El mal uso de las expresiones ‘A ver’ y ‘haber’. El uso abusivo de los puntos suspensivos. La falta de comas. Cuando parecía que habíamos superado a los SMS, Internet nos trajo algunas sorpresas adicionales.
Las tecnologías de información e comunicación han producido un fuerte impacto en la forma como se emplea el idioma
Hay contenidos en la Red que no son aptos para menores de edad y otros que pueden herir la sensibilidad de la audiencia, pero comienza a resultar imprescindible un tercer tipo de advertencia: aquella que informa al internauta de que está a punto de presenciar la violación sistemática de la ortografía y la gramática castellanas. Un espectáculo snuff nada agradable para estómagos sensibles y cerebros educados con los cuadernillos Rubio, y que, en el caso de profesionales y amantes de la lengua, puede desembocar en patologías.
Dirijamos el dedo acusador hacia nosotros mismos. Internet es así porque nosotros lo hemos hecho así. Y aunque también ha hecho evolucionar la lengua incorporando nuevos términos a nuestro vocabulario (la RAE ya admite tuit; guasap, el siguiente eres tú) y no todos gustan de sodomizar el idioma, lo cierto es que un número cada vez mayor de estas perversiones online empieza a trasladarse al mundo analógico, como asegura Carmen Galán, Catedrática de Lingüística General de la Universidad de Extremadura.
Es la ciudad sin ley gramatical. El imperio del todo vale. El apocalipsis ortográfico. Y estas son sus plagas:
Signos de puntuación negativa. Galán asegura que sus alumnos de la Universidad de Extremadura más que utilizar las comas, las lanzan sobre el texto como quien vierte un puñado de fideos en la sopa. “Es cierto que cuando hablamos no decimos: ‘Te quiero, punto y aparte’. Pero sí hacemos pausas reflexivas que cada vez se reflejan menos en los textos. Puntuar bien es fundamental para entender todo el sentido de las oraciones”, apunta la catedrática. Ya saben. No es lo mismo responder: ‘No aspiro a un compañero mejor’ que ‘No, aspiro a un compañero mejor’. De entre todos los signos de puntuación, el punto y coma es el que está en peligro de extinción extremo, según Galán. No culparemos a Internet de ello.
Pasamos de poner un punto. Pero si son tres, no hay quien nos pare. Tal cual. Si la excusa para cometer casi todas estas aberraciones es que así ahorramos caracteres, ¿por qué tantos tuits, entradas de Facebook y mensajes están plagados de puntos suspensivos como si una epidemia de varicela hubiese inundado la Red? “Se supone que los mensajes se transmiten entre gente conocida con la que compartes ciertos presupuestos y códigos, así que tienden a ser más emotivos que descriptivos. En ellos predomina el contenido afectivo y se emplean mucho los puntos suspensivos para cerrar una secuencia sin acabar, porque sabemos que la otra persona es capaz de completarla”, trata de argumentar Galán
Interrogación interrumpida. La catedrática Carmen Galán no cree que el hecho de que la práctica desaparición de los signos iniciales de interrogación y exclamación se deba únicamente a la influencia anglosajona. En su opinión, se trata de otra cuestión de vagancia. Aunque tiene poco sentido mostrarnos tan rácanos [miserables, mezquinos] al principio de una frase, cuando pocas veces bajamos de los tres signos al final de la misma. “Solo se ponen al final y están empezando a cambiar de función. La exclamación se utiliza fundamentalmente para marcar el énfasis”.
A-K-Báramos: Si lo piensan bien, como invita a hacer Galán, no tiene mucho sentido. “Es cierto que cuando aparecieron los SMS tenía su lógica abreviar las palabras porque se pagaba por caracteres. Y puede entenderse, incluso, que en Twitter, a veces, necesitemos rascar dos letras. Pero, ¿por qué k? Que no empieza por k y la k suena ka no ke”. ¿Es un acto de rebeldía? ¿Una reivindicación anarquista, punk? En el teclado de los móviles y de los ordenadores, la q es la primera letra de todas (si seguimos el orden tradicional, derecha-izquierda, arriba-abajo). Solo existe un misterio más inexplicable que el de la k: ¿por qué no existe un emoticono que reproduzca el gesto de vomitar?
