Feminismo no es antónimo de machismo

Según explica la FUNDEU – Fundación Español Urgente, la palabra «feminismo» no es un antónimo de «machismo». En el Diccionario académico se explica que «feminismo» es el ‘principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre’ y el ‘movimiento que lucha por la realización’ de esa igualdad. Por su parte, «machismo» es la ‘actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres’ y ‘forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón’.
 
Más sobre esta recomendación en la página web: https://www.fundeu.es/dudas/palabra-clave/feminismo/
Imágenes: Archivo EFE y Pixabay. Música: Biblioteca de audio, YouTube. Edición: Judith González Ferrán/Fundéu BBVA.

La dolarización del idioma español

La dolarización es el proceso mediante el cual un país adopta de manera oficial o extraoficial el uso de la moneda estadounidense (dólar, $), de allí el origen del término, a fin de ser empleado en transacciones económicas y financieras en cierto país. En este sentido, la moneda estadounidense reemplaza la moneda local en sus funciones básicas: reserva de valor, unidad monetaria, forma de pago.

Dolarización

El término dolarizar es un verbo válido para expresar la acción de ‘oficializarse en un país el uso del dólar estadounidense’. (Foto: http://www.notiactual.com/).

El dólar entonces es acogido como moneda de curso legal exclusivo y/o predominante, por lo que el país receptor pierde parte de su soberanía monetaria y, consecuentemente, parte de su soberanía nacional, motivo por el cual la dolarización enfrenta fuerte oposición en muchos países.

Tres de las principales razones que llevan a un país a dolarizar su economía son:

  1. colonización;
  2. adopción independiente y voluntaria por el país receptor;
  3. medida de combate de la crisis económica.

Ahora bien, en lo que se refiere al asunto que nos ocupa, según la Fundéu el término dolarizar es un verbo válido para expresar la acción de ‘oficializarse en un país el uso del dólar estadounidense’.

Por eso, en los medios de comunicación encontramos frases como «Dolarizar o mantener el bolívar: ¿qué le conviene a Venezuela?», «Dolarizar la economía, ¿la salvación de Venezuela?» o «¿Por qué la dolarización puede no ser una buena idea?».

En este caso, ¿qué sentido tiene el término dolarizarse? Dolarizarse, cuando usado en su forma pronominal, según el diccionario académico, tiene el significado de ‘oficializarse en un país el empleo del dólar estadounidense’. Es una voz muy común en países como Colombia, Costa Rica, Guatemala y Panamá.

También, el Diccionario de americanismos y el diccionario Clave, lo definen como verbo transitivo (‘hacer que una economía pase a tener el dólar estadounidense como patrón monetario’). Amplían sus significados dándole el sentido de ‘referido especialmente a una moneda: equiparar su valor al del dólar estadounidense’, respectivamente.

La dolarización es un fenómeno mundial. La globalización, las reducciones arancelarias, la libre circulación de capitales, los acuerdos internacionales y el aumento del volumen del comercio internacional, entre muchos otros factores, han intervenido directa e indirectamente en la dolarización de algunas economías, aunque eso no represente necesariamente una mejora de la economía local.

Por tanto, en los casos empleados aquí, en los que dolarizar es usado como verbo transitivo, tiene el sentido de oficializar el dólar como moneda («Dolarizar o mantener el bolívar»). Es decir, equiparar el valor de una moneda al del dólar («Dolarizar la economía»), así como aquellos casos en que se emplea el sustantivo derivado («La dolarización puede no ser una buena idea»), pueden considerarse válidos.

Referencias

Versus contra Versus

Versus

Durante mucho tiempo la Academia de la Lengua recomendó que convenía evitar el uso del latinismo anglicado versus y reemplazarlo por expresiones como ‘contra’ o ‘frente a’. Pero la última edición del Diccionario académico de la lengua española incluye la preposición versus en su formato redondo. Es decir, ahora esta palabra es considerada como un término propio del idioma español por su incorporación natural a la lengua, manteniendo su significado de ‘frente a’, ‘contra’. Es decir, no es más necesario escribir versus en cursiva, itálica o con comillas (a no ser para destacarla, o por cuestiones didácticas, etc.).

