Algunos afirman que para una lengua ser completamente regular (en cuanto a su ortografía), cada letra debe pronunciarse de una sola manera y cada sonido debe corresponder a una sola letra del alfabeto. Pero nos encontramos aquí con una situación de interferencia de diferentes áreas estudio.
Veamos algunas definiciones:
Ortografía. Del lat. orthographĭa, y este del gr. ὀρθογραφία orthographía. 1. f. Conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua. 2. f. Aplicación de las normas ortográficas. Tener buena o mala ortografía. Del lat. orthographĭa, y este del gr. ὀρθογραφία orthographía. (https://dle.rae.es/ortograf%C3%ADa)
Fonética. La fonética (del griego antiguo: φωνητικά [fōnētiká] ‘vocal’) es el estudio de los sonidos físicos del discurso humano. Es la rama de la lingüística que estudia la producción y percepción de los sonidos de una lengua con respecto a sus manifestaciones físicas. Sus principales ramas son: fonética articulatoria, fonética acústica y fonética auditiva o perceptiva. Desde otro punto de vista, también se habla de la fonética experimental como una rama aparte. (https://dle.rae.es/fon%C3%A9tico?m=form)
La cuestión es que, dentro del mundo de las letras, existen varias corrientes filosóficas y profesionales especializadas en el estudio de las palabras. Por eso, tratar de hallar regularidad idiomática en la ortografía es un elemento o fenómeno diferente a si estudiásemos la fonética del idioma. Como sabido, existen varias áreas de estudio del idioma: gramática, fonética, lingüística, etc. Cada área estudia un aspecto específico del habla y de la escritura.
En comparación con otras lenguas, la ortografía del español es bastante consistente, pero esto es en cuanto a ortografía. La ortografía es regulada por instituciones de prestigio, como es el caso de la Fundéu, las Academias de la Lengua Española (vg. RAE).
En ocasiones, un mismo sonido se puede escribir con letras diferentes, según las normas de ortografía del español. Este fenómeno se denomina poligrafía. Por ejemplo, el sonido /k/ se puede expresar con las letras k, qu, c, como en “kiwi”, “queso” o “Colombia”. Otras veces, se produce el fenómeno contrario.
La polifonía hace que una misma letra del abecedario se pronuncie de maneras distintas, según las letras que la acompañen. Este es el caso de la letra “g”, que representa los fonemas /x/ y /g/. Por ejemplo, en “Ginebra” o “gato”.
Por tanto, no se puede afirmar en todo caso y momento que el idioma español sea totalmente regular, ni cuanto a fonética ni cuanto a ortografía.
La lengua no es un fenómeno estático y permanente. La lengua es comparada por los estudiosos con a las células del cuerpo humano, porque a cada cierto período de meses o años, tanto una como la otra, mudan. Las células viejas son reemplazadas por un nuevo conjunto de células, renovando el cuerpo humano. De cierta forma, rejuveneciéndolo, muy a pesar del desconcertante fenómeno del envejecimiento, que impera como rey en nuestro organismo. La lengua también se renueva, rejuvenece y actualiza naturalmente de forma sutil e imperceptible.
Así como la vida en general es inconstante e inestable, todos nosotros vamos mudando poco a poco, transformándonos con el paso del tiempo, refinándonos, ganando nuevas ideas y formatos, mientras adquirimos otras experiencias existenciales, que nos llevan a entender la vida de una forma diferente a cuando éramos jóvenes. De forma semejante, la lengua individual y colectiva, diríamos, evoluciona con el tiempo, se transforma, muda y se adapta a las nuevas circunstancias existenciales que van apareciendo en la vida.
La lengua no es un fenómeno estático y permanente. «Si no, no hubiera evolución ni variedades lingüísticas. Todos seguiríamos hablando latín y no hubieran surgido las distintas lenguas romances», explica la doctora en Lingüística, Andreina Adelstein.
