Organización de los premios de la Real Academia Española y Borau-RAE 2020

El plazo para la presentación de candidaturas a los Premios Real Academia Española 2020 (creación literaria) y Borau-RAE (mejor guion cinematográfico 2020), terminó el pasado 30 de junio. En los próximos meses se mostrarán los resultados. Para el primer premio se presentaron doce aspirantes y, para el segundo, siete.
Desde 1755 la Academia tuvo entre sus proyectos la convocatoria de premios y elaboró un plan «para promover y adelantar la verdadera elocuencia». Sin embargo, el primer concurso no se realizó hasta 1788. Foto: RAE

EL PREMIO RAE

La Secretaría académica de la RAE recibió doce candidaturas de obras literarias americanas y españolas para la ​XVII edición del Premio Real Academia Española. Esta edición corresponde a la selección de la mejor obra de creación literaria en cualquiera de sus géneros.

El vencedor recibirá unos 20 mil euros y una medalla conmemorativa. De acuerdo con lo establecido en el reglamento del premio, las obras presentadas debieron ser publicadas en los dos años inmediatamente anteriores al de la concesión. Por ese motivo, cinco novelas, un libro de ensayo y seis poesías consiguieron cumplir con estas exigencias.

De las doce candidaturas, cinco proceden de España y siete de corporaciones americanas (Chile, Ecuador, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela). Todas cumplieron con serios requisitos y fueron avaladas por un mínimo de tres académicos numerarios de la RAE o de cualquiera de las academias asociadas.

A seguir, estas son las obras:

Novela

  • Los cielos de curumo, de Juan Carlos Chirinos
  • Una tumba en el aire, de Adolfo García Ortega
  • Terra Alta, de Javier Cercas
  • El collar de los Balbases, de Jorge Eduardo Benavides
  • La novela de los Barrett, de Alfredo Boccia

Poesía

  • Sonetos del destino, de Alejandro Montecinos
  • Las reliquias de un sueño, de Manuel Ruiz Amezcua
  • El rostro de la llama, de Justo Jorge Padrón
  • Ofidias, de Valeria Guzmán
  • Nicaragua por dentro, de Santiago Montobbio
  • Nepantla, de Elsa Cross

Ensayo

  • El infinito en un junco, de Irene Vallejo

GUIONES CINEMATOGRÁFICOS

La Secretaría académica aceptó siete candidaturas americanas y españolas para la ​IV edición del Premio Borau-RAE al mejor guion cinematográfico. El galardonado irá para su casa con un premio de 20 mil euros y una medalla conmemorativa.

Siguiendo el reglamento del premio, las propuestas presentadas están relacionadas con guiones cinematográficos, escritos originalmente en el idioma español, y sus películas deben haber sido estrenadas en los dos años anteriores al de la entrega del premio.

De las siete candidaturas, cuatro proceden de España y tres de corporaciones americanas (Paraguay, Perú y Uruguay). Todas cumplieron con serios requisitos y fueron avaladas también por un mínimo de tres académicos, miembros de la ASALE, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Los guiones seleccionados son los siguientes:

  • Rosa mística, de Augusto Tamayo San Román
  • Cuando dejes de quererme, de Javier Echániz, Asier Guerricaechevarría y Jon Iriarte
  • 70 binladens, de Javier Echániz, Asier Guerricaechevarría y Juan Gil Bengoa
  • La trinchera infinita, de Luiso Berdejo y José Mari Goenagado
  • Las herederas, de Marcelo Martinessi
  • Las leyes de la termodinámica, de Mateo Gil
  • Así habló el cambista, de Arauco Hernández, Martín Mauregui y Federico Veiroj

El veredicto será tomado en los próximos meses.

UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS PREMIOS RAE Y BORAU-RAE

La RAE tuvo desde bien temprano, en 1755, la idea de convocar y premiar creaciones literarias, por lo que fue elaborado un plan «para promover y adelantar la verdadera elocuencia». Sin embargo, el primer concurso fue concretizado en 1788. Con el paso de los años, se consideró que era mejor fusionar todas las iniciativas de las distintas fundaciones, vinculándolas a una única, llegando así al Premio Real Academia Española, instituido el 24 de septiembre de 2003.

De esa forma se incentivaría más la capacidad creativa y contribución por un mejor conocimiento de la lengua y literatura españolas. Todo el formato está integrado en un reglamento que fue aprobado por el Pleno de la Academia el 18 de diciembre de 2003, siendo actualizado el 18 de marzo de 2004.