La 23ª edición del Diccionario académico (2014) incorporó versus a su texto en letra redonda e indicó que, aunque en latín versus significaba ‘hacia’, la palabra ha llegado al español a través del inglés, con el significado de ‘frente a’, ‘contra’. Por su parte, la Nueva gramática de la lengua española (2009) dio una explicación semejante y señaló que, a pesar de que el uso de versus con esos significados no es incorrecto, se consideraba más adecuado usar ‘frente a’ o ‘contra’, según los casos. Finalmente, la Ortografía de la lengua española determinaba que la abreviatura de versus es vs., en minúsculas y con punto abreviativo.

Por tanto, es justo que estos cambios acontezcan, después de tanto tiempo de uso. Puede decirse, entonces, que esta palabrita, versus, fue discriminada durante mucho tiempo. Ahora es justo colocarla en su correspondiente lugar.

Vea:

«“versus” es “frente a” o “contra”». FundéuRAE | Fundación del Español Urgente, FundéuRAE, 4 de julio de 2018, https://www.fundeu.es/recomendacion/versus-contra-frentea/.

Diferencia de uso entre «aun» y «aún»

Con tilde:

  1. Cuando equivale a «todavía» (valor temporal). 
  2. Cuando equivale a «incluso», con valor ponderativo (delante de «más», «menos» o con cualquier comparativo sintético).
  • Ella sabe aún más que yo
  • Pedro es aún mejor que Vicente
  • Juan es más complicado aún que ella
  • Es mejor aún de lo que esperaba

Sin tilde (monosílaba y átona)

Cuando equivale a «incluso», «siquiera» y con valor concesivo.

  • Aun así, no reacciona
  • Aun estudiando, no apruebo

Nótese la diferencia:

  • Aún enfermo, aprobó (todavía enfermo)
  • Aun enfermo, aprobó (incluso enfermo)

 

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Escriba aun o aún, según sea necesario.

 

No había anochecido [         ] y ya tenía sueño.

Después de tanto tiempo, [          ] no lo conozco.

No entiendo qué paso, [          ] sabiendo quién lo hizo.

Le subieron a un notable y [         ] se seguía quejando .

Ni [         ] así creo que lo conseguirá.

Iré al monte, [         ] sabiendo que puede llover.

Mi bicicleta es [         ] mejor que la de él.

No llegará a su nivel ni [         ] entrenando a fondo.

No me iré, [         ] sabiendo que me interesaría.

 

Baseado en: https://blog.lengua-e.com/2007/aun-con-tilde-y-aun-sin-tilde/

Texto sugerido: Manual de acentuación, de Alberto Bustos

 El Manual de acentuación te va a servir para dominar el uso de la tilde. Te va guiando paso a paso en la adquisición de las reglas y cimienta las explicaciones teóricas con abundantes ejercicios.

Una correcta acentuación es imprescindible para que tus textos sean comprensibles, pero, sobre todo, para que te tomen en serio. La ortografía es una tarjeta de visita y supongo que no quieres entregarla manchada y arrugada.

Esta obra está adaptada a la última versión de las reglas, fijada por la RAE en 2010. Contiene todas las novedades que introdujo la Academia, como la eliminación de la tilde de guion y similares, el tratamiento de los nombres propios de persona, la supresión de la tilde diacrítica en solo, o, este, etc. En definitiva, aquí encontrarás todo lo que necesitas para acentuar correctamente.

