros cronistas y estoriadores escriven y encomiendan a inmortalidad la memoria de vuestros loables hechos, y nos otros tentamos de passar en castellano las cosas peregrinas y estrañas, pues que aqueste no puede ser sino negocio de pocos años. I será necessaria una de dos cosas: o que la memoria de vuestras hazañas perezca con la lengua; o que ande peregrinando por las naciones estrangeras, pues que no tiene propria casa en que pueda morar. En la çania de la cual io quise echar la primera piedra, y hazer en nuestra lengua lo que Zenodoto en la griega y Crates en la latina. Los cuales aun que fueron vencidos de los que después dellos escrivieron, a lo menos fue aquella su gloria, y será nuestra, que fuemos los primeros inventores de obra tan necessaria. Lo cual hezimos en el tiempo más oportuno que nunca fue hasta aquí, por estar ia nuestra lengua tanto en la cumbre, que más se puede temer el decendimiento della que esperar la subida. I seguir se a otro no menor provecho que aqueste a los ombres de nuestra lengua que querrán estudiar la gramática del latín. Por que después que sintieren bien el arte del castellano, lo cual no será mui dificile por que es sobre la lengua que ia ellos sienten, cuando passaren al latín no avrá cosa tan escura que no se les haga mui ligera, maior mente entreveniendo aquel Arte de la Gramática que me mandó hazer vuestra Alteza, contraponiendo línea por línea el romance al latín. Por la cual forma de enseñar no sería maravilla saber la gramática latina, no digo io en pocos meses, más aún en pocos días, y mucho mejor que hasta aquí se deprendía en muchos años. El tercero provecho deste mi trabajo puede ser aquel que, cuando en Salamanca di la muestra de aquesta obra a vuestra real majestad, y me preguntó que para qué podía aprovechar, el mui reverendo padre Obispo de Avila me arrebató la respuesta; y respondiendo por mi dixo que después que vuestra Alteza metiesse debaxo de su iugo muchos pueblos bárbaros y naciones de peregrinas lenguas, y con el vencimiento aquellos ternían necessidad de recebir las leies quel vencedor pone al vencido, y con ellas nuestra lengua, entonces, por esta mi arte, podrían venir en el conocimiento della, como agora nos otros deprendemos el arte de la gramática latina para deprender el latin. I cierto assí es que no sola mente los enemigos de nuestra fe, que tienen ia necessidad de saber el lenguaje castellano, mas los vizcainos, navarros, franceses, italianos, y todos los otros que tienen algún trato y conversación en España y; necessidad de nuestra lengua, si no vienen desde niños a la deprender por uso, podrán la más aina saber por esta mi obra. La cual con aquella vergüença, acatamiento y temor, quise dedicar a vuestra real majestad, que Marco Varrón intituló a Marco Tulio sus Origenes de la Lengua Latina; que Grilo intituló a Publio Virgilio poeta, sus Libros del Acento; que Damaso papa a sant Jerónimo; que Paulo Orosio a sant Augustín sus libros de istorias; que otros muchos autores, los cuales endereçaron sus trabajos y velas a personas mui más enseñadas en aquello de que escrivían.

No para enseñarles alguna cosa que ellos no supiessen, mas por testificar el ánimo y voluntad que cerca dellos tenían, y por que del autoridad de aquéllos se consiguiesse algún favor a sus obras. I assí después que io deliberé con gran peligro de aquella opinión que muchos de mi tienen, sacar la novedad desta mi obra de la sombra y tinieblas escolásticas a la luz de vuestra corte, a ninguno más justa mente pude consagrar este mi trabajo, que a aquella, en cuia mano y poder no menos está el momento de la lengua, que el arbitrio de todas nuestras cosas.

Antonio de Nebrija. Gramática de la lengua castellana. Salamanca, 1492.

English: Monument to Antonio de Nebrija, at Le...
Monumento a Antonio de Nebrija en Lebrija , España

Si yo fuera rico… Oración condicional

¿Qué harías si tú fueras rico? Mi amigo, por lo menos practica tu español con esta música, a ver si consigues aprender el uso de la oración condicional… Digo, a ver si consigues ser rico.

Elementos del verbo

Elementos del Verbo

Latinoamérica, Hispanoamérica o Iberoamérica, ¿cuál?

El término «América Latina» se usa por primera vez, a mediados del siglo XIX, en la Francia de Napoleón III como «una operación del imperialismo cultural francés ante la evidente decadencia española y la desmembración de su imperio, luego de la independencia de la mayoría de los países hispanoamericanos del primer tercio de siglo».

