La gente inventa y usa cada palabra extraña que nadie sabe cómo se escribe, si es «faca», «face», «faque», «feque»; «nius», «nios», «neus», cuando en español existe una palabra bien más fácil de usar y asimilar socialmente. Tal vez no tan popular en un país u otro, pero que se podría popularizar: PAPARRUCHA (PA.PA.RRU.CHA). Facil, ¿no es verdad?
Concordancia. 1. Es la coincidencia obligada de determinados accidentes gramaticales (género, número y persona) entre distintos elementos variables de la oración. Se pueden distinguir dos tipos de concordancia:
a) Concordancia nominal (coincidencia de género y número). Es la que establece el sustantivo con el artículo o los adjetivos que lo acompañan: la blanca paloma; esos libros viejos; el pronombre con su antecedente o su consecuente: A tus hijas las vi ayer; Les di tu teléfono a los chicos; o el sujeto con el atributo, con el predicativo o con el participio del verbo de la pasiva perifrástica: Mi hijo es un santo; Ella se encontraba cansada; Esas casas fueron construidas a principios de siglo.
b) Concordancia verbal (coincidencia de número y persona). Es la que se establece entre el verbo y su sujeto: Esos cantan muy bien.
En este otro enlace del Diccionario de la lengua española se puede consultar la conjugación de una gran cantidad de verbos: https://dle.rae.es/. A modo de ejemplo, si se busca conjugar el verbo “trompicar” (Vea: https://dle.rae.es/trompicar?m=form).
En la imagen abajo, se presenta como ejemplo la conjugación de los tres tiempos del modo subjuntivo.
Según palabras del maestro dominicano Melanio Hernández, Nacho: libro inicial de lectura se fundamenta en el hecho de que “una palabra tiene sentido para un niño, mientras que una sílaba no”.
Nacho: libro inicial de lectura fue una obra de enseñanza empleada para ayudar a los niños a dar los primeros pasos en la lectura. El libro fue redactado de una forma bien práctica, simple y didáctica. Muy usado décadas atrás en varios países de América Latina, especialmente en los años 1970.
Con respecto a su autoría, se manejan dos versiones: una fuente señala como autor, en 1972, a Jorge Luis Osorio Quijano, director de Susaeta Ediciones & Cía. Ltda., empresa colombiana que “en todos los países de Latinoamérica y del Caribe, ha desarrollado materiales pedagógicos y didácticos […], siempre inspirados en los más altos estándares, que buscan alcanzar la excelencia educativa”. Otra fuente indica que el autor o ideólogo más probable fue, en los años 1960, el maestro dominicano Melanio Hernández.
Al valerse del «método de palabras normales», según el propio Melanio Hernández, el aprendizaje busca su fundamento en las ideas comunes de las palabras y no en el empleo de sílabas, que no tienen sentido lógico para un niño. De manera que «en su interior se escribieron palabras y oraciones que pudieran ser recordadas y comprendidas fácilmente por los maestros y estudiantes de la década de los 70, que es cuando hace aparición la cartilla».
Sobre la estructura de Nacho, las páginas iniciales comienzan con ejercicios manuales basados en el dibujo de líneas, para luego identificar visualmente la forma y el símbolo de cada vocal mediante ejemplos gráficos de diferentes elementos. Finaliza con ejercicios de caligrafía de cada símbolo, desarrollando gradualmente la psicomotricidad, el desarrollo de habilidades, destrezas, la adquisición de hábitos y aptitudes de escritura, a fin de alcanzar el nivel de éxito en el aprendizaje del niño. Existe la posibilidad de tejer relaciones y asociar cada vocal, cada palabra y cada elemento que ejemplifique las mismas.