Lo puedes descargar aquí:

Descargar “Manual de acentuación”, de Alberto Bustos

También puedes comprarlo como libro impreso o electrónico  (em amazon.com, por ejemplo). Al hacerlo, contribuirás a mantener el Blog de Lengua en funcionamiento:

Manual de Acentuación, de Alberto Bustos

 

 

Concepción Company: «El lenguaje inclusivo es una tontería»

Concepción Company
Concepción Company: “El lenguaje inclusivo es una tontería.” (Foto: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2018/01/05/lenguaje-inclusivo-tonteria/0003_201801G5P34991.htm#)

«Igualdad no es que te llamen arquitecta, es que te paguen igual y tengas las mismas oportunidades», dice la académica de la lengua de México.

Concepción Company Company (Madrid, 1954) ocupó su silla en la Academia Mexicana de la Lengua en el año 2005, y en el 2016 ingresó en el Colegio Nacional de México, una institución que desde su creación tuvo 98 miembros varones y solo cuatro mujeres. Pero esta gran conversadora lo tiene claro: «No quiero que me incluyan por ser mujer, pero tampoco que me excluyan, que no me vean o no me tengan en cuenta por serlo».

¿Es sexista el lenguaje?

—Creo que la gramática no es sexista ni deja de serlo. No es un concepto que pueda ser aplicado a la gramática, pero sí al lenguaje y al discurso.

¿Entonces sí puede serlo el lenguaje?

—Puede serlo el uso que hagamos de la gramática o cómo construyamos el discurso. Eso sí puede serlo, y de hecho muchas veces lo es. La gramática es totalmente aséptica, está ahí porque le funciona a una comunidad, pero el uso sí puede ser sexista. Por ejemplo, cuando a un hombre le dan un premio, los periódicos mexicanos suelen decir: Juan Pérez fue reconocido con el premio Cervantes. En este caso Juan está a la cabeza de la oración, figura como el tópico, el principal. Pero si es una mujer con frecuencia aparece: el premio Cervantes le fue otorgado a Juana Pérez. Aquí quien aparece a la cabeza es el premio y la pobre Juana está a la cola. Eso sí es discriminatorio. También ocurre que si el premiado es un hombre se escribe un texto con su currículo y si es una mujer se ponen como mucho tres líneas.

Por no contar cuando se dice que está casada y tiene hijos.

—¡No me diga, eso me levanta la presión [exclama], la tensión, como dicen en España! Es como María Moliner, una gran lexicógrafa de quien todo el mundo dice que tenía cinco hijos y le zurcía los calcetines al marido. Eso sí es discriminatorio, por eso le digo que el discurso sí puede serlo, pero la gramática únicamente recoge repositorios históricos de siglos y milenios, y una comunidad funciona con ella.

Por otro lado, tenemos un discurso de lo políticamente correcto, aunque Francia acaba de prohibir el lenguaje inclusivo en textos institucionales. En España los discursos insisten en el uso de «compañeras» y «compañeros».

—Le hablo como gramática e historiadora de la lengua: es una tontería; así, tranquilamente. En primer lugar, no es equidad de género, sino de sexo, el género es de la gramática, y aunque pueda escandalizar, es una obviedad gramatical que el género masculino no significa masculino hombre, sino que es indiferente al sexo. El género gramatical que en la lengua española puede discriminar es el femenino. Si yo digo: todos tenemos sentimientos, no es androcéntrico, no es machismo. Me parece además que el lenguaje incluyente es antieconómico, no me imagino a un creador diciendo ‘‘queridos compañeros y queridas compañeras’’. En aras de esa equidad estamos perdiendo equilibrio, elegancia en la lengua y podemos cometer errores gramaticales. En México hay una pelea en la Cámara de senadores para intentar modificar la Constitución… En fin, lo que tenemos que modificar es la sociedad.

El cambio debe darse entonces en la sociedad.

