Ca, Ca, Ca

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Palabras

Palabras

Nuevos libros

Nuevos libros

Un estudiante preguntó. ¿Cuál de estas frases está correcta: «Necesito estos libros en mi trabajo», o: «Necesito estos libros para mi trabajo»?

Onomatopeya

Onomatopeya. Del griego «onomatopeiía» (compuesto por «ónoma» = nombre y «poieo» = hacer). Imitación del sonido de una cosa en la palabra con que se la designa, por ejemplo las voces de los animales (miau, guau, etc.) Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE), la palabra «onomatopeya» deriva del latín tardío, «onomatopoeia», y este del gr. ὀνοματοποιΐα.También, tenemos que consiste en:
1. f. Imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo. Muchas palabras han sido formadas por onomatopeya.
2. f. U. en algunos casos para referirse a fenómenos visuales; p. ej., tic nervioso, zigzag.
3. f. Vocablo que imita o recrea el sonido de la cosa o la acción nombrada.

Ahora podemos ‘tuitear’ en español

Tuitear

‘Tuitear’, ‘tuiteo’, ‘tui’ y ‘tuitero’ ya no serán consideradas palabras prohibidas o restringidas del idioma español. La Real Academia de la Lengua Española (RAE), considerando la frecuencia de uso de estas palabras ha decidido incorporarlas al diccionario, dando un paso al frente al reconocer este anglicismo, haciendo las respectivas correcciones y ajustes para que estas se apliquen a los principios y normas que rigen el idioma de Cervantes. Es bueno recordar que ‘tuiter’ es una derivación directa de la palabra ‘twitter’, del inglés y que está relacionada con una de las redes sociales más famosas de nuestros días.

La Real Academia Española (RAE) informó que en la XXIII edición del Diccionario de la RAE (versión de 2014), serán incluidas estas cuatro palabras, aparte de ‘libro electrónico’ y ‘blog’, según anunció el director de la RAE, José Manuel Blecua, durante la presentación del manual “Escribir en Internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales”. Según se explicó, “los únicos dueños de la lengua son los hablantes”, motivo suficiente para hacer estos cambios, así como otros tantos.

Ref.: http://www.primerahora.com/raeincorporatuittuiteartuiteoytuiteroaldiccionario-701411.html

Salsa, sarsa, sarza, zarza… Todo una ensalada

Salsa, sarsa, sarza, zarza

Los que disfrutamos del buen comer sabemos que lo que le queda estupendo a un arroz con pato o con pollo, tamal, papa rellena… es “su sarsita”. Sin embargo, no encontraremos “sarsa” en el Diccionario, más bien nos remitirá a salsa, sarza y zarza.

La primera acepción de salsa: ‘Composición o mezcla de varias sustancias comestibles desleídas, que se hace para aderezar o condimentar la comida’, aclara el panorama, aunque no lo resuelve. Los distintos tipos de salsas definidas: bearnesa, blanca, mahonesa… no incluyen la “criolla”, que es la que nos interesa.

De otro lado, zarza o sarza se refieren al arbusto cuyo fruto es la zarzamora, o al arbusto espinoso, en general. Esta es la que refiere la Biblia, cuando Moisés, en el monte Horeb, ve una zarza que arde sin consumirse, desde la que Dios le revela su nombre.

Así, “sarsa” equivale a “salsa”. Se trata de un peruanismo en el cual se ha producido un cambio fonológico: el fonema /l/ se pronuncia como /r/, al estar a final de sílaba, fenómeno llamado lambdacismo, frecuente en el español de Andalucía y en el caribeño.

Algunos diccionarios de peruanismos sí registran “sarsa”, aunque difieren en su ortografía. Así, Álvarez Vita (2009/ 1990) define “zarza” como ‘Aderezo que se prepara con cebolla, rocoto, vinagre y limón’, y lo considera un cajamarquinismo. El Diccionario de Huanuqueñismos (1967), de Pulgar Vidal, consigna “sarsa”: ‘Salsa de cebollas y distintas yerbas fritas con que se acompañan algunas comidas’. Por su parte, Ugarte Chamorro (1997) apunta “sarsa”: ‘Salsa que se prepara con cebolla, tomate, ají, aceite, vinagre, sal y hierbas aromáticas’, e incluye, además, las locuciones “sarsa de machas”, “sarsa de patita (de chancho)”, precisando que es arequipeñismo.