Bomba H.“En esa urgencia que nos hemos autoimpuesto por comunicar constantemente todo lo que nos sucede, hemos terminado aceptando la siguiente excusa: como me van a entender igual, puedo escribir como me dé la gana. Además, como el castellano tiene la ventaja de que puede leerse fonéticamente y las h son mudas ¿Para qué las necesito?” ¿Y para qué necesitamos el ‘por favor’ y el ‘gracias’? ¿Y el ‘hola’? ¿De verdad, suprimir las h supone un ahorro energético tan relevante en nuestras vidas? ¿El tiempo que empleamos en teclear esta letra nos daría para aprender un nuevo idioma, conseguir unos abdominales como los de Ronaldo o sacarnos el carné [licencia] de conducir? ¿En un mundo sin h seríamos más listos y más guapos (y ya no necesitaríamos el transporte público)?
A ver ese haber. El número de tuits en los que alguien escribe a ver, cuando en realidad se refiere al sinónimo del verbo existir, resulta espeluznante. Prueben a hacer la búsqueda. “Es cierto que, en muchos casos y desgraciadamente, pueden ser faltas de ortografía inintencionadas. Pero hemos aceptado que en las redes sociales se escribe como se habla: a ver y haber suenan igual, así que no nos importa cómo se escriban, porque es el contexto del mensaje el que determina si nos referimos a mirar o existir, y así lo van a interpretar nuestros interlocutores. Lo mismo está sucediendo conporqué o por qué yhaya o halla o allá”, señala Galán.
Ref.: Carmen Mañana (elpaís.com, España) – Adaptado.
¿Cómo llamamos a este idioma, “castellano” o “español”? Desde las instancias académicas, ambas opciones son consideradas correctas. Comentamos, siempre desde la cordialidad y el respeto a todas las opiniones, por qué desde aquí solemos utilizar su nombre histórico, el de “castellano”. Y nada mejor para ello que envolvernos con las músicas enraizadas y contemporáneas de los riojanos Tündra y los palentinos de El Naán. (Para escuchar el audio, clique en la imagen).
Español. Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. La polémica sobre cuál de estas denominaciones resulta más apropiada está hoy superada. El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas.
Asimismo, la forma “español” es la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.). Por respeto y consideración, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región.
En América Latina existe una alta influencia, en los sistemas educativos, de usar el término castellano. En España se emplea, asimismo, el nombre castellano cuando se alude a la lengua usual del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco. Esas diferentes visiones que se tienen sobre esos dos términos tienden a producir conflictos de intereses o de interpretación.
Según explica la Real Academia Española (RAE), la palabra “español” procede del provenzal, espaignol, y este del latín medieval, Hispaniolus, que significa “de Hispania”. La expresion en latín HĬSPĀNĬOLUS se relaciona con la denominación latina que se daba a la provincia de HĬSPĀNĬA que incluía a la península ibérica. Por cierto, en el latín tardío no se pronunciaba la /H/. Es probable que la abertura de la /Ĭ/ latina breve en /e/ haya dado oriten a la expresión en protorromance: ESPAŇOL(U).
Hispania: En el latín clásico, “Hispania” se refería a la provincia que incluía la península ibérica (la actual España y Portugal). Por lo tanto, “Hispaniolus” se relaciona directamente con esta denominación latina.
Las hipótesis no acaban. Aparte de las ya mencionadas, otra indica que el español procede del occitano espaignon. Otra dice que la forma clásica hispanuso hispánicustomó prestado su estructura final del latín vulgar, incorporando a su cuerpo el sufijo –one(ej. borgoñón, bretón, frisón, lapón, sajón, etc.), mientras que de *hispanionese pasó del castellano antiguo a españón, que, al mismo tiempo, sufrió un cambio fonético, al mudar el sufijo –onpara –ol.
Existen algunas palabras tan poco usadas que muchos piensan que ni existen, si da para pensar en algo que no existe, a no ser que se hable de tal. Así vemos que cuando alguien nos habla sobre una palabra que suena extraña a nuestros oídos, lo primero que nos viene a la mente es: “¿Qué palabra es esa?”
Odorante & Desodorante
Sin embargo, cuando nos adentramos en una conversa con la gente del pueblo, nos quedamos maravillados ante tamaña creatividad. Sí, el populacho tiene una habilidad increíble de crear nuevas palabras, algunas de las cuales pueden ser tan populares, que con el tiempo llegan a formar parte del argot popular. De esa forma, obligan a los estudiosos a ver la necesidad de definirlas mediante normas gramaticales y regimentales.
