Descubrimiento de idioma desconocido: koro

Recientemente, unos lingüistas descubrieron un antiguo idioma que fue denominado de koro. Todo comenzó cuando estudiaban las lenguas aka y miji, idiomas poco conocidos que se hablan en el distrito de Kameng Este, Estado de Arunachal Pradesh, al noreste de la India, en la frontera con Bután y China. Según Gregory Anderson, director del Instituto de Lenguas Vivas para las Lenguas Amenazadas, “se trata de una lengua completamente desconocida, que no dispone de ningún registro”. 

El idioma koro no había sido descubierto antes porque es hablado por una población muy reducida  de 800 a 1.200 personas, dispersas en un local de difícil acceso. Por otra parte, en 2009 fueron identificados 24 idiomas en una región de China donde se creía que apenas existía una sola lengua.

Descubrimiento del Idioma

El idioma koro fue descubierto en 2008 por un grupo de lingüistas, conformado por David Harrinson, Gregory Anderson y Ganesh Murmu, quienes formaban parte del proyecto Enduring Voices, de la National Geographic. Mientras estudiaban el aka  y el miji, pensaron que el koro era una especie de dialecto del aka, cuando vieron que era una lengua totalmente diferente, con sus particularidades, que la diferenciaban de las otras lenguas. 

Características

Los especialistas clasifican el idioma koro como una lengua sinotibetana. Pocos de los hablantes tienen menos de 20 años de edad. La mayoría de ellos convive con los Hruso, los habitantes de Kamen Occidental y Kameng Oriental. Los lingüistas notaron que la lengua es diferente, dispone de un sistema diferenciado para los numerales, las partes del cuerpo y el sistema de palabras básicas que conforman el vocabulario del grupo. Se dice que tiene un parecido con las lengua tani, que se encuentra en la zona este.

Los especialistas indican que el idioma koro parece ser una rama separada de la familia tibetano-birmana. El inventario fonético del koro es totalmente diferentes de las lenguas con las que convive (aka y miji), con los que comparte sólo 9% del vocabulario, producto en gran parte por la compenetración de los grupos sociales. La forma como los sonidos se combinan para formar las palabras son diferentes, también. Ejemplo de esto está en las palabra “nggõ” y “lele”.

Idiomas  y dialectos hablados en la India

Ref.:

El otoño

El otoño

La palabra «otoño» deriva del latín autumnus, y esta a su vez de la composición de auctus y annus (año). Auctus es participio de augeo, y a su vez del griego, auxo (aumentar). Esto significa que se llega a la plenitud del año. Tal vez proviene de la observación del ciclo final de la estación y del comportamiento de la naturaleza en esa época del año. También se suele decir comparativamente que cuando las personas llegan a su madurez, están en el otoño de sus vidas o están en el auge de la vida.

Latinoamérica, Hispanoamérica o Iberoamérica, ¿cuál?

El término «América Latina» se usa por primera vez, a mediados del siglo XIX, en la Francia de Napoleón III como «una operación del imperialismo cultural francés ante la evidente decadencia española y la desmembración de su imperio, luego de la independencia de la mayoría de los países hispanoamericanos del primer tercio de siglo».

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No poca confusión, uso incorrecto o escasamente apropiado ha suscitado el empleo de Latinoamérica, Hispanoamérica e Iberoamérica por parte de políticos, dirigentes, intelectuales y la sociedad en general, como sinónimo para nombrar un área de influencia o ámbito geográfico del nuevo continente.

Los conflictos geo-estratégicos, la pugna entre países europeos por figurar en escenarios coloniales emergentes, de indudable interés comercial y cultural, subyace en el acuñado y fortuna de la expresión «América Latina» y su derivada «Latinoamérica», concebida como unarma lingüística para socavar la huella española.

El término «América Latina» se usa por primera vez, a mediados del siglo XIX, en la Francia de Napoleón III como «una operación del imperialismo cultural francés ante la evidente decadencia española y la desmembración de su imperio, luego de la independencia de la mayoría de los países hispanoamericanos del primer tercio de siglo».

Quien así se expresa es el lingüista, humanista y ya fallecido profesor universitario Santiago de los Mozos (1922-2001), a través de una de las numerosas conversaciones transcritas por el escritor Agustín García Simón en el último libro de éste, titulado «Retrato de un hombre libre» (Renacimiento), que presenta hoy en Valladolid.