—Sí, hace dos años en la UNAM hubo una campaña de equidad de sexo, mal llamada equidad de género, que decía: equidad es que te llamen arquitecta. A mí me pueden llamar ‘‘oye, tú’’, o no llamarme de ningún modo; igualdad es que me paguen igual, me contraten igual y que tenga las mismas oportunidades sociales. En el Colegio Nacional al que pertenezco corren ríos de tinta por el escaso número de mujeres que hay, pero yo no quiero que me incluyan por ser mujer, como no quiero que me excluyan por ello. Y esta batalla no se da en la gramática, se da en la sociedad. Cuando las sociedades sean igualitarias estoy segurísima de que los hábitos gramaticales se van a modificar. Y no es banal preguntarse por qué hay tan pocas mujeres en instituciones como las academias, hay que preguntárselo y no es trivial.

¿Deberían tenerse más en cuenta las variantes de los países de Latinoamérica para elaborar diccionarios y gramáticas?

—Ese es el ideal, y creo que estamos en el camino de mostrar la riqueza del español americano, que además aporta aproximadamente el 92 % de los hablantes nativos de lengua española. La lengua es el patrimonio inmaterial de cualquier ser humano y nos va la vida en defenderla. De hecho, un peruano y un español pueden tener discusiones acaloradísimas de por qué la palabra patata aparece como primera definición y no papa. En patata se define el tubérculo y el 92 % de los hispanohablantes se sienten en segundo lugar. La gramática dice: en Perú se dice así, en Ecuador así, y en el español general de tal modo… Pero, ¿cuál es ese español general si hay 350 millones de hispanohablantes que lo dicen de otra forma?

Es decir, que no haya acepciones de primera o de segunda.

—Exactamente, cuando no haya jerarquías identitarias no habrá problema. Otra característica de las gramáticas es que ponen americanismo, como si fuera una sola lengua, un error garrafal por el que hemos batallado mucho.

Hay escritores descuidados y eso no es un hecho de creatividad

Afirma que no puede confundirse descuido con creatividad. Para Company los escritores deberían ser precisos con el uso que hacen de la gramática.

¿Debe un escritor ser exquisito con el lenguaje o en la libertad de un texto literario caben fórmulas no correctas?

—Una cosa es ser creativo y otra cometer errores o ser descuidado. Hay escritores descuidados, donde se ve que hay inconcordancias, y eso me molesta porque no es un hecho de creatividad. Estoy segura de que un escritor afina, depura… Pensemos en las ediciones en donde se ven los muchos manuscritos elaborados. Por ejemplo, uno cree que Madame Bovary salió a la primera y no es así. Me molestan estos descuidos en los que veo un adjetivo mal concordado, que no tiene nada que ver con la creatividad. Rayuela tiene muchas historias de rompecabezas y, sin embargo, Cortázar era un exquisito y tiene una altísima creatividad.

El diccionario de la RAE ha incorporado palabras como táper o cracker. ¿Es bueno recoger palabras de otros idiomas o debemos proteger nuestro vocabulario?

—En este caso mi corazón y mi cabeza no están sintonizados. Como gramática creo profundamente en que no pasa nada porque el contacto llegue a las lenguas y estas se enriquezcan. Nadie se asusta de que la lengua española tenga 5.000 arabismos y vamos al supermercado a comprar aceite, no óleo. Mi cabeza me dice que las lenguas se enriquecen con el contacto, entran préstamos y no pasa nada. Ahora, cuando llegamos al corazón, evito hasta donde me es posible usar anglicismos si tengo equivalente en castellano, y tengo que hacer ese esfuerzo. En México hay una franja de edad en que se cree que diciendo cool y naíf se habla más bonito, y a mí me parece un espanto.

Tomado de: Elisa Álvarez en:

Álvarez, Elisa. «Concepción Company: El lenguaje inclusivo es una tontería». La Voz de Galicia, 5 de enero de 2018, https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2018/01/05/lenguaje-inclusivo-tonteria/0003_201801G5P34991.htm.

“Salle”, la palabra imposible del español

La ortografía del idioma español o castellano tiene un problema casi imposible de resolver: el imperativo de «salirle», que debería ser «salle». El problema es que no se puede escribir de esta forma, porque de hacerlo así, tendríamos que pronunciarlo con el sonido de la doble l, es decir, “elle”. Acompañe el audio de Juan Antonio Vásquez, en su programa “El Palabrero”, de RNE.