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No poca confusión, uso incorrecto o escasamente apropiado ha suscitado el empleo de Latinoamérica, Hispanoamérica e Iberoamérica por parte de políticos, dirigentes, intelectuales y la sociedad en general, como sinónimo para nombrar un área de influencia o ámbito geográfico del nuevo continente.

Los conflictos geo-estratégicos, la pugna entre países europeos por figurar en escenarios coloniales emergentes, de indudable interés comercial y cultural, subyace en el acuñado y fortuna de la expresión «América Latina» y su derivada «Latinoamérica», concebida como unarma lingüística para socavar la huella española.

El término «América Latina» se usa por primera vez, a mediados del siglo XIX, en la Francia de Napoleón III como «una operación del imperialismo cultural francés ante la evidente decadencia española y la desmembración de su imperio, luego de la independencia de la mayoría de los países hispanoamericanos del primer tercio de siglo».

Quien así se expresa es el lingüista, humanista y ya fallecido profesor universitario Santiago de los Mozos (1922-2001), a través de una de las numerosas conversaciones transcritas por el escritor Agustín García Simón en el último libro de éste, titulado «Retrato de un hombre libre» (Renacimiento), que presenta hoy en Valladolid.

«Pero como aquí somos los primeros que jaleamos con saña nuestras propias miserias y denostamos sin piedad nuestra historia y nuestra cultura -eso sí, sin conocerlas-, no es de extrañar que la andanada francesa saliera adelante en el siglo pasado y en éste», añade el viejo profesor, autor en 1984 del estudio «La norma castellana del español».

Una andanada francesa

La nueva denominación («América Latina») pretendía, «y al final lo consiguió», arrinconar el concepto de Hispanoamérica con la excusa de «una mayor precisión» en la denominación de aquellos países americanos que, fuera del ámbito anglosajón, hablaban lenguas romances, entre ellas el francés a pesar de que este idioma era allí insignificante en comparación con el español y el portugués.

El filólogo Santiago de los Mozos reflexionó así en una de las numerosas conversaciones, charlas de café que compartió en Valladolid con García Simón -editor y desde 1986 jefe de la unidad de publicaciones de la Junta de Castilla y León- desde mediados de los ochenta hasta 2000, ahora glosadas y anotadas en «Retrato de don Santiago. Memoria de un hombre libre».

La consagración definitiva y posterior hegemonía del término «América Latina» «coincide con los movimientos de liberación marxistas e indigenistas de mediados de siglo (XX), dentro del proceso mundial de descolonización de los países del llamado Tercer Mundo», añadió entonces el lingüista, catedrático de las universidades de Granada y de Valladolid.

El profesor, a lo largo de su trayectoria docente y su faceta como conferenciante, tanto en Venezuela (1954-1964) como en España, nunca usó, «muy poco o nada», la palabra «Latinoamérica» o su variante de «América Latina», al parecerle «menos rigurosa histórica y culturalmente» y porque, aparte su patente francesa, no le gustaba «seguir las consignas de nadie».

Iberoamérica, la «más precisa»

Siempre se decantó por «Hispanoamérica», incluso para referirse al área lusófona de Brasil porque, al menos hasta 1640 -año en que los portugueses se separaron política y administrativamente de sus hermanos peninsulares-, siempre se consideraron españoles.

Como término medio, por otra parte, si se refería a Brasil, también solía apostar por la denominación de «Iberoamérica» como una fórmula todavía«más precisa».

Esos diálogos, según ha dicho a Efe García Simón, «se convirtieron en un ensayo sobre la cultura española y sus demonios, un repaso general a cuestiones candentes y obsesivas» de esa época y de otras, con las reflexiones de quien fue «un sabio de una inteligencia portentosa, un maestro a la antigua, un personaje excepcional que no trascendió por su falta de ambición, y para quien, por encima de todo, la enseñanza era una cosa muy seria».

Tomado de:

http://www.abc.es/cultura/20121219/abci-latinoamerica-hispanoamerica-iberoamerica-201212191312.html

El verbo andar en pretérito

El verbo ANDAR es irregular. En pretérito se dice «anduve», «anduviste» o «anduvimos» (y no *«andé», *«andaste» o *«andamos»). (RAE)

El verbo andar en pretérito

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Asunto concluido

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Al parecer no es un asunto concluido esto de no colocar la tilde en algunos participios que combinan -ui- en el interior de sílaba: destruido, obstruido, instruido, imbuido, construido… lo mismo en el de algunos sustantivos tales como fluido y ruido; e incluso también de algunos adjetivos como jesuita.

