Hacer público y hacer pública

«Hacer público» es ‘dar a conocer públicamente algo’. Se puede hacer público un matrimonio y hacer pública una separación. Se pueden hacer públicos unos resultados y también hacer públicas unas reacciones. Como vemos, la construcción «hacer público» concuerda siempre en género y número con aquello que se da a conocer. Por eso, si oímos que «la artista no quería hacer público su enfermedad» conviene saber que lo adecuado hubiera sido decir que «la artista no quería hacer pública su enfermedad».

Puedes ver la recomendación en http://www.fundeu.es/recomendaciones-H-hacer-publica-una-cosa-no-hacer-public…

No debe confundirse "hacer pública" y "hacer público".
No debe confundirse «hacer pública» y «hacer público».

Hacer público y hacer pública, esa es la cuestión

«Hacer público» es ‘dar a conocer públicamente algo’. Se puede hacer público un matrimonio y hacer pública una separación. Se pueden hacer públicos unos resultados y también, hacer públicas unas reacciones. Como vemos, la construcción «hacer público» concuerda siempre en género y número con aquello que se da a conocer. Por eso, si oímos que «la artista no quería hacer público su enfermedad» conviene saber que lo adecuado hubiera sido decir que «la artista no quería hacer pública su enfermedad».

Es importante saber la diferencia de hacer público y hacer pública

Puedes ver la recomendación en:

http://www.fundeu.es/recomendaciones-H-hacer-publica-una-cosa-no-hacer-public

Ahora podemos ‘tuitear’ en español

Tuitear

‘Tuitear’, ‘tuiteo’, ‘tui’ y ‘tuitero’ ya no serán consideradas palabras prohibidas o restringidas del idioma español. La Real Academia de la Lengua Española (RAE), considerando la frecuencia de uso de estas palabras ha decidido incorporarlas al diccionario, dando un paso al frente al reconocer este anglicismo, haciendo las respectivas correcciones y ajustes para que estas se apliquen a los principios y normas que rigen el idioma de Cervantes. Es bueno recordar que ‘tuiter’ es una derivación directa de la palabra ‘twitter’, del inglés y que está relacionada con una de las redes sociales más famosas de nuestros días.

La Real Academia Española (RAE) informó que en la XXIII edición del Diccionario de la RAE (versión de 2014), serán incluidas estas cuatro palabras, aparte de ‘libro electrónico’ y ‘blog’, según anunció el director de la RAE, José Manuel Blecua, durante la presentación del manual “Escribir en Internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales”. Según se explicó, “los únicos dueños de la lengua son los hablantes”, motivo suficiente para hacer estos cambios, así como otros tantos.

Ref.: http://www.primerahora.com/raeincorporatuittuiteartuiteoytuiteroaldiccionario-701411.html

Salsa, sarsa, sarza, zarza… Todo una ensalada

Salsa, sarsa, sarza, zarza

Los que disfrutamos del buen comer sabemos que lo que le queda estupendo a un arroz con pato o con pollo, tamal, papa rellena… es “su sarsita”. Sin embargo, no encontraremos “sarsa” en el Diccionario, más bien nos remitirá a salsa, sarza y zarza.

La primera acepción de salsa: ‘Composición o mezcla de varias sustancias comestibles desleídas, que se hace para aderezar o condimentar la comida’, aclara el panorama, aunque no lo resuelve. Los distintos tipos de salsas definidas: bearnesa, blanca, mahonesa… no incluyen la “criolla”, que es la que nos interesa.

De otro lado, zarza o sarza se refieren al arbusto cuyo fruto es la zarzamora, o al arbusto espinoso, en general. Esta es la que refiere la Biblia, cuando Moisés, en el monte Horeb, ve una zarza que arde sin consumirse, desde la que Dios le revela su nombre.

Así, “sarsa” equivale a “salsa”. Se trata de un peruanismo en el cual se ha producido un cambio fonológico: el fonema /l/ se pronuncia como /r/, al estar a final de sílaba, fenómeno llamado lambdacismo, frecuente en el español de Andalucía y en el caribeño.

Algunos diccionarios de peruanismos sí registran “sarsa”, aunque difieren en su ortografía. Así, Álvarez Vita (2009/ 1990) define “zarza” como ‘Aderezo que se prepara con cebolla, rocoto, vinagre y limón’, y lo considera un cajamarquinismo. El Diccionario de Huanuqueñismos (1967), de Pulgar Vidal, consigna “sarsa”: ‘Salsa de cebollas y distintas yerbas fritas con que se acompañan algunas comidas’. Por su parte, Ugarte Chamorro (1997) apunta “sarsa”: ‘Salsa que se prepara con cebolla, tomate, ají, aceite, vinagre, sal y hierbas aromáticas’, e incluye, además, las locuciones “sarsa de machas”, “sarsa de patita (de chancho)”, precisando que es arequipeñismo.