La lucha ortográfica de solo contra sólo

Esta lucha ortográfica de solo contra sólo no parece tener fin. Ya se pasaron algunos años desde que la Real Academia de la Lengua Española – RAE le dio un espaldarazo a la palabra «solo» (sin acento), mientras que le dio la espalda, por lo menos así parece, a la palabra hermana, «sólo» (con acento en la primera vocal).

Pero los pelos no paran de ponerse de punta, porque ciertamente estas palabritas mágicas, «solo» y «sólo» no andan bien juntas, por lo menos eso es lo que nos quieren hacer ver algunos experts.

Sólo o Solo.png
Sólo o solo son palabras que han causado mucho dolor de cabeza a unos cuantos expertos. (Foto: http://www.artificecrea.com)

En este sentido, el Diccionario de Dudas explica lo siguiente:

Sólo, cuando equivalía al adverbio ‘solamente’, solía estar acentuado para diferenciarlo del adjetivo solo, sin tilde, que significa ‘sin compañía’ o ‘en soledad’. Actualmente, se admite el uso de solo, sin acentuación, tanto en el sentido de ‘solamente’ como en el sentido de ‘sin compañía’.
De este modo, solo puede funcionar como adverbio, adjetivo o sustantivo.

En su Ortografía de la lengua española, publicada en 2010, la Real Academia Española aconseja no acentuar el adverbio solo, incluso en casos en que pudiera haber ambigüedad. Según la RAE, estos casos deberían poder resolverse por el propio contexto.
En el Diccionario panhispánico de dudas (2005) se explicó otrora:

sólo/solo. La palabra solo puede ser un adjetivo: No me gusta el café solo; Vive él solo en esa gran mansión; o un adverbio: Solo nos llovió dos días; Contesta solo sí o no. Se trata de una palabra llana terminada en vocal, por lo que, según las reglas generales de acentuación, no debe llevar tilde. Ahora bien, cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades: Estaré solo un mes (al no llevar tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘en soledad, sin compañía’); Estaré sólo un mes (al llevar tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’); también puede deshacerse la ambigüedad sustituyendo el adverbio solo por los sinónimos solamente o únicamente.

Así que es una cuestión de tiempo para ver quien se sale vencedor o vencedora en esa lucha cuerpo a cuerpo, marcada a 15 rounds imaginarios. Al final de cuentas, escribir solo (sin acento para todos los casos) es más fácil que memorizar un monte de reglas para definir si es solo o sólo.
Vea: http://lema.rae.es/dpd/?key=tilde;
Diccionario de Dudas: Cómo citar: «Sólo o solo». En: Diccionariodedudas.com. Disponible en: https://www.diccionariodedudas.com/solo-o-solo/ Consultado: 27 de abril de 2018, 04:45 pm.
Vea también:

Tratamiento ortográfico de extranjerismos, latinismos y locuciones

La nueva ortografía establece normas que deben seguirse cuando se emplean en textos españoles palabras o expresiones procedentes de otras lenguas, siendo la principal novedad en este sentido la equiparación en el tratamiento ortográfico de todos los préstamos (voces o expresiones de otras lenguas que se incorporan al caudal léxico del español), con independencia de que procedan de lenguas vivas extranjeras (extranjerismos) o se trate de voces o expresiones latinas (latinismos).

De acuerdo con estas normas, los extranjerismos y latinismos crudos o no adaptados —aquellos que se utilizan con su grafía y pronunciación originarias y presentan rasgos gráfico-fonológicos ajenos a la ortografía del español— deben escribirse en los textos españoles con algún tipo de marca gráfica que indique su carácter foráneo, preferentemente en letra cursiva, o bien entre comillas.