¿A qué se debe que los hablantes insistan en tildar estas palabras? ¿Son acaso correctas las formas destruído, construído, instruído tan extendidas en algunos medios? Claro que no. Son todas formas incorrectas y esto se debe, simple y llanamente, a que los hablantes sienten una separación silábica (con.clu.i.do, des.tru.i.do, ins.tru.i.do, flu.i.do, ru.i.do, je.su.i.ta), manteniendo la -i- como sílaba tónica, es decir, como aquella sílaba que recibe la mayor fuerza de voz. Y así es, todos estos casos se articulan como hiatos, es decir, como sílabas distintas; pero, según se recoge en las últimas normativas (Ortografía de la Lengua Española de 1999 y de 2010), para “efectos de la acentuación gráfica, se considerará siempre que se trata de diptongos”; es decir, deben aparecer en una misma sílaba: con.clui.do, des.trui.do, ins.trui.do, flui.do, rui.do y je.sui.ta.

Cabe señalar igualmente, que no es la única combinación que presenta esta vacilación, también se da en -ia-: cria.do, -ai-: lai.co, -ua-: gra.dual, -iu-: diur.no, -ue-: duen.de, entre otras. Los hablantes sienten que se trata de hiatos, pero son todos casos de diptongos, rasgo que debe mantenerse también cuando se divida la palabra al final de renglón: cons.trui.do, cria.do, lai.co, gra.dual, duen.de y diur.no.

Podemos observar que todos estos ejemplos son casos de palabras graves o llanas porque llevan la tonicidad, la mayor fuerza de voz, en la penúltima sílaba y según la normativa, las graves o llanas terminadas en vocal no deben llevar tilde.

La confusión, probablemente, se suele producir también porque la acentuación gráfica de estas palabras no ha sido siempre así. Hasta 1947 es factible que nos encontremos con algunas formas terminadas en -uido escritas con tilde; así por ejemplo, una palabra como huida aparecía escrita con tilde en las ediciones de los diccionarios académicos; y solo desde 1956 esta palabra está escrita sin tilde. Esto se debe a que se ajusta a la norma de 1952, año en que por primera vez la Real Academia Española comenta explícitamente la acentuación de las palabras que contienen la combinación vocálica -ui-. Esta nueva disposición apareció en las Nuevas Normas de Prosodia y Ortografía (1952), donde se recoge que la combinación -ui- se considerará como diptongo en todos los casos; y que solo llevará acento cuando lo exijan las reglas generales de la acentuación de agudas, llanas y esdrújulas, en cuyo caso el acento se marcará en la segunda de las vocales débiles, es decir, en la -i- como en casuístico por ser esdrújula, y en benjuí por ser aguda terminada en vocal, pero no encuidado por ser grave o llana terminada en vocal.

Así, no es de extrañar encontrarse con formas tildadas en textos antiguos, pero como nos debemos ajustar a la actual norma, hay que evitar colocar la tilde en palabras en las que se combina -ui-. Aquí hemos intentado explicar algunas razones por las que no deberá ponerla; por lo tanto, queda cerrada la vacilación ante estos casos, por lo que creo, ya es hora de decir que esto es: un asunto concluido.

Eliana Gonzales Cruz

Tomado y adaptado de: http://castellanoactual.com/asunto-concluido/

La «ñ», la hija rebelde del español

Archivo:Silla «ñ» de la Real Academia Española.jpg
Detalle ornamental de madera con la letra ‘ñ’, símbolo representativo del idioma español, en la Casa de las Letras en la Real Academia de la Lengua.

La letra «ñ», la marca registrada ® del idioma español. Ella es tan especial y tan distintiva del idioma de Cervantes, que podríamos llamarla de diferentes formas: «la hija amada de la lengua española», «la hija predilecta» o, simplemente, «la hija rebelde del idioma español». Y no es por nada. No, no existen argumentos válidos que puedan macular su imagen. Al contrario.

Ella es tan hermosamente femenina, tan preciosa, que llama la atención de todo el mundo, por donde quiera que ella pase. Y cuando decimos «todo el mundo», estamos hablando en sentido literal. Del abecedario español, ella es todo: la «oveja negra», la «oveja blanca», «la oveja gris», «la oveja amarilla»… Lo que usted quiera, la oveja que usted quiera y que usted imagine que exista. Ella es amada por todos.

Nunca en la historia fue tan amada como en nuestros días. ¿Quién se atrevería a odiarla? Nadie. ¿Quién se atrevería a amarla? Todos. Todos la amamos, todos la queremos, aunque sea rebelde.

Foto de destaque: Suzana Camargo en https://conexaoplaneta.com.br