Por otra parte, el Diccionario de Americanismos (2010) recoge “sarsa” o “sarza” como peruanismo sureño: ‘Salsa hecha con cebolla, tomate, ají, aceite, vinagre y otros ingredientes; sirve como base para muchos platos típicos’.

En conclusión, si solo decimos “sarsa”, norteños y sureños no hablamos de lo mismo; es preciso especificar “sarsa criolla” para referirnos a la salsa a base de cebollas en juliana, aderezadas con ají, limón, sal y pimienta, que es lo que se suele entender por “sarsa” (a secas) en Piura y en la zona norte del Perú. En esta definición no encajan, pues, el tomate, el vinagre, el aceite, ni se precisa que el ají deba ser rocoto, ni admite el uso de otras hierbas. En cuanto a la ortografía, parece preferible unificar criterios a favor de “sarsa”, ya que la palabra original es salsa, con dos eses, y no con zeta.

Shirley J. Cortez González

Foto original: Luis Tamayo (CC BY-SA 2.0)

Tomado de: http://castellanoactual.com/salsa-sarsa-sarza-zarza/

El poder de la letra ‘a’

La letra “a” es tan poderosa que ejerce una tremenda influencia en las palabras. Por razones obvias, no paramos para pensar en cómo es que esta letra nos afecta. Veamos entonces algunos detalles sobre este asunto.

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El Diccionario de la lengua española (2005), de Espasa-Calpe, menciona algunos detalles que nos interesan, definiendo de esta forma la letra ‘a’: “f. Primera letra del alfabeto español y primera de las vocales: la ‘a’ es la vocal más abierta. pl. ‘aes’. Prep.”

Denota el complemento de la acción del verbo: respeta a los ancianos. Seguida del artículo ‘el’, forma la contracción ‘al’. Es régimen preposicional de muchos verbos, sustantivos y adjetivos: fiel a los amigos. Forma locuciones prepositivas: a diferencia de. Forma expresiones adverbiales: a dedo.

También, la letra ‘a’ indica dirección o destino: ir a la oficina. Indica posición, situación o estado: estar a la derecha; echar los garbanzos a remojo; seguir a la espera. Indica el momento en que ocurre una cosa: llegará a las dos. Indica intervalo de lugar o de tiempo: tu pueblo está a 20 km; tardaron media hora en ir de un sitio a otro. Indica finalidad: vendrá a comer.

Se usa en muchas perífrasis: quedarse a dormir. Indica el modo o manera en que se hace algo: hablar a voces; cita a ciegas. Indica el precio de algo: las patatas están a setenta pesetas el kilo. Indica una orden. Va seguida de un infinitivo: ¡a callar! Indica distribución: tocamos a dos dólares por persona. Indica comparación o contraposición entre dos personas o conceptos: va mucho de tu hermano a tu novio. Indica el instrumento con que se hace algo: moler a palos. Indica el límite de algo: llegar el agua a las rodillas.

En expresiones de sentido condicional, equivale a la conjunción ‘si’. Va delante de un infinitivo: a decir verdad. No se debe confundir con ‘ha’ (del verbo ‘haber’) ni con la interjección ‘¡ah!’

De acuerdo con el Diccionario de Términos Literarios, la letra ‘a’ es la primera letra del alfabeto castellano, derivada del latino. Su origen es el jeroglífico egipcio en escritura hierático-cursiva conocido como ahom, que representa a la cabeza del ibis. Entre los fenicios se llamó alph (‘buey’), por su semejanza con el contorno de la cabeza del animal y dio lugar a la aleph hebrea. Para los griegos, alfa era el símbolo de los malos augurios en los sacrificios.