En las páginas más avanzadas, se presentan diferentes palabras y fonemas relacionados con temas comunes a la vida escolar y familiar. Se usan ilustraciones a todo color para centrar la atención y lograr una mejor visualización y entendimiento de las letras, vocablos o expresiones que están escritas y también para facilitar la asociación de estos conocimientos básicos con los diferentes entornos. Algunos ejercicios complementan la escritura y lectura. Se copian, repiten o transcriben frases sencillas, a fin de corregir y consolidar la correcta escritura.
La parte final de la cartilla contiene párrafos más elaborados, pero cortos, con lo que se espera que el niño practique la lectura básica. Aparecen algunos cuentos, fábulas y poesías infantiles; textos elementales sobre identidad nacional, la bandera, el escudo, el día de la independencia; y textos sobre temas cotidianos, como el aseo y la escuela, entre otras temáticas, como festividades, lugares, animales, etc.
La salsa es una mezcla de ritmos musicales (por eso su nombre: salsa) que, curiosamente, nace en la ciudad de Nueva York, entre los años 60 y 70 del siglo XX – bueno, no es tan bien así – y que incluye el son montuno, el mambo, el cha-cha-chá, la guaracha, el guaguancó y la rumba.
Ha recibido también influencia del merengue, del calipso, de la cumbia, del rock, del reggae y, por qué no, del jazz. La salsa es tan dinámica que fácilmente acepta cualquier ritmo musical y produce un efecto sonoro único en el mundo. Aparte, en un lugar primoroso, está su estilo inconfundible de baile, la envía de muchas modalidades de danzas. Vea a seguir la historia de la salsa.
Según una versión que se cuenta por allí, Phidias Danilo Escalona“El Bigotón” (Venezuela) le preguntó a Richie Ray: — ¿Qué es lo que ustedes tocan? — Esto que nosotros hacemos lo hacemos con sabor, es como el ketchup, que le da sabor a la comida. — ¿Qué es eso de ketchup?
— Bueno, eso es una salsa que se utiliza en los Estados Unidos para darle sabor a la hamburguesa. — ¡Ah! ¿Entonces, lo que ustedes tocan es salsa? — Pues, damas y caballeros, vamos a escuchar ahora la salsa de Ricardo Ray y Bobby Cruz… el resto es historia.
Ahora, si esta historia es real, qué bueno, pero si es una historia inventada, vamos a echarle salsa a esa historia, y que siga la fiesta. ¿Qué tal si escucha un poco de salsa clásica? Siga el enlace, clicando sobre en la imagen.
Quítate la máscara: Adalberto Santiago, Ray Barreto – Fania All Star.
En ese tiempo de pandemia, cuarentena y cualquier cosa de esas raras, cuando todo el mundo anda usando máscara para protegerse, tiene otra máscara que hay que quitarse. En esta música del viejo estilo de Fania All Star mandan a quitarse la máscara.
«Fazer», «lavorar», «pasharo» o «djente». No, no se trata de errores tipográficos, no. Son apenas, como su forma sugiere, palabras en español antiguo. En concreto, es lo mismo que decir “hacer”, “trabajar”, “pájaro” o “gente”. Esas palabras son pronunciadas, por lo menos, por un grupo reducido de personas que las usan en Bosnia, un país cercano a la Península Ibérica.
Estamos hablando del ladino (Nota 1), lengua que está estrechamente relacionada con el idioma español, tanto en historia, costumbre y modo de vida. El ladino también es llamado de judeoespañol, judezmo, espayolit, djidió y haketia. Esa variedad de nombres se debe a la mezcla de idiomas que existe dentro del propio ladino. En Bosnia se encuentra una comunidad de judíos sefarditas(Nota 2) que emplea esta lengua antigua.
Sinagoga de Sarajevo donde se habla ladino, construida en 1902. (EFE)
En este estudio se revela algo curioso sobre el idioma ladino: su origen se remonta a la Edad Media, tiempo en que los judíos de la Península crearon una comunidad en Sarajevo. Vale la pena leer cuidadosamente sobre este idioma que, según la UNESCO, está a punto de desaparecer (Nota 3).