«Pero como aquí somos los primeros que jaleamos con saña nuestras propias miserias y denostamos sin piedad nuestra historia y nuestra cultura -eso sí, sin conocerlas-, no es de extrañar que la andanada francesa saliera adelante en el siglo pasado y en éste», añade el viejo profesor, autor en 1984 del estudio «La norma castellana del español».

Una andanada francesa

La nueva denominación («América Latina») pretendía, «y al final lo consiguió», arrinconar el concepto de Hispanoamérica con la excusa de «una mayor precisión» en la denominación de aquellos países americanos que, fuera del ámbito anglosajón, hablaban lenguas romances, entre ellas el francés a pesar de que este idioma era allí insignificante en comparación con el español y el portugués.

El filólogo Santiago de los Mozos reflexionó así en una de las numerosas conversaciones, charlas de café que compartió en Valladolid con García Simón -editor y desde 1986 jefe de la unidad de publicaciones de la Junta de Castilla y León- desde mediados de los ochenta hasta 2000, ahora glosadas y anotadas en «Retrato de don Santiago. Memoria de un hombre libre».

La consagración definitiva y posterior hegemonía del término «América Latina» «coincide con los movimientos de liberación marxistas e indigenistas de mediados de siglo (XX), dentro del proceso mundial de descolonización de los países del llamado Tercer Mundo», añadió entonces el lingüista, catedrático de las universidades de Granada y de Valladolid.

El profesor, a lo largo de su trayectoria docente y su faceta como conferenciante, tanto en Venezuela (1954-1964) como en España, nunca usó, «muy poco o nada», la palabra «Latinoamérica» o su variante de «América Latina», al parecerle «menos rigurosa histórica y culturalmente» y porque, aparte su patente francesa, no le gustaba «seguir las consignas de nadie».

Iberoamérica, la «más precisa»

Siempre se decantó por «Hispanoamérica», incluso para referirse al área lusófona de Brasil porque, al menos hasta 1640 -año en que los portugueses se separaron política y administrativamente de sus hermanos peninsulares-, siempre se consideraron españoles.

Como término medio, por otra parte, si se refería a Brasil, también solía apostar por la denominación de «Iberoamérica» como una fórmula todavía«más precisa».

Esos diálogos, según ha dicho a Efe García Simón, «se convirtieron en un ensayo sobre la cultura española y sus demonios, un repaso general a cuestiones candentes y obsesivas» de esa época y de otras, con las reflexiones de quien fue «un sabio de una inteligencia portentosa, un maestro a la antigua, un personaje excepcional que no trascendió por su falta de ambición, y para quien, por encima de todo, la enseñanza era una cosa muy seria».

Tomado de:

http://www.abc.es/cultura/20121219/abci-latinoamerica-hispanoamerica-iberoamerica-201212191312.html

La «ñ», la hija rebelde del español

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Detalle ornamental de madera con la letra ‘ñ’, símbolo representativo del idioma español, en la Casa de las Letras en la Real Academia de la Lengua.

La letra «ñ», la marca registrada ® del idioma español. Ella es tan especial y tan distintiva del idioma de Cervantes, que podríamos llamarla de diferentes formas: «la hija amada de la lengua española», «la hija predilecta» o, simplemente, «la hija rebelde del idioma español». Y no es por nada. No, no existen argumentos válidos que puedan macular su imagen. Al contrario.

Ella es tan hermosamente femenina, tan preciosa, que llama la atención de todo el mundo, por donde quiera que ella pase. Y cuando decimos «todo el mundo», estamos hablando en sentido literal. Del abecedario español, ella es todo: la «oveja negra», la «oveja blanca», «la oveja gris», «la oveja amarilla»… Lo que usted quiera, la oveja que usted quiera y que usted imagine que exista. Ella es amada por todos.

Nunca en la historia fue tan amada como en nuestros días. ¿Quién se atrevería a odiarla? Nadie. ¿Quién se atrevería a amarla? Todos. Todos la amamos, todos la queremos, aunque sea rebelde.

Foto de destaque: Suzana Camargo en https://conexaoplaneta.com.br

Onda Explosiva vs Onda Expansiva

Un globo puede expandirse… y también explotar. Sin embargo, las ondas se expanden, pero no explotan. Teniendo esto en cuenta, es fácil entender que cuando se usa la expresión «onda explosiva» se trata de un error: lo adecuado sería decir «onda expansiva».