Por otra parte, el Diccionario de Americanismos (2010) recoge “sarsa” o “sarza” como peruanismo sureño: ‘Salsa hecha con cebolla, tomate, ají, aceite, vinagre y otros ingredientes; sirve como base para muchos platos típicos’.

En conclusión, si solo decimos “sarsa”, norteños y sureños no hablamos de lo mismo; es preciso especificar “sarsa criolla” para referirnos a la salsa a base de cebollas en juliana, aderezadas con ají, limón, sal y pimienta, que es lo que se suele entender por “sarsa” (a secas) en Piura y en la zona norte del Perú. En esta definición no encajan, pues, el tomate, el vinagre, el aceite, ni se precisa que el ají deba ser rocoto, ni admite el uso de otras hierbas. En cuanto a la ortografía, parece preferible unificar criterios a favor de “sarsa”, ya que la palabra original es salsa, con dos eses, y no con zeta.

Shirley J. Cortez González

Foto original: Luis Tamayo (CC BY-SA 2.0)

Tomado de: http://castellanoactual.com/salsa-sarsa-sarza-zarza/

El poder de la letra ‘a’

La letra “a” es tan poderosa que ejerce una tremenda influencia en las palabras. Por razones obvias, no paramos para pensar en cómo es que esta letra nos afecta. Veamos entonces algunos detalles sobre este asunto.

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El Diccionario de la lengua española (2005), de Espasa-Calpe, menciona algunos detalles que nos interesan, definiendo de esta forma la letra ‘a’: “f. Primera letra del alfabeto español y primera de las vocales: la ‘a’ es la vocal más abierta. pl. ‘aes’. Prep.”

Denota el complemento de la acción del verbo: respeta a los ancianos. Seguida del artículo ‘el’, forma la contracción ‘al’. Es régimen preposicional de muchos verbos, sustantivos y adjetivos: fiel a los amigos. Forma locuciones prepositivas: a diferencia de. Forma expresiones adverbiales: a dedo.

También, la letra ‘a’ indica dirección o destino: ir a la oficina. Indica posición, situación o estado: estar a la derecha; echar los garbanzos a remojo; seguir a la espera. Indica el momento en que ocurre una cosa: llegará a las dos. Indica intervalo de lugar o de tiempo: tu pueblo está a 20 km; tardaron media hora en ir de un sitio a otro. Indica finalidad: vendrá a comer.

Se usa en muchas perífrasis: quedarse a dormir. Indica el modo o manera en que se hace algo: hablar a voces; cita a ciegas. Indica el precio de algo: las patatas están a setenta pesetas el kilo. Indica una orden. Va seguida de un infinitivo: ¡a callar! Indica distribución: tocamos a dos dólares por persona. Indica comparación o contraposición entre dos personas o conceptos: va mucho de tu hermano a tu novio. Indica el instrumento con que se hace algo: moler a palos. Indica el límite de algo: llegar el agua a las rodillas.

En expresiones de sentido condicional, equivale a la conjunción ‘si’. Va delante de un infinitivo: a decir verdad. No se debe confundir con ‘ha’ (del verbo ‘haber’) ni con la interjección ‘¡ah!’

De acuerdo con el Diccionario de Términos Literarios, la letra ‘a’ es la primera letra del alfabeto castellano, derivada del latino. Su origen es el jeroglífico egipcio en escritura hierático-cursiva conocido como ahom, que representa a la cabeza del ibis. Entre los fenicios se llamó alph (‘buey’), por su semejanza con el contorno de la cabeza del animal y dio lugar a la aleph hebrea. Para los griegos, alfa era el símbolo de los malos augurios en los sacrificios.

En lógica, es el signo de la proposición universal afirmativa y, en métrica, se utiliza para señalar, junto al resto de las letras del abecedario, las diferentes rimas de una estrofa o de un poema. La A mayúscula, se utiliza para versos de arte mayor (a partir de ocho sílabas), mientras que la a minúscula para versos de arte menor (de hasta ocho sílabas):

Un detalle interesante tiene que ver con el enorme conjunto de palabras que inician con el sufijo ‘a’, como en el caso de ‘acariciar’, ‘admirar’, ‘ajustar’, ‘amansar’, etc., que al ser separado de cuerpo de la palabra (raíz), nos permite tener una visión más clara sobre el significado de dicha palabra (*a-cariciar, *ad-mirar, *a-justar, *a-masar).