Sobre el Premio Borau-RAE al mejor guion cinematográfico, este fue instituido el 22 de noviembre de 2012. El premio recibe el nombre del cineasta y académico José Luis Borau (1929-2012) y es otorgado a cada dos años al mejor guion cinematográfico escrito en lengua española, siguiendo las exigencias transcritas en el reglamento. En su primera edición, de 2014, el Premio Borau-RAE fue concedido al guion de la película El artista y la modelo, de Fernando Trueba y Jean–Claude Carrière.

Para más información, vea la página oficial de la RAE: Candidaturas a los premios Real Academia Española y Borau-RAE 2020 y Premios de la RAE.

Vea también:

La Real Academia Española convoca una nueva edición de los premios RAE y Borau-RAE

El XVI Congreso de la ASALE celebra la entrega de los premios RAE, Borau-RAE y ASALE

Diccionario de toponimia de Canarias: los guanchismos. Tomos I, II y III, galardonado con el XVI Premio Real Academia Española

Tarde para la ira, Premio Borau-RAE al mejor guion cinematográfico

Galardonados con el Premio Borau-RAE

Memoria Anual de la Fundación del Español Urgente - FUNDEU

Cada año, la Fundación del Español Urgente – FUNDEU lanza al mundo una nueva edición, conteniendo la Memoria de la Fundación del Español Urgente – FUNDEU. En esta obra se incluye la palabra del año, término que se ha popularizado en los últimos tiempos, así como otras tantas que le acompañan en su fama, pero que no le superan. La elección de la palabra del año es bien disputada y, muchas veces, difícil. Pero, es así, todos sabemos que los caminos que llevan a la victoria están llenos de curvas peligrosas y precipicios mortales.

Por ejemplo, la palabra del año 2018 (escogida en 2019) fue «microplástico», «un término que pone el acento en la toma de conciencia en torno a uno de los grandes problemas medioambientales a los que se enfrenta la humanidad», dice la Fundación. Y, en 2021, con toda seguridad, la palabra del año 2020 va a ser COVID-19, o algo bien parecido.

Según indica FUNDEU, «La elección ha estado marcada por el triple enfoque que guía nuestro trabajo diario: actualidad, interés lingüístico y peso en el ámbito hispanohablante; buscamos palabras que hayan estado muy
presentes en los medios y que, además, tengan interés desde el punto de vista lingüístico.»

A continuación, y considerando lo anteriormente expuesto, presentamos esta colección de las ediciones de las Memorias de la Fundación del Español Urgente – FUNDEU (de 2005 a 2018) que talvez le sea de gran utilidad. Puede clicar en la imagen para bajar la publicación (hacer download).

Aumento en el número de consultas al Diccionario de la lengua española en tiempos de COVID-19

El Diccionario de la lengua española alcanzó el récord de 100 millones de consultas en el mes de abril de 2020.

Según informó la Real Academia de la Lengua Española – RAE, el Diccionario de la lengua española (DLE) consiguió registrar, en el mes de abril de 2020, 100 millones de consultas en su versión en línea, lo que representa un récord absoluto, en comparación con meses anteriores. Esto significa un aumento de  más de 30 % con relación al mes de febrero.

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española - DRAE
En tiempos de pandemia, el Diccionario de la lengua española (DLE) consiguió registrar, en el mes de abril de 2020, 100 millones de consultas en su versión en línea y un aumento en la búsqueda de palabras relacionadas con el COVID-19. Foto: elmostrador.cl.

Las consultas no escaparon de la realidad provocada por el coronavirus. De hecho, tres de las palabras más buscadas a lo largo y ancho del mes de abril en el diccionario guardan relación directa con la crisis provocada por el coronavirus: cuarentenaconfinamiento y pandemia.  Le acompañan las palabras robotresilienciaunirechardatahallarraerrallarbizarro y hasta significar.

El anterior dato, de marzo, era de 84 millones de consultas y en febrero fueron 66, lo que supone un incremento del 34% en el uso de la herramienta digital del Diccionario. Fuentes de la institución han señalado a EL PAÍS que normalmente “el pico de las visitas se produce entre las 17.00 y las 21.00 porque es la franja horaria en la que se suma la actividad española, que va decreciendo, con la americana, que va en ascenso”. (elpais.com, de 14/05/2020).

Son mayoritarias las búsquedas relacionadas con la situación actual, y no es para menos. Palabras como estado, virus, epidemia, confinar, velar, contingencia, diezmar, cuidar, concienciar, barbijo, casa, sesgar, confinado, escalar, mediar, paro, tapaboca o inocuo ocuparon su espacio. También son numerosos los verbos consultados. Por cuestión de orden, se destacan: errar, callar, prever, casar, rebelar, querer, procrastinar, pasar, hartar, huir, partir, ajar, deber, corregir, andar, jugar, asir, amar, abrir, salir, escalar, mediarenajenar, exacerbar, sentir, trabajar, redimir o quedar.