La lengua es eso: una eterna evolución de la palabra y del pensamiento, quién sabe. Ya reconocen esto los grandes estudiosos del fenómeno lingüístico.
VV. AA. (1914). «odorante», en Real Academia Española:Diccionario de la lengua castellana, decimocuarta edición, Madrid: Sucesores de Hernando, pág. 728.
El profesor Francisco Jiménez Gambín preparó un material de interés relacionado con aquellas palabras o frases que no son corregidas por el computador o difícilmente son corregidas por este aparato. Baje el artículo en el siguiente enlace:
Cuando aparece un vocativo después de palabras comogracias, felicidades, hola, adiós o bienvenido, se escribe siempre entre comas: «Gracias, maestro», en vez de «Gracias maestro».
En los medios de comunicación es común que nos encontremos con frases en las que el vocativo no está entre comas: «Felicidades campeón», o «Adiós libro de papel; sé bienvenido libro electrónico», donde campeón, libro de papel y libro electrónico son vocativos.
La Ortografía de la lengua española señala que vocativo es «la palabra o grupo de palabras quese refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita». Con respecto a la puntuación, señala esta obra que los vocativos «se escriben siempre entre comas, incluso cuando los enunciados son muy breves, como en estructuras del tipo No, señor; Sí, mujer».
«Los vocativos se caracterizan en la oralidad por una curva de entonación descendente y frecuentemente, aunque no siempre, por pronunciarce entre pausa. Con independencia de sus características prosódicas, los vocativos se escriben siempre entre comas, incluso cuando los enunciados son muy breves», dice la obra de la ASALE. Así tenemos que, en los ejemplos anteriores, lo apropiado habría sido escribir: «Felicidades, campeón» y «Adiós, libro de papel; sé bienvenido, libro electrónico». Esta regla se aplica también a los encabezamientos de cartaso mensajes electrónicos, donde lo correcto sería escribir «Hola, Ana:», «Buenos días, compañero:», en lugar de «Hola Ana:», o «Buenos días compañero:», pues Ana y compañero son, en estos casos, vocativos.
Frases como «Felicidades al campeón» y «Adiós al libro de papel; sé bienvenido libro electrónico» son diferentes, ya que en estas el hablante no se refiere directamente al campeón ni al libro, sino que los menciona en tercera persona. En estos casos, cuando quitamos la coma, las palabras dejan de ser vocativos y pasan a formar parte de otra categoría.
Tomado de: Fundación del Español Urgente (Adaptado)
Según un estudio hecho en Francia, un mensaje móvil escrito de forma «desordenada» no es más que recurso lúdico, una expresión de rebeldía que no influye negativamente en la ortografía de los jóvenes.
Un grupo de jóvenes envían y reciben mensajes en sus teléfonos móviles. / Getty / Kevin Dodge
«Mi hijo escribe mal. Sus whatsapp son casi ininteligibles: sin vocales, sin tildes, sin haches, con todo tipo de emoticonos que sustituyen a las palabras. ¿Está empeorando su escritura?» Calma. Eso no significa que por eso vaya a cometer más faltas de ortografía cuando se enfrente a un texto formal. Incluso puede que domine mejor las reglas del lenguaje que los que no manipulan tanto las palabras en sus mensajes cortos, indica un estudio de tres universidades francesas, auspiciado por el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS).
El estudio concluyó que los hábitos de escritura de los alumnos en sus mensajes no cambian lo que saben, o no, de ortografía. Los mensajes por el móvil SMS, sostiene, no les influyen. Una conclusión aplicable, por extensión, a los mensajes de WhatsApp, que han sustituido progresivamente a los SMS. Los expertos añaden: su hijo juega con el lenguaje y sabe distinguir cuándo (y con quién) puede jugar, y cuándo no. Revelan: la escritura ininteligible es una diferencia generacional que usa a propósito. Que usted no le entiende es su objetivo, porque él no quiere que le entienda.
Los adolescentes tienen a su disposición teléfonos móviles a edades cada vez más tempranas, así que aprenden a escribir en la escuela casi al mismo tiempo que a escribir mensajes de texto cortos.
La forma en la que se comunican mediante aplicaciones de mensajería preocupa a algunos padres y educadores, constata el estudio de las Universidades de Poitiers (CeRCA-CNRS), Paris Ouest Nanterre y Toulouse II y, a veces, “es señalada como la causa de las dificultades de aprendizaje”.