Aprended, flores, de mí  [a]

lo que va de ayer a hoy  [b]

que ayer maravilla fui  [a]

y hoy sombra mía aún no soy.  [b]

Luís de Góngora

Se me hiela la voz en la garganta.  A

Mi voz más dulce, con la que solía  B

hablar de amor a solas, se me enfría  B

aprisionando todo lo que canta.  A

Ángel González.

Referencias:

Foto de capa: Photo by MART PRODUCTION on Pexels.com

Novedades de la ortografía de la lengua española

Este documento, en formato PDF, presenta un resumen de las novedades de la Real Academia Española relacionadas con la nueva ortografía publicada en 2010.

Ortografía de la lengua española (2010).

El verbo: concepto y estructura

Uso del pronombre personal «se»

El uso del pronombre personal «se» es de suma importancia en español y su empleo es muy frecuente. Los extranjeros que estudian el idioma de Cervantes deben prestar mucha atención a este punto porque al usar correctamente esta estructura ganan mucho a la hora de trasmitir o que querer trasmitir sus ideas. Anexo se puede escuchar un diálogo bien agradable y didáctico en este sentido. Haz «click» sobre la imagen.

Uso del pronombre personal "se"

El poder del «queísmo» y del «dequeísmo»

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DEQUEÍSMO

El dequeísmo consiste en incluir la preposición de antes de que, generalmente, detrás de verbos, cuando no corresponde esa inclusión.

Me dijo que no llegaría a tiempo.
* Me dijo de que no llegaría a tiempo.
Pensó que no entenderíamos el problema.
* Pensó de que no entenderíamos el problema.
Me alegra que vuelvas a estudiar.
* Me alegra de que vuelvas a estudiar.

Ante la duda, se recomienda reemplazar la construcción encabezada por que por los pronombres demostrativos eso o esto:

Me dijo esto. Pensó esto.

QUEÍSMO

El queísmo consiste en suprimir la preposición de antes de que, generalmente, detrás de sustantivos o adjetivos, cuando no corresponde esa supresión.

Nos dimos cuenta de que era un error.
* Nos dimos cuenta que era un error.
Estaba convencido de que iban a triunfar.
* Estaba convencido que iban a triunfar.
Tengo miedo de que no me escuchen.
* Tengo miedo que no me escuchen.
No se enteró de que conseguimos trabajo.
* No se enteró que conseguimos trabajo.

Se recomienda, nuevamente, reemplazar la construcción encabezada por la forma que por los pronombres demostrativos eso o esto.

Nos dimos cuenta de esto, estaba convencido de esto.

A pesar de que la construcción de que sigue generalmente a sustantivos o adjetivos y la conjunción que, a verbos, hay varios verbos que exigen de que: acordarse, alegrarse, encargarse, depender, olvidarse, preocuparse.

Verbos que aceptan tanto que como de que
Advertir: cuando significa “notar”, “observar” o “recomendar” se construye sin de. Cuando significa “hacer notar”, con de obligatoria.

Advirtió que iba a llover. Me advirtió de que no llegara tarde.

Avisar: cuando significa “comunicar algo” se construye sin de. Cuando significa “prevenir de algo”, con de obligatoria.

Avisaron que la fiesta era a las diez. Le avisé de que era peligroso.

Dudar: se puede utilizar con o sin ella, sin variar el significado:

Dudamos que tenga éxito tu empresa.
Dudamos de que tenga éxito tu empresa.

  • (construcción incorrecta)

Tomado y adaptado de http://elblogdegramatica.blogspot.it/ (El poder del «queísmo» y del «dequeísmo»)

*  Frase errada.

Para no confundir “había” con “habían”

El verbo haber es uno de los verbos más usados en el idioma español. Una de sus funciones es la de señalar la presencia o existencia de personas o cosas, como sucede en la frase hay demasiada comida. Con este uso, el verbo haber siempre se emplea en singular, aunque lo que le siga esté en plural. Así, lo correcto es decir había muchas personas, en lugar de habían muchas personas. La razón es que aquello que acompaña a haber nunca es el sujeto de la frase. Moraleja: siempre que haber indique presencia o existencia, tercera persona del singular, venga lo que venga detrás.

Fundéu BBVA