En lógica, es el signo de la proposición universal afirmativa y, en métrica, se utiliza para señalar, junto al resto de las letras del abecedario, las diferentes rimas de una estrofa o de un poema. La A mayúscula, se utiliza para versos de arte mayor (a partir de ocho sílabas), mientras que la a minúscula para versos de arte menor (de hasta ocho sílabas):

Un detalle interesante tiene que ver con el enorme conjunto de palabras que inician con el sufijo ‘a’, como en el caso de ‘acariciar’, ‘admirar’, ‘ajustar’, ‘amansar’, etc., que al ser separado de cuerpo de la palabra (raíz), nos permite tener una visión más clara sobre el significado de dicha palabra (*a-cariciar, *ad-mirar, *a-justar, *a-masar).

Aprended, flores, de mí  [a]

lo que va de ayer a hoy  [b]

que ayer maravilla fui  [a]

y hoy sombra mía aún no soy.  [b]

Luís de Góngora

Se me hiela la voz en la garganta.  A

Mi voz más dulce, con la que solía  B

hablar de amor a solas, se me enfría  B

aprisionando todo lo que canta.  A

Ángel González.

Referencias:

Foto de capa: Photo by MART PRODUCTION on Pexels.com

El idioma más sexy del mundo


¿Sabías que el español fue considerado el idioma más sexy del mundo?

Pues sí. El idioma español se situó en primer lugar, destronando al titular del idioma más sensual, el francés. El castellano que se habla en Colombia y México ayudaron para acumular puntos y dar la victoria al idioma Español.
Según una encuesta realizada en Facebook por el sitio Lonely Planet, los fonemas se escuchan más sexys en español.
Aunque la lista no sorprende por los puestos que ocupan países como Italia, Inglaterra o Portugal, la gran revelación se la lleva el español que con sus vocales suaves y fuertes, su lirismo, su lexicología, y sus modificaciones a través de los siglos, es, para miles de personas, el acento más bello del mundo.
Los idiomas que encabezaron la lista entre los más sensuales del mundo:
Español
Francés
Irish
Escocés
Australiano
Italiano
Inglés
Portugués
Ruso

http://laprimeraplana.com.mx/2012/09/01/es-mas-%E2%80%9Csexy%E2%80%9D-el-idioma-espanol-que-el-frances/

Qué vida de puerco

Qué vida de porco

¡Que viva España!