Por otro lado, algunos adjetivos como soberbio, solo, inefable, harto, mezquino, ortodoxo, inocuo o vano también han despertado gran interés. Términos como derecho, video, cuando, sino, bulo, ciencia, democracia, plausible, ignominia, fascismo, escusa, demagogia, lengua, hierba, gato, cultura o arte han sido visitados con gran frecuencia por los hispanohablantes. Entre las palabras más buscadas ausentes del DLE llaman la atención desescalada, desescalar, coronavirus, sanitizar, cocreta, monomarental o covid.

Sobresalen entre los más consultados las «palabras del día», que es ofrecido por el mismo diccionario. Existe un gran interés provocado por esta propuesta entre los hispanohablantes y extranjeros que se importan por el idioma, entre las que se pueden mencionar: petrificar, egresar, fauces, crisopeya, humus, guaca, suntuario, desperezar, metiche, fisco, osteoporosis, mecanuscrito, bayadera, laurear, gastroscopia, samovar, lábaro, tutú, agroambiental, pingüino, fusiforme, agronegocio, púlsar, casito, locación, anticucho, refaccionar, baratija, trabalenguas y cocotal.

Desde el pasado 12 de marzo de 2020, La RAE, con motivo de cuarentena, ha adaptado y reforzado los servicios en línea. Las consultas a los diccionarios, corpus, bases de datos y otros recursos, así como el servicio de consulta lingüística, usados por miles de personas vía Twitter, han permitido resolver más de 17.600 dudas. Las consultas en línea al diccionario y a los corpus son gratuitos. El DLE registró en el mes de abril más 100 millones de entradas, 40 millones más que en febrero del mismo año de 2020.

EN LAS REDES SOCIALES

La RAE quiere celebrar este récord de visitas al DLE con una campaña de interacción en sus redes sociales, incentivando sus seguidores a jugar y aprender, poniendo a prueba sus conocimientos lingüísticos durante estos días difíciles. ¿Cuál es la palabra más buscada en el diccionario durante el confinamiento? ¿Qué neologismos son válidos y cuáles serían sus alternativas? ¿Cómo es el plural de algunos de estos términos?

Gracias a este tipo de dinámicas, cada vez más habituales, los presentan en sus perfiles de redes sociales (TwitterInstagram y Facebook). La RAE busca contribuir con fomentar el interés lingüístico entre los internautas, aparte de sondear las opiniones, comentarios y dudas de los hablantes, que son los que mantienen viva nuestra lengua. Está a disposición de todos los usuarios la cuenta de Twitter @RAEInforma.

Referencias

 

La buena retórica y la introspección en Montaigne

Escuchar en Ivoox

En sus Ensayos, Michel de Montaigne (1533-1592) no persigue un saber sistemático, sino un estudio de sí mismo, de su propia existencia, de   forma independiente, antidogmática, escéptica y vitalista.


Michel de Montaigne

Un estudio y una reflexión de su propia vida como consecuencia de una profunda y cuidada educación humanista brindada por su progenitor. Reflexión esta que se caracteriza por ser una forma de introspección, mediante la cual se puede alcanzar el mejor modo de vivir y, por qué no, de morir. 

En su preludio de los Ensayos, Montaigne advierte que su propósito, en tal obra, no es otro que el de hacer una pintura de sí mismo: “Píntome a mí mismo (…) yo mismo soy la materia de mi libro” [1]. Un autorretrato que se va pintando a través de toda su obra sin atisbos de vanidad o presunción, sino más bien con una humildad y una naturalidad dignas de encomio. 

La misma naturalidad que le llevará por derroteros contrarios a la retórica tradicional que tanta importancia le ha dado a los sistemas doctrinarios y conceptuales desde tiempos antiguos. Frente a ello, Montaigne busca promover un espíritu vivo y un pensamiento crítico entre sus coetáneos de la Modernidad, así como acontecerá con las generaciones venideras. 

Un pensamiento sobre la vida que no la dé por acabada, una vez pensada, sino que se llegue a ver como algo "modelable", vital y, a través del pensamiento y de la escritura, esta sigue siendo múltiples actividades, acto creador y, ante todo, vida. Vida que ha de ser comprendida y reflexionada para seguir desarrollándose y creando, por esto Montaigne escribe sus Ensayos con el designio de “comprender y comprenderse a sí mismo y hacerlo a través de la escritura” [2].