Puedes leer la recomendación en: http://www.fundeu.es/recomendaciones-O-las-explosiones-causan-ondas-expansiva…

Salsa, sarsa, sarza, zarza… Todo una ensalada

Salsa, sarsa, sarza, zarza

Los que disfrutamos del buen comer sabemos que lo que le queda estupendo a un arroz con pato o con pollo, tamal, papa rellena… es “su sarsita”. Sin embargo, no encontraremos “sarsa” en el Diccionario, más bien nos remitirá a salsa, sarza y zarza.

La primera acepción de salsa: ‘Composición o mezcla de varias sustancias comestibles desleídas, que se hace para aderezar o condimentar la comida’, aclara el panorama, aunque no lo resuelve. Los distintos tipos de salsas definidas: bearnesa, blanca, mahonesa… no incluyen la “criolla”, que es la que nos interesa.

De otro lado, zarza o sarza se refieren al arbusto cuyo fruto es la zarzamora, o al arbusto espinoso, en general. Esta es la que refiere la Biblia, cuando Moisés, en el monte Horeb, ve una zarza que arde sin consumirse, desde la que Dios le revela su nombre.

Así, “sarsa” equivale a “salsa”. Se trata de un peruanismo en el cual se ha producido un cambio fonológico: el fonema /l/ se pronuncia como /r/, al estar a final de sílaba, fenómeno llamado lambdacismo, frecuente en el español de Andalucía y en el caribeño.

Algunos diccionarios de peruanismos sí registran “sarsa”, aunque difieren en su ortografía. Así, Álvarez Vita (2009/ 1990) define “zarza” como ‘Aderezo que se prepara con cebolla, rocoto, vinagre y limón’, y lo considera un cajamarquinismo. El Diccionario de Huanuqueñismos (1967), de Pulgar Vidal, consigna “sarsa”: ‘Salsa de cebollas y distintas yerbas fritas con que se acompañan algunas comidas’. Por su parte, Ugarte Chamorro (1997) apunta “sarsa”: ‘Salsa que se prepara con cebolla, tomate, ají, aceite, vinagre, sal y hierbas aromáticas’, e incluye, además, las locuciones “sarsa de machas”, “sarsa de patita (de chancho)”, precisando que es arequipeñismo.

Por otra parte, el Diccionario de Americanismos (2010) recoge “sarsa” o “sarza” como peruanismo sureño: ‘Salsa hecha con cebolla, tomate, ají, aceite, vinagre y otros ingredientes; sirve como base para muchos platos típicos’.

En conclusión, si solo decimos “sarsa”, norteños y sureños no hablamos de lo mismo; es preciso especificar “sarsa criolla” para referirnos a la salsa a base de cebollas en juliana, aderezadas con ají, limón, sal y pimienta, que es lo que se suele entender por “sarsa” (a secas) en Piura y en la zona norte del Perú. En esta definición no encajan, pues, el tomate, el vinagre, el aceite, ni se precisa que el ají deba ser rocoto, ni admite el uso de otras hierbas. En cuanto a la ortografía, parece preferible unificar criterios a favor de “sarsa”, ya que la palabra original es salsa, con dos eses, y no con zeta.

Shirley J. Cortez González

Foto original: Luis Tamayo (CC BY-SA 2.0)

Tomado de: http://castellanoactual.com/salsa-sarsa-sarza-zarza/

Guantanamera

«Guantanamera» es una conocida y popular canción cubana. La letra más famosa, adaptada por Julián Orbón, está basada en las primeras estrofas de los «Versos sencillos», del poeta cubano José Martí. La composición musical se atribuye oficialmente a José Fernández Díaz, más conocido como Joseíto. La canción ha sido adaptada y grabada en muchas versiones.
Sin embargo, según dice Karina Rodríguez en su artículo «La guantanamera: historia ¿conclusa?», la canción surgió en Guantánamo un sábado de julio de 1929, durante el cual un grupo de amigos se encontraba trabajando, mientras cantaban. Entre ellos estaba Herminio García Wilson, panadero de profesión, al que apodaban “El Diablo”. El grupo de amigos vio pasar a una mujer hermosa y la piropearon, según dijo el propio Wilson, de forma completamente cortés. Pero ésta respondió ofendida, por lo que uno de ellos exclamó «¡Eh, qué se habrá figurado la guajira guantanamera esta!». Wilson buscó una música para acompañar la exclamación de su amigo, y la tocó esa misma noche durante una fiesta en casa de Silverio Bosch Dubois.

http://es.wikipedia.org/wiki/Guantanamera

El poder del «queísmo» y del «dequeísmo»

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DEQUEÍSMO

El dequeísmo consiste en incluir la preposición de antes de que, generalmente, detrás de verbos, cuando no corresponde esa inclusión.