«Yo no puedo, frente a un fenómeno, salir e inventar una palabra. No voy a tener ningún éxito […] Lo que tengo a mi disposición es un acervo de palabras muy grande con sus significados establecidos tradicionalmente. Pero los seres humanos disponemos de la maravillosa capacidad de metaforizar», opina el lingüista Luis Fernando Lara.
A continuación, compartiremos algunos apuntes, con la diferencia de que no vamos a mantener el mismo orden original, sino que seguiremos otra estructura, progresiva, conforme a la estructura del abecedario:
1. Adolescencia
La RAE define esta palabra como «el período de la vida humana que sigue a la niñez y precede a la juventud». El significado de esta palabra no ha cambiado como tal, simplemente cambió el periodo al que se refiere, siendo que en 1770 era considerado esa fase desde los 14 a los 25 años.
2. Ajuste
Según la define el diccionario de la RAE, es un encaje o medida proporcionada que tienen las partes de que se compone algo o un precio acordado para un trabajo, optando por su otro significado. En 1726 sería considerado como un «concierto, una composición, un tratado hecho de acuerdo y conformidad».
3. Álgido
Es curioso el cambio de esta palabra, ya que su actual significado puede referirse a un momento de más tensión, crítico o culminante en una discusión, lo que haría de este momento el más caliente. Sin embargo, en el diccionario de 1853 del NTLLE, álgido significaba «que hiela».
4. Antro
Lo que ahora se define un «local o establecimiento» en la RAE en su momento era una cueva, caverna o gruta. Este último significado sigue vigente desde al menos el siglo XVIII. Aunque ambos significados siguen pudiendo estar relacionados, ya que, por lo general, ese local o establecimiento puede ser «de mal aspecto o mala reputación».
5. Bizarro
Hoy en día, es entendido como algo extraño, algo fuera de lo común, algo bizarro. Un diccionario de 1726 interpreta la palabra como «generoso, alentado, gallardo, lleno de noble espíritu, lozanía y valor». ¡Qué cambio espectacular de significado!
6. Formidable
La RAE, actualmente, define el uso de esta palabra para ocasiones en las que uno quiere expresar asombro, algo fuera de lo normal, extraño. Sin embargo, el significado original de esta palabra, según un diccionario de 1780, era «horroroso, pavoroso, y que infunde asombro y miedo».
7. Mujer
Antiguamente, podía llegar a ser hasta un insulto. Ahora se define en la RAE como persona del sexo femenino. En 1787,los significados de esta palabra, en orden de entrada, eran:
«La hembra del hombre»
«Se llama por desprecio a un hombre afeminado, sin fuerza, sin valor»
8. Retrete
«Orinar y evacuar de vientre» es como la RAE define la función que realizamos en este lugar privado. Según un diccionario de 1611, retrete es un «aposento pequeño y recogido en la parte más secreta de la casa, y más apartada».
9. Trauma
Trauma es una palabra que acoge varios significados, como podría ser el daño físico en el vocabulario de la medicina. La RAE de 1895 la define como«herida, parte lastimada». Mientras que Sigmund Freud se refería a ella para hablar de daños en el inconsciente, como puede ser tras vivir una situación de estrés.
10. Villano
Villano, una palabra con mala fama que actualmente la RAE define como «quien comete acciones negativas o dañinas». El diccionario de 1495, que recopila la organización, no le atribuye ningún aspecto negativo, pues la define como aquel que mora en una villa.
Durante décadas, se ha discutido bastante el uso de las letras y los dígrafos del español. Mucho se ha hecho para establecer un patrón común, de aplicación general y definitivo, que explique la relación que existe entre las letras del abecedario y los dígrafos del español o castellano.
La Real Academia de la Lengua – RAE ha coordinado, junto con las diferentes Asociaciones de la Lengua Española, incontables eventos y encuentros que permiten definir y consolidar las reglas y principios que rigen el idioma español.
El propósito principal de las Asociaciones de la Lengua consiste en proteger el idioma español de cualquier interferencia lingüística extranjera y de toda motivación negativa y mal intencionada que tenga como interés dañar la belleza natural de nuestra lengua, aun cuando ese fenómeno acontezca dentro de las fronteras de los nativos.