Ninguno de los participantes había usado antes del estudio un teléfono móvil. Los alumnos fueron clasificados según su nivel de competencia en la escritura convencional, para lo cual se usaron pruebas de evaluación estándar y las notas de la escuela. Después se analizaron los mensajes móviles que enviaron durante 12 meses, para verificar si había variado su nivel de escritura y ortografía, después de incorporar a sus hábitos diarios los mensajes de texto.
Los alumnos que participaron en el estudio eran todos de clase media y de lengua francesa nativa. Para mejorar la fiabilidad de la investigación, recibieron móviles con la opción de texto predictivo desactivada (las sugerencias de escritura) y no tenían acceso al diccionario online.
¿Cuál fue el resultado? Los investigadores franceses concluyen que los alumnos no modificaron su nivel de competencia en ortografía en el periodo analizado, con independencia de sus hábitos de escritura de mensajes (mayor o menor cantidad de mensajes y de uso de textismos o palabras en lenguaje whatsapp o SMS).
Ellos citan tres “implicaciones académicas” del estudio: 1) “Los profesores no tienen motivos para percibir la mensajería como un peligro. Las evaluaciones de clase de lengua francesa fueron consistentes con independencia de la producción de mensajes por parte de los alumnos”; 2) los mensajes son “una manera novedosa para practicar la escritura”, para los preadolescentes, y 3) los SMS pueden ser entendidos como un aliado del aprendizaje en la escuela, por el entusiasmo que le ponen, el bajo coste de la herramienta y el hecho de que “ningún estudio ha demostrado un vínculo negativo entre los SMS y el dominio de la escritura tradicional”.
Los SMS no suponen un peligro en la escuela sino un aliado
“Vincular cualquier empeoramiento de la competencia lingüística a la escritura de mensajes de texto es un error”, sostiene Josie Bernicot, investigadora de la Universidad de Poitiers y coordinadora del estudio. Es más, ella señala que, según las observaciones de su equipo, los alumnos con mayor nivel ortográfico fueron “los que más faltas creativas de escritura cometieron”, entendiendo como tales las que requieren de una cierta inventiva o capacidad de abstracción y de manipulación del lenguaje. “Hace falta tener una buena capacidad cognitiva”, dice, para dominar determinados usos creativos de la escritura móvil.
Bernicot forma parte también de un proyecto internacional de 15 universidades, llamado sms4science, que estudia los usos comunicativos de los SMS y su impacto en la comunicación. Esa iniciativa recogió 90.000 SMS en diferentes países para su estudio desde diferentes enfoques de las humanidades y las ciencias sociales. Los resultados de ese estudio sociolingüístico y el corpus de mensajes estudiados en 2014.
En la misma línea que los investigadores franceses opina José Antonio Millán, lingüista experto en comunicación digital y autor de Manual de urbanidad y buenas maneras en la Red, donde reflexiona sobre el lenguaje online. “Observo el fenómeno sin gran preocupación”, apunta. “Es absurdo pensar que los alumnos que usan abreviaturas o juegos hagan lo mismo con otro tipo de textos. Los hablantes saben diferenciar los distintos registros”. Millán relativiza las normas del lenguaje en todo tipo de situaciones: “¡Viva la libertad ortográfica!”, exclama. “Lo importante es el contexto. Me parecería horrible que [el periódico] EL PAÍS se escribiera con esas reglas, porque lo que hace es comunicación pública, pero la comunicación privada no está sujeta a las mismas normas. En situaciones de juego, amistad, afectividad, esas variantes son válidas porque utilizan recursos expresivos y afectivos”.
«No es economía de tiempo, lo que gana el que escribe se pierde al descifrar”
El lingüista hace referencia a su colega y divulgador irlandés David Crystal, que publicó, en 2008, un libro titulado Txtng: The Gr8 Db8 (que en castellano whatsapp podría traducirse como: L grn dbat) con una investigación sobre el uso de los mensajes en la que sostenía que no hay pruebas de que estos enseñen a la gente a escribir con mala ortografía.