Una escritura como práctica vital que invita a la discusión abierta, al debate y a la divagación acerca de mil y uno temas, ya que su obra trata asuntos tan variados como: la amistad, el amor, la muerte, la filosofía, las enfermedades, los estados de ánimo, la importancia de los clásicos, la mala retórica…, en suma, una obra casi perfecta en la que se nos invita a la reflexión y a la introspección y que tantos pensadores tomarán como ejemplo. 

A diferencia de sus contemporáneos, que se caracterizan por el dogmatismo y la racionalidad con la que quieren tratar cualquier tema, el pensador francés invita a la subjetividad y a la intimidad de uno mismo; subjetividad esta que permitirá abrir un diálogo entre él y sus lectores acerca de todo aquello que hemos tenido como cierto hasta el momento y que habremos de poner en tela de juicio mediante un escepticismo moderado. 

"Que sais –je?" Esta es la premisa desde la cual hemos de partir, con el fin de comprender mejor todo lo que nos rodea, así como a nosotros mismos. Montaigne es el precursor de una forma de pensar, escribir, sentir y vivir que se caracterizan por romper con una demanda de “sistematicidad filosófica” y “fundamentación racional”, así como con las falsas certidumbres que quieren colocarnos en una banal cotidianidad sin compromiso alguno, llena de banalización, opiniones y hábitos comunes no sometidos a juicio ni reflexión alguna [3]. 

Así, el ensayo es un género literario, pero sobre todo una actitud de examen continua hacia uno mismo y hacia todo lo que le rodea [4] pues se escribe y reflexiona acerca de las experiencias que van haciendo a uno mismo y que, en cierto modo, le determinarán para no ser el mismo que fue ayer. Pues bien, podemos considerar estos escritos y pensamientos del filósofo francés como una nueva forma de hacer retórica, una buena retórica, que invita al subjetivismo y a la intimidad, a la introspección, a la capacidad de juicio y crítica frente a la retórica tradicional caracterizada por el dogmatismo, los prejuicios y la mentira. 

De esa forma, la “nueva retórica” vendría a caracterizarse por no llevar a cabo un discurso filosófico de forma lineal y unívoca, tendiendo a un fin ya impuesto, sino que invita al diálogo de aquel que escribe y aquellos que le leen. 

Y es que podemos decir que nuestra cultura occidental descansa sobre los cimientos de su “pensar ensayístico” que desde un primer momento supo invitar al solaz de la introspección como remedio a una retórica tradicional que busca engañar el juicio del pueblo. Y es que buscando la debilidad de juicio y de ánimo de este es como pretende persuadir y convencer a toda costa, haciendo que la esencia de las cosas mismas termine por corromperse [5]. 

En aquellos Estados donde la reflexión sea errada o nula, allá abundará el arte de la mala retórica o, como dijera Platón, del engaño. Para Montaigne la retórica no es más que un conjunto de expresiones y discursos hueros que tiene éxito en aquellos Estados débiles y enfermizos en los que los oradores engrandecen vilmente el arte de mentir, llegando a usarse con mayor dominio dicho arte antes que las armas [6]. 

De esta forma, la mala retórica es aquella que se lleva a cabo cuando aquellos que poseen una gran capacidad de elocuencia utilizan las palabras para manipular al pueblo que apenas tiene formado el juicio, pues carece de capacidad crítica. 

La retórica que propone Montaigne en su obra, de forma implícita, se caracteriza por su novedad, porque se trata de dar forma a la vida a través de la escritura, porque el autor se propone escribir los Ensayos con la intención de comprender y de comprenderse a sí mismo a través de la escritura [7]; de invitar al diálogo con uno mismo, y del escritor con su lector, con el designio de pensar una vez más las cosas y, si es posible, esta vez en mayor profundidad.

Heredero de una educación clásica latina, el filósofo francés expresa en sus Ensayos el deseo del conocimiento del yo, esto es, de la aprehensión genuina e insustituible. Para que esto se lleve a cabo, procederá, mediante un diálogo con los clásicos, consigo mismo y con el lector, a rechazar todas las ideas y doctrinas establecidas, reprobando toda experiencia ajena, no aceptando, en definitiva, más que su experiencia personal. 

A través de La buena retórica como resultado de la introspección en Montaigne — 42996: Ética, retórica y política (adaptado).