Por otro lado, los extranjerismos y latinismos adaptados —aquellos que no presentan problemas de adecuación a la ortografía española o que han modificado su grafía o su pronunciación originarias para adecuarse a las convenciones gráfico-fonológicas de nuestra lengua— se escriben sin ningún tipo de resalte y se someten a las reglas de acentuación gráfica del español:

  • Me gusta mucho el ballet clásico / Me gusta mucho el balé clásico.
  • Juego al paddle todos los domingos / Juego al pádel todos los domingos.
  • La reunión de la asamblea se suspendió por falta de quorum / La reunión de la asamblea se suspendió por falta de cuórum.

Así pues, según la ortografía, y tal como ilustra el último ejemplo, los préstamos del latín solo se escribirán en letra redonda y con sometimiento a las reglas de acentuación gráfica del español cuando estén completamente adaptados a nuestro sistema ortográfico, al igual que se hace con los préstamos de otros idiomas.

Por su parte, las locuciones o dichos en otras lenguas que se utilicen en textos españoles deben escribirse igualmente en cursiva —o, en su defecto, entre comillas— para señalar su carácter foráneo, su consideración de incrustaciones de otros idiomas en nuestra lengua:

  • La historia de María tuvo un happy end de película.
  • Su fama de femme fatale le abrirá todas las puertas.
  • La tensión social fue in crescendo hasta que, finalmente, estalló el conflicto.

Según se establece en la nueva edición de la ortografía, las locuciones latinas (expresiones pluriverbales fijas en latín que se utilizan en todas las lenguas de cultura occidentales, incluido el español, con un sentido más o menos cercano al significado literal latino) deben recibir el mismo tratamiento ortográfico que las provenientes de cualquier otra lengua. Por lo tanto, deben escribirse, de acuerdo con su carácter de expresiones foráneas, en cursiva (o entre comillas) y sin acentos gráficos, ya que estos no existen en la escritura latina:

  • Así fue, grosso modo, como terminó aquel debate.
  • Se casó in articulo mortis con su querida novia.
  • Renunció motu proprio a sus privilegios.
  • Decidieron aplazar sine die las negociaciones.
  • El examen post mortem mostró indicios de envenenamiento.
  • Las grandes potencias son partidarias del statu quo.

Extranjerismos

Referência y adaptación del Diccionario Panhispánico de Dudas

Proyecto Aula

Proyecto Aula.png

Estos son los contenidos que podrás encontrar en Proyecto Aula (http://lenguayliteratura.org/proyectoaula/contenidos/). Si lo deseas, también puedes hacerlo por conceptos más amplios utilizando el menú de la parte superior de la página.

 

La Academia de la Lengua Española expulsó el adjetivo «fácil» aplicado despectivamente a la mujer

La RAE ha llevado a cabo esta reforma a petición de personas anónimas y famosas, así como de diversas organizaciones y asociaciones, a pesar de que las modificaciones sólo se realizan una vez al año, cada mes de diciembre, informaron a Efe fuentes de la institución.
En este caso, el cambio tuvo lugar el jueves 8 de marzo, aunque la entidad asegura que no está relacionado con el hecho de que se celebrara el Día de la Mujer Trabajadora (Vea la definición en el DLE clicando aquí o en la imagen).

Definición de fácil
«Hacía tiempo que el Pleno había aprobado la modificación para esa acepción y no se ha querido esperar nueve meses para incorporarla porque se iba a hacer una revisión de erratas y una aportación de información a la clasificación temática», señalan las fuentes.
La quinta acepción de la palabra fácil indicaba ‘dicho especialmente de una mujer: Que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales’ y ahora aparece ‘dicho de una persona: Que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales’.
La RAE está estudiando también la petición del Círculo Fortuny, asociación que representa a empresas e industrias de alta gama españoles, para que se modifique la acepción de lujo ya que la existente es «negativa» por su identificación con «los ricos».
Tomado y adaptado de: https://www.fundeu.es/noticia/la-real-academia-espanola-elimina-la-acepcion-facil-referida-a-la-mujer/