“Más bien la investigación muestra que es más probable que los chicos que mandan SMS frecuentemente sean los más letrados y los que más habilidades ortográficas tienen, porque saben cómo manipular la lengua. Si no sabes escribir una palabra, no sabes realmente si mola escribirla mal. Los chicos tienen una idea muy precisa del contexto: ninguno de aquellos con los que he hablado soñarían en escribir como SMS en un examen. Saben que les bajaría la nota”, explica Millán, que añade que estas variantes del lenguaje son también un “signo de vitalidad” de la lengua escrita. “Las reglas de la RAE no son las tablas de la ley”, apunta. “En Cataluña, por ejemplo, se ha hecho ostentación de las abreviaturas que utilizan los jóvenes en catalán como una muestra de la buena salud de su lengua, porque con una lengua muerta no juega nadie”.
Otro estudio, elaborado en 2010 en el departamento de Psicología de la Universidad de Coventry (Reino Unido), avanzaba que el registro Whatsapp podría tener efectos positivos. Según sus autores, “la escritura de SMS no tiene efectos adversos en el desarrollo de habilidades de escritura” en los niños de entre 9 y 10 años, pero, además, “el uso de textismos a la hora de intercambiar mensajes tiene una relación proporcional con las mejoras en dichas habilidades, en especial en la ortografía”.
La investigadora francesa Bernicot reflexiona sobre el papel de los educadores respecto al fenómeno: los docentes, cree, deben reapropiarse del medio, y cita el estudio realizado por la UNESCO, en 2010, sobre las oportunidades de aprendizaje en plataformas mLearning (aprendizaje en entornos móviles). “Para los adolescentes es una forma natural de comunicarse, y no debemos estigmatizar esa práctica”, asegura. “Si insertamos esa forma de comunicación en las prácticas pedagógicas, podríamos obtener resultados sorprendentes”. “Lo que tiene que hacer el sistema educativo es reforzar el aprendizaje de en qué contextos se debe usar un tipo de lenguaje u otro”, añade Millán.
Los alumnos de más nivel son los que más juegan con este lenguaje
Pero no todos se apuntan al entusiasmo por el lenguaje whatsapp. Leonardo Gómez Torrego, investigador del CSIC y miembro del consejo asesor de Fundéu, discrepa del estudio francés, y de la que parece la corriente mayoritaria entre los lingüistas. Diferencia dos grupos de variantes del lenguaje en la escritura de mensajes de texto. Por un lado, sitúa a las abreviaturas, que se han hecho siempre (al tomar apuntes de clase, por ejemplo), junto con la fórmula de eliminar partículas, como vocales, para ahorrar caracteres (mañana por ‘mñn’) y el uso de elementos lúdicos, como números (salu2). En ese grupo no ve problemas. Pero en el otro lado coloca las faltas de ortografía.
Uso de lenguaje abreviado en el celular. / Uly Martín
“Cuando se confunden las letras, se escribe con ‘y’ lo que debe ir con ‘ll’, o con ‘b’ en lugar de ‘v’; se eliminan las tildes, las haches…”, resume. “En ese caso no estoy de acuerdo con que no ocurra nada, esa idea de que todo vale… pues no”.
Gómez Torrego, que ha sido también profesor de Lengua en secundaria y en la universidad, cree que los mensajes que se escriben los adolescentes sí tienen repercusiones en su aprendizaje. “El problema es para los que tienen la ortografía vacilante, esto es, sin asentar, porque están aprendiendo, como los adolescentes de 12 o 13 años, que el 80% de lo que leen es ese tipo de textos”, señala. “La memoria visual es muy fuerte en el aprendizaje de la ortografía, si todo el rato están leyendo textos mal escritos están interiorizando fórmulas que les va a costar no asumir”, indica. “Tengo mis dudas de que no les afecte todo este desaliño que hay en el mundo de los móviles, es nocivo sobre todo para el que recibe el mensaje”.
¿Cuándo se entiende que la ortografía está asentada? “Es un proceso paulatino, se está aprendiendo hasta llegar a la universidad; yo me he encontrado alumnos de cuarto curso de carrera que cometen faltas de ortografía”, contesta el asesor de la Fundéu. “Creo que es necesario enseñar en la escuela a escribir en los móviles, que se esmeren en los acentos, en los signos de puntuación, porque si no, no van a aprender nunca”.
El lingüista también aboga por cuidar el lenguaje: “La comunicación es mucho más rica cuando está mejor escrita. No se trata solo de recibir la idea fundamental, sino de percibir los matices”. Y no cree que todo sean ventajas en las fórmulas SMS. “Se dice que se escribe así por economía de tiempo; con este lenguaje tal vez gane tiempo el que escribe, pero lo pierde el que lee, que tiene que descifrar lo que le dicen si es confuso”.