Referencias 

[1] Hernández Barajas, Angélica (2007: 2). 
[2] Palacios Cruz, H. Víctor (2014: 258). 
[3] Lazo Briones, Pablo (2008: 21). 
[4] Hernández Barajas (2007: 7). 
[5] Montaigne, Michel, (2005:325, Capítulo LI, De la vanidad de las palabras). 
6] Montaigne, Michel (2005:326). 
[7] Palacios Cruz, H. Víctor (2014:258).

Bibliografía

•	Hernández Barajas, Angélica. “Montaigne: la escritura como práctica vital”.
Cuadernatephi, N. 14, enero— junio 2007, Bogotá, D.C; Colombia. pp. 1-17.
•	Pontificia Universidad Javeriana. Lazo Briones, Pablo. “De Montaigne a Pascal: orientaciones para la escritura del ensayo filosófico”. La Colmena, N.60, 2008, pp.20-25.
•	Universidad Autónoma del Estado de México. Montaigne, Michel. “Ensayos completos”, Cátedra, Barcelona, 2005.
•	Palacios Cruz, H. Víctor. “Soledad, Escritura y Celebración de la Finitud en los Ensayos de Michel de Montaigne”. Thémata. Revista de Filosofía, N.49, enero-junio (2014), pp.255-270. Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (Perú).

Cinco siglos del idioma español en México

Tres especialistas reflexionan sobre el idioma que llegó de forma intrusiva hace cinco siglos, pero que en estas tierras se enriqueció hasta tener un perfil propio en el mundo.

Por: Yanet Aguilar Sosa (eluniversal.com.mx)

“Si la Conquista trajo algo aparejado, además de tantas monstruosidades que hay que reconocer, es la cultura a la cual pertenecemos y la lengua que seguimos sintiendo como intrusiva, pero [que] es nuestra. Tiene una gran riqueza, hay peculiaridades del habla en México que le dan una riqueza y un perfil propio”, asegura el director de la Academia Mexicana de la Lengua, el doctor en literatura iberoamericana, Gonzalo Celorio.

El idioma español en México es producto de la Conquista de España a tierras mesoamericanas. Actualmente, el español es hablado por más de 577 millones de personas en todo el mundo, es decir, 7.6% de la población mundial. Según cifras del anuario El español en el mundo de 2018, el español es la segunda lengua más importante del orbe, y México es el país con más hispanohablantes en la actualidad.

A casi cinco siglos de su llegada a México, los catedráticos, lingüistas y filólogos Concepción Company Company, Luis Fernando Lara y Celorio reflexionan sobre lo que representó la incorporación de la lengua española a los pueblos originarios. “Inicia como lengua de conquista. Es el soporte de visión de mundo que traen los conquistadores y se transforma poco a poco en lengua patrimonial de 110 millones de mexicanos”, afirma Company, investigadora e integrante de la Academia Mexicana de la Lengua y de El Colegio Nacional.

La creadora, con Virginia Bertolotti, del Corpus diacrónico y diatópico del español de América (Cordiam), dice que ha habido un proceso de transformación de la lengua que ha generado no solo un hecho de política lingüística, sino también ha dado características sintácticas, gramaticales y léxicas, por las cuales el español es nuestra lengua patrimonial.

“El español ha pasado de lengua de conquista a lengua patrimonial, eso es contundente. Usted y yo hablamos en español, los medios de comunicación transmiten en español, la política y la administración del México actual se construye en español, incluido las solicitudes de que se pida perdón se hacen en lengua española. Esa es una muestra contundente de que la vida cotidiana se construye en español y que esa lengua española es desde hace rato la patrimonial actual”, afirma Company Company.

Lara, investigador de El Colegio de México y miembro de El Colegio Nacional, asegura que la llegada del español fue sin duda una imposición por parte de los conquistadores y de la Iglesia. Aun cuando las misiones, sobre todo los franciscanos, trataron de evangelizar en nuestras propias lenguas amerindias, de todas maneras, la Iglesia muy rápidamente decidió evangelizar en español.

“Para aquellos antepasados nuestros fue una imposición, debido a que se trató de una conquista. Es decir, una civilización completamente extranjera llega y se impone sobre las civilizaciones que había en el continente americano. Primero se impuso por el lado de la evangelización, pero también por el lado de la organización política y administrativa, porque muy pronto fue Virreinato”, explica Lara.

El especialista afirma que, a diferencia de otras conquistas del mundo anglosajón en América, lo que se produjo en México fue rápidamente un mestizaje, que es una característica de la colonia española. En comparación con otras colonias en el mundo, en México ocurrió una profunda mezcla entre españoles hombres y mujeres indias.  “Ese mestizaje es el origen del español de los mexicanos que ahora es nuestra lengua materna”, dice la especialista.