Las palabras del español que tuvieron acogida en el inglés fueron reflejo de nuestra triste historia.
SEGÚN nos cuentan los fonólogos, el sonido que oímos cuando pronunciamos la letra española /ñ/ no es exclusivo de nuestra lengua. Idéntica o muy parecida pronunciación se oye en sus equivalencias. Por ejemplo, en portugués (Espanha), francés (Espagne) o italiano (Spagna), amén del catalán, muy dados los catalanes a no parecerse al resto de los españoles, (Espanya). Estas cuatro lenguas tuvieron que recurrir a dos letras, a saber: /nh/, /gn/ y /ny/. La nuestra sin embargo, austera y sobria, se contentó con una sola, la /n/, y para distinguirla se le colocó una barrita en la parte superior (~), pero no una barrita tiesa y sosa, sino, salerosos que somos, sensual y sinuosa y risueña, y así ha llegado hasta nuestros días.
Y así nuestra patria abandonó el hermoso nombre de Hispania de los hispanorromanos y adoptó el de España, que con tanta concentración de vocales desciende a martillazos contra los futbolistas extranjeros que se atreven a desafiarnos. Pero también apareció la /ñ/ en una interjección que se pronuncia miles de veces diariamente y que podría calificarse como la interjección nacional.
¿Que recepción tuvo la /ñ/ en las imprentas y linotipias extranjeras? Para mí que nula. Antiguamente las palabras españolas que tuvieron acogida en el vocabulario inglés (de Inglaterra) y digo inglés porque este es el idioma extranjero que domino, fueron pocas y casi siempre reflejo de la triste historia de nuestro país: armada, junta, guerrilla, cacique, etcétera. Ninguna lleva la /ñ/. Una vez constituidos los Estados Unidos y su vecino México algunas más palabras entraron en el vocabulario angloamericano: macho, coyote, gringo, tabaco, sombrero, etc. Un escritor, Ernest Hemingway, apasionado de España y de su fiesta taurina popularizó «cojones», una palabra que, sorprendentemente, ha pasado a formar parte del lenguaje político de los Estados Unidos. Por supuesto que la geografía de este país está cuajada con nombres que demuestran la huella de nuestra lengua: ríos, valles, ciudades, estados etcétera llevan nombres españoles. Muy pocos de ellos llevan la /ñ/ y cuando ese es el caso la ignoran. Espanola, es una ciudad en New México. Jamás he visto su ene adornada con la tilde. Otra palabra muy popular en EEUU lleva la /ñ/ y se usa en términos denigrantes para significar el trabajo que se deja de un día a otro y nunca se hace: mañana. Pero la escriben «manana», sin la tilde. Finalmente, los turistas descubrieron las cocinas y bebidas españolas y así aparecieron «tapas», «paella», «sangría», «gazpacho», etc. Ninguna lleva la eñe.
En cuanto a nombres propios, he tenido la curiosidad de consultar el New York Times en tiempos de nuestra guerra civil para ver como imprimía el apellido del presidente de la república por aquello desgraciados años. Pues ignoraba la /ñ/ y aparecía como «Senor» Manuel Azana.
Todo empezó a cambiar allá por los años setenta. Un político filipino, Benigno Aquino opuesto a la dictadura de Ferdinando Marcos y encarcelado por este consiguió salir de la prisión por motivos de enfermedad y buscó ayuda médica en los Estados Unidos. Una vez aquí se dedico a hacer política contra el presidente Marcos. Naturalmente la prensa americana le siguió los pasos y su nombre empezó a rodar por las linotipias del país. Ahora bien, la actitud del escribidor norteamericano frente a nuestra entrañable /ñ/ es parecida a la persona que, sin aviso, se enfrenta con una serpiente de cascabel que se yergue presta a morder. Queda hipnotizada. La /n/ se agranda, /N/, se agranda, /N/, y se agranda /N/ y al final el hechizado, nervioso, no da pie con bola. Al enfrentarse con el exotismo de Benigno Aquino el redactor del Dallas Morning News, perdió control: My God, ¿llevan esta enes tildes? En este país los funcionarios de la temida Internal Revenue Service (IRS), o sea la agencia federal tributaria, cuando, en ciertos casos, se encuentra en la duda de si proceder o no a la imposición del tributo por la renta personal se han impuesto una norma: “When in doubt, tax”, lo que libremente traducido sale como: En la duda, jode. O sea, impón el tributo. Ante Benigno Aquino, el redactor siguió la regla afirmativa del funcionario tributario y, aunque sin ánimo de ofender, decidió colocar la tilde. Pero ¿donde, en Benigno o en Aquino? Y asi un día leímos que Benigño Aquino iba a ingresar en el hospital y otro día que Benigno Aquiño había sido dado de alta. Y vuelta a empezar. Como es natural esto pasó desapercibido para la masa lectora pero yo pasé muy buenos ratos ante tanta incongruencia e ignorancia.
Con la llegada de la cibernética, los técnicos que monopolizan el sector, casi todos anglófonos decidieron eliminar la /ñ/. Cómodos con un idioma desprovisto de tal letra, así como de acentos, diéresis y demás, pontificaron: café para todos. España entera se levantó en pie de guerra. Ríos de tinta clamaron contra tal desfachatez. Al final, volvieron las aguas a su cauce y nuestra /ñ/ fue incorporada al teclado de los artilugios españoles. En los países de habla inglesa, de mala gana y a base de rodeos irritantes.
Contra ataques y maltratos, la /ñ/ sigue victoriosa y por eso en estos triunfales días, y a pesar de tantas tribulaciones no podemos menos que gritar: «iQue viva España, coño!» – Un sevillano en Texas
¡Que viva España! – Eugenio Cazorla Bermúdez | Actualizado 16.07.2012 – 08:50 (http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1306307/viva/espana.html)