“Se ha vuelto al sujeto, verbo y predicado”, alaba un experto
El castellano, además, evoluciona con el uso de los mensajes y la escritura en redes sociales. Lo constataron en la Fundéu en un estudio que dirigió el periodista especializado en medios digitales Mario Tascón, titulado Escribir en Internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales.
“Por ejemplo, con la tendencia cada vez mayor a escribir de forma sintética, se vuelve a la oración de sujeto, verbo y predicado, que se estaba perdiendo, porque los usuarios eliminan las subordinadas para ahorrar espacio”, relata Tascón. Otros fenómenos: “Se ha producido un resurgir de las onomatopeyas, de las mayúsculas, de los signos de exclamación…”. Y las palabras se incorporan antes a la lengua (“como tuitear, que la RAE aceptó muy rápido porque enseguida vio consenso”, apunta el periodista), y se extienden a toda prisa por los países hispanohablantes: “Escrache es una palabra argentina que entró y se instaló rapidísimo en España”. Al mismo tiempo, suceden otras cosas a las que no prestamos atención. “Toda la escritura por ordenador o por dispositivos está acabando con la caligrafía”, resalta Tascón. “Antes era importante para el mundo laboral, ahora ha dejado de ser una disciplina vital”.
Los adolescentes, al final, no hacen más que traducir su periodo de rebeldía en la escritura. “La “k” es una letra reivindicativa, un signo para diferenciarse”, dice Tascón. Los docentes también le restan importancia al asunto. Pep Hernández, profesor de Lengua en secundaria en el colegio El Valle, en Madrid, escucha las quejas de muchos padres: “‘Mi hijo habla mal’, me dicen. Y yo les contesto: ‘No, está jugando a poner diferencias generacionales. Lo que quieren, al fin y al cabo, es mantener una jerga que les diferencie de los adultos’”.
Texto publicado originalmente en: El País, 19/03/2014.
El origen de la letra “ñ” se remonta a la Edad Media, tiempo de los monasterios y de la invención de la imprenta.
La letra “ñ” representa la formación del sonido palatal nasal, conforme define el Alfabeto Fonético Internacional (AFI): ɲ. Esto significa que el aire escapa a través de la nariz y es articulada con la parte media o trasera de la lengua y el paladar óseo.
El origen de la letra “ñ” se remonta a la Edad Media, época en la cual, en los monasterios, y después en el tiempo de la invención de la imprenta, se buscaba economizar letras para ahorrar esfuerzo en las tareas de copiado y colocación de caracteres. Originalmente, el sonido de la “ñ” era simbolizado por la secuencia “nn” (doble “n”), lo que representaba un costo elevado en la producción de textos (en portugués, la combinación “nh” equivale a “ñ”).
Así que, un día de esos, alguien tuvo la maravillosa idea de sugerir que la “nn” fuese reducida a “ñ”; es decir, la letra “n” combinada con una línea cursiva, bien discreta, pero significativa, denominada de “virgulilla”, que sería colocada encima de la “n”, dando origen así a la “ñ”, la letra simbólica del idioma español o castellano. Fenómeno parecido comenzó a acontecer con el idioma portugués, donde, por ejemplo, “an” pasaría a ser escrito “ã”, como en el caso de la palabra “maçã” (manzana).
La “ñ” también marca presencia en otros alfabetos (asturiano, aymara, bretón, bubi, gallego, euskera, extremeño, chamorro, mapuche, mapudungun, filipino, quechua, guaraní, otomí, mixteco, kiliwa, tagalo, tártaro de Crimea, tetun, wólof y zapoteco). También aparece en otras lenguas nilo-saharianas, el zarma y las lenguas aborígenes australianas.
En Brasil, es muy común hoy en día representar la negación “não” [no], con la letra “ñ”, fenómeno histórico de los tiempos modernos, producto de la expansión del idioma español en este país continental, y gracias, en gran parte, a la influencia de la Internet.
De esta forma, levantamos la campaña a favor de un mayor uso de la letra “ñ” en los sistemas electrónicos de comunicación, v. g. Internet, donde la “ñ” generalmente es sustituida por la “n”, especialmente en los programas informáticos. Quién sabe si con el tiempo la “ñ” llegue a formar parte del alfabeto portugués y de otros idiomas.