Es importante la valoración. Concepción Company Company, autora de Sintaxis histórica de la lengua española en tres volúmenes, dice que hay datos que demuestran que desde finales del siglo XVII el español es la lengua patrimonial de los criollos y muchísimos mestizos que vivían en México. Señala que hay una extensa documentación que así lo muestra.

Por su parte, Gonzalo Celorio coincide en que el español fue utilizado como lengua de dominio, se impuso a lo largo de los siglos coloniales y ha funcionado como la lengua franca de este país. Asegura que no es una lengua que todos los mexicanos consideremos como patrimonial.

“Todavía tenemos este atavismo y consideramos que el español fue la lengua intrusiva, la lengua de dominio e incluso la consideramos una lengua enemiga de las lenguas originarias, pero la verdad es que la lengua nos une, es la que nos comunica, no nada más entre nosotros mismos, es la lengua mayoritaria, la no fragmentada, es la lengua que nos comunica con todo el orbe hispánico. Esto hay [que] reconocerlo, nos guste o no nos guste”, asegura el catedrático de la UNAM.

Sin embargo, hay diferencias con España, comenta Celorio. La lengua española es un proyecto y por eso se le concede tanta importancia a la Real Academia Española, al Instituto Cervantes, a la enseñanza del español como segunda lengua en todas las partes del mundo. Por eso, dice, hay tantos recursos, porque es considerada una lengua patrimonial. En contraste, en nuestro país no es valorada como un proyecto de Estado. “Habría que hacer una revisión crítica educativa importante, porque es el patrimonio intangible más relevante de la cultura mexicana actual”.

El director de la Academia Mexicana de la Lengua afirma que es necesario defender el español y considerarlo con toda su valía. “México es un país en donde reside el mayor número de hablantes, uno de cada cuatro hispanohablantes es mexicano, es una lengua que tiene desde México una gran expansión en Estados Unidos. Dentro de muy poco tiempo el segundo país con el mayor número de hablantes será Estados Unidos”.

Reconoce que se debe valorar nuestra cultura y nuestra lengua, porque no es solo un instrumento de comunicación: “Es un instrumento cognoscitivo. Por eso es tan importante en el sistema educativo nacional. Si la consideráramos realmente como patrimonial, tendría una presencia más significativa y mejores resultados en el ámbito educativo”, afirma.

Luis Fernando Lara comenta que el español en México se fue modificando como en todo el continente americano. Se aclimató en estas tierras a las condiciones que le imponía la vida, aunque haya sido tan reducida la población española en comparación con la población indígena.

“Fue un proceso de adaptación mutua y eso fue dando lugar, primero, a un español de comunicación de la mayor parte de la población indígena con los españoles y después de ir aprendiendo el español que traían los españoles hasta hacerlo propio. Nosotros ya lo heredamos como lengua materna. 94% de los mexicanos lo tenemos, pero no fue un proceso ni rápido ni sencillo. Creo que todavía nos falta estudiar bien el contacto entre las lenguas”, afirma.

Para Company Company, el español se convirtió en una lengua que es el patrimonio inmaterial, esencial, en el que se ha construido el México actual. “El México actual lleva 500 años, desde 1519, construyéndose en lengua española, nos guste o no nos guste, eso es así y hay un hecho lingüístico y hay un hecho político”.

Asegura que el hecho lingüístico es que llegaron unos pocos con una sola lengua y encontraron cientos de lenguas con una diversidad dialectal muy compleja: “Esa enorme diversidad lingüística es una riqueza de visiones de mundo, también es una debilidad a la hora de las comunicaciones, sigue siendo una tarea pendiente crear una política lingüística”.

Tomado y adaptado de: Cinco siglos del idioma español en México — eluniversal.com.mx

Algunos temas de interés de Español al Día

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Gabriel García Márquez y su Google Doole

Google le ha dedicado, este día 06/03/2018, un espacio muy especial al talentoso escritor colombiano, Gabriel García Márquez en su «Google Doole».

Gabriel José de la Concordia García Márquez (Aracataca, 6 de marzo de 1927 – Ciudad de México, 17 de abril de 2014) fue un escritor, guionista, editor y periodista colombiano nacionalizado mexicano. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura. Fue conocido familiarmente y por sus amigos como Gabito (hipocorístico guajiro de Gabriel), o por su apócope, Gabo.