Comencemos diciendo que las lenguas representan el más básico nexo de unión de una comunidad. Aunque su función sea eminentemente práctica y a veces seamos incapaces de valorar su importancia, es la esencia de la identidad y del sentido de pertenencia a un país o una cultura determinada.
La historia nos lo ha demostrado en innumerables ocasiones. Cuando un pueblo es condenado al exilio, y obligado a abandonar forzosamente un territorio, de forma impresionante el idioma pervive entre ellos como el más arraigado vínculo de toda la cultura.
El plazo para la presentación de candidaturas a los Premios Real Academia Española 2020 (creación literaria) y Borau-RAE (mejor guion cinematográfico 2020), terminó el pasado 30 de junio. En los próximos meses se mostrarán los resultados. Para el primer premio se presentaron doce aspirantes y, para el segundo, siete.
Desde 1755 la Academia tuvo entre sus proyectos la convocatoria de premios y elaboró un plan «para promover y adelantar la verdadera elocuencia». Sin embargo, el primer concurso no se realizó hasta 1788. Foto: RAE
EL PREMIO RAE
La Secretaría académica de la RAE recibió doce candidaturas de obras literariasamericanas y españolas para la XVII edición del Premio Real Academia Española. Esta edición corresponde a la selección de la mejor obra de creación literaria en cualquiera de sus géneros.
El vencedor recibirá unos 20 mil euros y una medalla conmemorativa. De acuerdo con lo establecido en el reglamento del premio, las obras presentadas debieron ser publicadas en los dos años inmediatamente anteriores al de la concesión. Por ese motivo, cinco novelas, un libro de ensayo y seis poesías consiguieron cumplir con estas exigencias.
De las doce candidaturas, cinco proceden de España y siete de corporaciones americanas (Chile, Ecuador, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela). Todas cumplieron con serios requisitos y fueron avaladas por un mínimo de tres académicos numerarios de la RAE o de cualquiera de las academias asociadas.
A seguir, estas son las obras:
Novela
Los cielos de curumo, de Juan Carlos Chirinos
Una tumba en el aire, de Adolfo García Ortega
Terra Alta, de Javier Cercas
El collar de los Balbases, de Jorge Eduardo Benavides
La novela de los Barrett, de Alfredo Boccia
Poesía
Sonetos del destino, de Alejandro Montecinos
Las reliquias de un sueño, de Manuel Ruiz Amezcua
El rostro de la llama, de Justo Jorge Padrón
Ofidias, de Valeria Guzmán
Nicaragua por dentro, de Santiago Montobbio
Nepantla, de Elsa Cross
Ensayo
El infinito en un junco, de Irene Vallejo
GUIONES CINEMATOGRÁFICOS
La Secretaría académica aceptó siete candidaturas americanas y españolas para la IV edición del Premio Borau-RAE al mejor guion cinematográfico. El galardonado irá para su casa con un premio de 20 mil euros y una medalla conmemorativa.
Siguiendo el reglamento del premio, las propuestas presentadas están relacionadas con guiones cinematográficos, escritos originalmente en el idioma español, y sus películas deben haber sido estrenadas en los dos años anteriores al de la entrega del premio.
De las siete candidaturas, cuatro proceden de España y tres de corporaciones americanas (Paraguay, Perú y Uruguay). Todas cumplieron con serios requisitos y fueron avaladas también por un mínimo de tres académicos, miembros de la ASALE, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.
Los guiones seleccionados son los siguientes:
Rosa mística, de Augusto Tamayo San Román
Cuando dejes de quererme, de Javier Echániz, Asier Guerricaechevarría y Jon Iriarte
70 binladens, de Javier Echániz, Asier Guerricaechevarría y Juan Gil Bengoa
La trinchera infinita, de Luiso Berdejo y José Mari Goenagado
Las herederas, de Marcelo Martinessi
Las leyes de la termodinámica, de Mateo Gil
Así habló el cambista, de Arauco Hernández, Martín Mauregui y Federico Veiroj
El veredicto será tomado en los próximos meses.
UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS PREMIOS RAE Y BORAU-RAE
La RAE tuvo desde bien temprano, en 1755, la idea de convocar y premiar creaciones literarias, por lo que fue elaborado un plan «para promover y adelantar la verdadera elocuencia». Sin embargo, el primer concurso fue concretizado en 1788. Con el paso de los años, se consideró que era mejor fusionar todas las iniciativas de las distintas fundaciones, vinculándolas a una única, llegando así al Premio Real Academia Española, instituido el 24 de septiembre de 2003.
De esa forma se incentivaría más la capacidad creativa y contribución por un mejor conocimiento de la lengua y literatura españolas. Todo el formato está integrado en un reglamento que fue aprobado por el Pleno de la Academia el 18 de diciembre de 2003, siendo actualizado el 18 de marzo de 2004.
Sobre el Premio Borau-RAE al mejor guion cinematográfico, este fue instituido el 22 de noviembre de 2012. El premio recibe el nombre del cineasta y académico José Luis Borau (1929-2012) y es otorgado a cada dos años al mejor guion cinematográfico escrito en lengua española, siguiendo las exigencias transcritas en el reglamento. En su primera edición, de 2014, el Premio Borau-RAE fue concedido al guion de la película El artista y la modelo, de Fernando Trueba y Jean–Claude Carrière.
Cada año, la Fundación del Español Urgente – FUNDEU lanza al mundo una nueva edición, conteniendo la Memoria de la Fundación del Español Urgente – FUNDEU. En esta obra se incluye la palabra del año, término que se ha popularizado en los últimos tiempos, así como otras tantas que le acompañan en su fama, pero que no le superan. La elección de la palabra del año es bien disputada y, muchas veces, difícil. Pero, es así, todos sabemos que los caminos que llevan a la victoria están llenos de curvas peligrosas y precipicios mortales.
Por ejemplo, la palabra del año 2018 (escogida en 2019) fue «microplástico», «un término que pone el acento en la toma de conciencia en torno a uno de los grandes problemas medioambientales a los que se enfrenta la humanidad», dice la Fundación. Y, en 2021, con toda seguridad, la palabra del año 2020 va a ser COVID-19, o algo bien parecido.
Según indica FUNDEU, «La elección ha estado marcada por el triple enfoque que guía nuestro trabajo diario: actualidad, interés lingüístico y peso en el ámbito hispanohablante; buscamos palabras que hayan estado muy presentes en los medios y que, además, tengan interés desde el punto de vista lingüístico.»
A continuación, y considerando lo anteriormente expuesto, presentamos esta colección de las ediciones de las Memorias de la Fundación del Español Urgente – FUNDEU (de 2005 a 2018) que talvez le sea de gran utilidad. Puede clicar en la imagen para bajar la publicación (hacer download).
El Diccionario de la lengua española alcanzó el récord de 100 millones de consultas en el mes de abril de 2020.
Según informó la Real Academia de la Lengua Española – RAE, el Diccionario de la lengua española (DLE) consiguió registrar, en el mes de abril de 2020, 100 millones de consultas en su versión en línea, lo que representa un récord absoluto, en comparación con meses anteriores. Esto significa un aumento de más de 30% con relación al mes de febrero.
En tiempos de pandemia, el Diccionario de la lengua española (DLE) consiguió registrar, en el mes de abril de 2020, 100 millones de consultas en su versión en línea y un aumento en la búsqueda de palabras relacionadas con el COVID-19. Foto:elmostrador.cl.