Me dijo que no llegaría a tiempo.
* Me dijo de que no llegaría a tiempo.
Pensó que no entenderíamos el problema.
* Pensó de que no entenderíamos el problema.
Me alegra que vuelvas a estudiar.
* Me alegra de que vuelvas a estudiar.

Ante la duda, se recomienda reemplazar la construcción encabezada por que por los pronombres demostrativos eso o esto:

Me dijo esto. Pensó esto.

QUEÍSMO

El queísmo consiste en suprimir la preposición de antes de que, generalmente, detrás de sustantivos o adjetivos, cuando no corresponde esa supresión.

Nos dimos cuenta de que era un error.
* Nos dimos cuenta que era un error.
Estaba convencido de que iban a triunfar.
* Estaba convencido que iban a triunfar.
Tengo miedo de que no me escuchen.
* Tengo miedo que no me escuchen.
No se enteró de que conseguimos trabajo.
* No se enteró que conseguimos trabajo.

Se recomienda, nuevamente, reemplazar la construcción encabezada por la forma que por los pronombres demostrativos eso o esto.

Nos dimos cuenta de esto, estaba convencido de esto.

A pesar de que la construcción de que sigue generalmente a sustantivos o adjetivos y la conjunción que, a verbos, hay varios verbos que exigen de que: acordarse, alegrarse, encargarse, depender, olvidarse, preocuparse.

Verbos que aceptan tanto que como de que
Advertir: cuando significa “notar”, “observar” o “recomendar” se construye sin de. Cuando significa “hacer notar”, con de obligatoria.

Advirtió que iba a llover. Me advirtió de que no llegara tarde.

Avisar: cuando significa “comunicar algo” se construye sin de. Cuando significa “prevenir de algo”, con de obligatoria.

Avisaron que la fiesta era a las diez. Le avisé de que era peligroso.

Dudar: se puede utilizar con o sin ella, sin variar el significado:

Dudamos que tenga éxito tu empresa.
Dudamos de que tenga éxito tu empresa.

  • (construcción incorrecta)

Tomado y adaptado de http://elblogdegramatica.blogspot.it/ (El poder del «queísmo» y del «dequeísmo»)

*  Frase errada.

«Cazamiento»

CAZAR: (Del lat. *captiāre, de captāre, coger).
1. tr. Buscar o seguir a las aves, fieras y otras muchas clases de animales para cobrarlos o matarlos. 2. tr. coloq. Adquirir con destreza algo difícil o que no se esperaba.
col. Atrapar, conseguir algo difícil con maña: hemos cazado un buen aumento de sueldo.
col. Conquistar, cautivar la voluntad de una persona, sobre todo con halagos o engaños:cazar un buen marido.
col. Sorprender a una persona en un descuido: le cacé cogiendo el dinero.
col. Comprender, entender el significado de alguna cosa: ya he cazado lo esencial de la asignatura.

CASAR: intr. Contraer matrimonio. Más c. prnl.: se casó con su novia de toda la vida. Corresponder, ajustar, encajar, unir: estas piezas no casan. tr. Autorizar y llevar a cabo el matrimonio de dos personas aquel que tiene licencia para ello. Disponer un padre o un superior el casamiento de una persona que está bajo su autoridad: los reyes casaban a sus hijos obedeciendo razones de Estado. tr. der. Anular una sentencia.

Ref.:
Real Academia Española ©
Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe.

Biblioburro

BiblioburroBiblioburro, es una iniciativa del profesor Luis Soriano Borges, que recorre los pueblos más apartados de Colombia para enseñar los libros a los niños. El burro se llama Beto y la burra Alfa. Felicitaciones al profesor Soriano por su iniciativa… A los burros, también. La responsabilidad de enseñar es del maestro, sí, eso es verdad, pero la obligación de facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje es del Estado. No es posible que un burro haga lo que el Estado tiene que hacer: llevar la carga de la educación.