Está relacionado de manera inherente con el realismo mágico. Su obra más conocida, la novela Cien años de soledad, es considerada una de las más representativas de este movimiento literario. Incluso se considera que por el éxito de la novela es que tal término realismo mágico se aplica a la literatura surgida, a partir de los años 1960, en América Latina.

​En 2007, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron una edición popular conmemorativa de la novela Cien años de soledad por considerarla parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos.​ García Marques fue famoso tanto por su genialidad como escritor como por su postura política.

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Gabriel García Márquez (Foto: Wikipedia)

Escucha el audio de Cien años de soledad clicando en la siguiente dirección electrónica: http://www.ivoox.com/cien-anos-soledad-capitulo-i-audio-audios-mp3_rf_3054389_1.html

Publicaciones de la Asociación de la Lengua Española - ASALE

 

Boletines ASALE
Boletines de la Asociación de la Lengua Española disponibles para el público (http://www.asale.org/publicaciones)

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Saga

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Star Wars (La guerra de las galaxias) es una conocida saga cinematográfica, literaria, de cómics

Una saga es, en rigor, un relato en prosa y normalmente de cierto carácter épico sobre la antigua historia escandinava y germánica, y más específicamente de Islandia. El término viene del noruego saga, que significa ‘relato, narración’, y está emparentado etimológicamente con el inglés say y el alemán sagen[1].

Las sagas más conocidas son las que relatan las vidas de héroes y sus familias y de personajes mitológicos, y a ellas se refiere la primera acepción del DRAE:

Cada una de las leyendas poéticas contenidas en su mayor parte en las dos colecciones de primitivas tradiciones heroicas y mitológicas de la antigua Escandinavia.

Por extensión, la palabra saga también se aplica a otros relatos que narran la vida de dos o más generaciones de familias (recogido en el DRAE en su segunda acepción), familias o dinastías familiares (sentido recogido en el Clave y el DEA) e historias largas y complicadas (recogido en el DEA). Según el Clave, el uso de saga en los sentidos de ‘familia’ o ‘relato sobre una familia’ es incorrecto para designar grupos de personas no emparentadas.

También se está aplicando este nombre de modo figurado a series de novelas o cuentos, de televisión, de cine o de videojuegos que por su extensión, por la elaboración de la trama, por crear mundos fabulosos y que no son reales o por su carácter épico, comparten características que generalmente se asocian a las sagas.

Hay quienes recomiendan no emplearlo con este último sentido, ya que no tiene ese significado concreto y preciso en el DRAE (el más parecido es el de la acepción dos, pero distaría mucho de lo que se expresa). El intercambio pudo surgir del deseo de intentar diferenciar los distintos tipos de serie o «glorificar» los que no se refieren a serie de televisión.

La Fundéu no lo considera incorrecto[2].

Tomado de Wikilengua. Adaptado

  1. Enciclopaedia Britannica, «Literature, Art of», edición de 1990
  2. saga amplía sus significados

El diccionario de la lengua española y la mujer

Can Fashion Be Feminist? | InStyle

Foto: https://graziamagazine.com

Haga usted un experimento: busque una palabra no solamente en un diccionario, sino en muchos distintos. Lo que hallará lo sorprenderá.

Yo mismo lo hice hace poco. Le seguí la pista a la palabra mujer, que — no hace falta decir — está sobrecargada de significado. Desarrollé este experimento en orden regresivo, del diccionario más usado en la actualidad al más polvoriento.

Primero fui al Diccionario de la lengua española, que es algo así como un instrumento evangelizador en el mundo hispánico. La edición a la que acudí es de 2001. Dice, entre otras cosas, que mujer es una “persona del sexo femenino”.

Hoy esta definición parecerá sensata a la mayor parte de los usuarios. Se ajusta más o menos a los lineamientos culturales de nuestra sociedad. Pero hay quien se siente incómodo y tengo prueba de ello. Hace unos días se la mostré a un grupo de estudiantes de entre 18 a 22 años. Casi todos estaban inconformes.

Propusieron una definición alternativa: “Persona que por sí misma se identifica con el sexo femenino”. Argumentaron que en el presente entendemos la sexualidad como un atributo biológico y también como una dimensión cultural. Uno no nace mujer sino que se hace o elige serlo. Es decir, el sexo es una construcción social. Las personas transgéneros optan por pertenecer a un sexo u otro.

Esa actitud es muestra de cómo los diccionarios están atrapados irremediablemente en su época. En sus páginas cabe toda la lengua. Vamos a ellos en busca de exactitud. Pero la exactitud de ahora es la inexactitud de mañana. Las expresiones que nos ofrecen son de quienes las hacen y, como anunciaba José Ortega y Gasset, cada uno de nosotros es en sí mismo y en su circunstancia. No es improbable que en la próxima edición del DLE se introduzcan cambios, no importa cuán sutiles sean.