Las consultas no escaparon de la realidad provocada por el coronavirus. De hecho, tres de las palabras más buscadas a lo largo y ancho del mes de abril en el diccionario guardan relación directa con la crisis provocada por el coronavirus: cuarentena, confinamiento y pandemia. Le acompañan las palabras robot, resiliencia, unir, echar, data, hallar, raer, rallar, bizarro y hasta significar.
El anterior dato, de marzo, era de 84 millones de consultas y en febrero fueron 66, lo que supone un incremento del 34% en el uso de la herramienta digital del Diccionario. Fuentes de la institución han señalado a EL PAÍS que normalmente “el pico de las visitas se produce entre las 17.00 y las 21.00 porque es la franja horaria en la que se suma la actividad española, que va decreciendo, con la americana, que va en ascenso”. (elpais.com, de 14/05/2020).
Son mayoritarias las búsquedas relacionadas con la situación actual, y no es para menos. Palabras como estado, virus, epidemia, confinar, velar, contingencia, diezmar, cuidar, concienciar, barbijo, casa, sesgar, confinado, escalar, mediar, paro, tapaboca o inocuo ocuparon su espacio. También son numerosos los verbos consultados. Por cuestión de orden, se destacan: errar, callar, prever, casar, rebelar, querer, procrastinar, pasar, hartar, huir, partir, ajar, deber, corregir, andar, jugar, asir, amar, abrir, salir, escalar, mediar, enajenar, exacerbar, sentir, trabajar, redimir o quedar.
Por otro lado, algunos adjetivos como soberbio, solo, inefable, harto, mezquino, ortodoxo, inocuo o vano también han despertado gran interés. Términos como derecho, video, cuando, sino, bulo, ciencia, democracia, plausible, ignominia, fascismo, escusa, demagogia, lengua, hierba, gato, cultura o arte han sido visitados con gran frecuencia por los hispanohablantes. Entre las palabras más buscadas ausentes del DLE llaman la atención desescalada, desescalar, coronavirus, sanitizar, cocreta, monomarental o covid.
Sobresalen entre los más consultados las «palabras del día», que es ofrecido por el mismo diccionario. Existe un gran interés provocado por esta propuesta entre los hispanohablantes y extranjeros que se importan por el idioma, entre las que se pueden mencionar: petrificar, egresar, fauces, crisopeya, humus, guaca, suntuario, desperezar, metiche, fisco, osteoporosis, mecanuscrito, bayadera, laurear, gastroscopia, samovar, lábaro, tutú, agroambiental, pingüino, fusiforme, agronegocio, púlsar, casito, locación, anticucho, refaccionar, baratija, trabalenguas y cocotal.
Desde el pasado 12 de marzo de 2020, La RAE, con motivo de cuarentena, ha adaptado y reforzado los servicios en línea. Las consultas a los diccionarios, corpus, bases de datos y otros recursos, así como el servicio de consulta lingüística, usados por miles de personas vía Twitter, han permitido resolver más de 17.600 dudas. Las consultas en línea al diccionario y a los corpus son gratuitos. El DLE registró en el mes de abril más 100 millones de entradas, 40 millones más que en febrero del mismo año de 2020.
EN LAS REDES SOCIALES
La RAE quiere celebrar este récord de visitas al DLE con una campaña de interacción en sus redes sociales, incentivando sus seguidores a jugar y aprender, poniendo a prueba sus conocimientos lingüísticos durante estos días difíciles. ¿Cuál es la palabra más buscada en el diccionario durante el confinamiento? ¿Qué neologismos son válidos y cuáles serían sus alternativas? ¿Cómo es el plural de algunos de estos términos?
Gracias a este tipo de dinámicas, cada vez más habituales, los presentan en sus perfiles de redes sociales (Twitter, Instagram y Facebook). La RAE busca contribuir con fomentar el interés lingüístico entre los internautas, aparte de sondear las opiniones, comentarios y dudas de los hablantes, que son los que mantienen viva nuestra lengua. Está a disposición de todos los usuarios la cuenta de Twitter @RAEInforma.