Mi aventura me llevó a otros diccionarios. El Breve diccionario crítico etimológico del español (edición revisada de 1991), de Joan Corominas, dice que mujer viene del latín mulier y da estos derivados: mujercilla, mujerzuela, mujeriego, mujerío, mujerona y mujeruca. La lista da miedo.

María Moliner, una de mis heroínas (por cierto, esta palabra está en vías de extinción) que hasta donde entiendo es la única mujer que por cuenta propia se ha encargado de compilar un diccionario entero (salió en 1962) en castellano, y cuyo interés estaba en los usos que hacemos de las palabras, dice, otra vez entre otras cosas, que ¡Mujer! (Moliner envuelve la palabra entre signos de puntuación) es un “vocativo empleado en exclamaciones en lenguaje familiar, dirigiéndose a niñas o mujeres a las que no se les trata con respeto”. Da varios ejemplos, entre ellos: “¡Mujer… qué cosas dices (ve con más cuidado, … no digas esas cosas, … no quería decir eso, …  Acompáñame a casa)!”.

Moliner empezó a recopilar palabras en la segunda mitad de los cuarenta, un par de décadas antes de la así llamada “segunda ola feminista”. Ya para entonces ella compartía algunos de los manifiestos de esa ola. Su amigo Dámaso Alonso la impulsó a convertir su pasión en un libro que fuera útil a los demás. Ella silenciosamente insertó en sus definiciones un rechazo a las normas aceptadas de su contexto. Lo hizo sin propuestas aparatosas. Así, poco a poco y desde la sombra, es como trabajan los lexicógrafos. Su impacto es enorme porque establece los parámetros del conocimiento.

Hoy el de Moliner se conoce como Diccionario de uso del español. La edición que tengo en mi biblioteca personal ofrece una lista de variantes del empleo de la palabra mujer. Por ejemplo, “mujer de la calle”, “mujer pública”, “mujer fatal”, “mujer objeto” y “de mujer a mujer”. Estas variantes dan muestra de la dosis de subjetividad que inyectamos en la palabra. Reconocer su veracidad es comprobar que hay pocas palabras neutrales.

Seguí luego en mi búsqueda con el Diccionario de autoridades, que fue hecho entre 1726 y 1739. Este lexicón sirvió de base en la redacción del Diccionario de la Lengua Española. El de Autoridades anuncia que muger (hasta el siglo XIX la palabra se escribía con g) “se entiende regularmente a la que está casada con relación al marido”.

Dice que muger de la casa es “la que tiene gobierno y disposición para mandar y ejecutar las cosas que le pertenecen y cuida de su hacienda y familia con mucha exactitud y diligencia”. El mensaje es inconfundible: la mujer es esposa y regente doméstica.

De allí, lo que encontré fue, como decía Cantinflas, “de mal en pior”. El primer diccionario importante en nuestra lengua es el Tesoro de la lengua castellana o española, de Sebastián de Covarrubias, que fue auspiciado por el Santo Oficio de la Inquisición y apareció en 1611. Esta es una fecha relevante porque está entre la aparición de la primera y la segunda parte del Quijote, la obra cumbre de la hispanidad renacentista.

Allí hallé un párrafo largo y laberíntico que no alcanza a compactarse. Entre otras cosas — y aunque usted no lo crea — dice que muger es “tormento de la casa, naufragio del hombre, embarazo del sosiego, cautiverio de la vida, daño continuo, disfrazado veneno y mal necesario”.

Más que una definición, la de Covarrubias es un exabrupto misógino. Claro que en su época la actitud general ante las mujeres era la de verlas y tratarlas como seres inferiores. Hacia 1680, unos setenta años después, sor Juana Inés de La Cruz, la monja poeta, escribía en México sobre los “hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis”.

Mi experimento fue a la vez asombroso y revelador. Los diccionarios son depósitos de la memoria colectiva. Un recorrido a través de ellos es un viaje en el tiempo. Sirve para percatarse de que las palabras que usamos a diario son más que meros vocablos. Guardan secretos históricos. Este ir y venir me hizo pensar en la “Oda al diccionario” de Pablo Neruda, acaso uno de los poemas más hermosos que conozco:

Diccionario, no eres tumba, sepulcro, féretro, túmulo, mausoleo, sino preservación, fuego escondido, plantación de rubíes, perpetuidad viviente de la esencia, granero del idioma.

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