El entendimiento de los elementos que conforman el abecedario del español está claro en las mentes de la mayoría. Pero, por lo que vemos, algunos se oponen a esos cambios y actualizaciones. Existen fuertes razones que inducen a algunos a pensar de un modo diferente y no aceptan, consecuentemente, las reglas establecidas por la RAE y por las diferentes asociaciones de la lengua.
Algunos argumentan que el hecho de segregar los dígrafos ch y ll del abecedario es una aberración o, por lo menos, un error cometido por la Academia. Por otro lado, están aquellos que afirman que hasta en el aspecto tecnológico se puede ver que las máquinas de escribir, los teclados de computador y otras tecnologías no disponen de ninguna letra ch o ll. De hecho, ‘no es necesario’, dicen, porque solo basta replicar la letra o hacer la combinación necesaria, a fin de poder escribir la palabra deseada.
Veamos un ejemplo. Si alguien va a escribir las palabras «chicle», «chancleta», «lluvia», «llano», etc., no va a encontrar en ningún teclado de un computador o máquina de escribir la pieza que facilite ese proceso de escritura. Quien piensa en escribir esas palabras y otras parecidas tiene que hacer el esfuerzo natural de duplicar el toque de las letras c, h y l, conforme corresponda.
Algunos replican, diciendo que ese tipo de argumento solo complica el asunto, porque ‘las tecnologías dependen en grande medida de las potencias mundiales, cuyos idiomas no precisan del uso de dígrafos’, o algo parecido.
Bueno, ¿quién manda no dominar las tecnologías, así como hacen esas naciones poderosas’? ¿Quién es que deja que las lenguas de las potencias se impongan en sus países? ¿Quién manda no imponerse? También, ¿cuáles serían las ventajas de que cada nación o grupo de naciones usase un tipo de tecnología diferente relacionado con la escritura, solo por cuestiones de orgullo nacional? No es que no sea posible implantar tecnologías locales. La cuestión de peso es dónde están las ventajas de hacer eso.
Veamos lo que dice la Academia de la Lengua Española sobre los dígrafos:
Desde la segunda edición de la Ortografía académica, publicada en 1754, venían considerándose letras del abecedario español los dígrafos ch y ll (con los nombres respectivos de che y elle), seguramente porque cada uno de ellos se usaba para representar de forma exclusiva y unívoca un fonema del español (antes que la extensión del yeísmo alcanzara los niveles actuales y diera lugar a que hoy el dígrafo ll represente dos fonemas distintos, según que el hablante sea o no yeísta). Es cierto que se diferenciaban en esto de los demás dígrafos, que nunca han representado en exclusiva sus respectivos fonemas: el fonema /g/ lo representa también la letra g ante a, o, u (gato, goma, gula); el fonema /k/ se escribe además con c ante a, o, u y con k (cama, cola, cuento, kilo, Irak); y el fonema /rr/ se representa con r en posición inicial de palabra o detrás de consonante con la que no forma sílaba (rama, alrededor, enredo).
Lo cierto es que, en español, además de las veintisiete letras que constituyen el abecedario, existen cinco dígrafos o combinaciones de dos letras, que se emplean para representar gráficamente los siguientes fonemas:
a) Dígrafo ch, representa el fonema /ch/: chapa, abochornar.
b) Dígrafo ll, representa el fonema /ll/ (o el fonema /y/ en el caso de los hablantes yeístas): lluvia, rollo.
c) Dígrafo gu, representa el fonema /g/ ante e, i: pliegue, guiño.
d) Dígrafo qu, representa el fonema /k/ ante e, i: queso, esquina.
e) Dígrafo rr, representa el fonema /rr/ en posición intervocálica: arroz, tierra.
Como podemos ver, si el abecedario español aceitase los dígrafos ch y ll, entonces también deberían ser tomados en cuenta los otros dígrafos que existen en el español y pueden estar siendo dejados de lado: gu, qu, y rr.
Por eso, la Ortografía de la lengua española indica que «este argumento [de pensar que los dígrafos ch y ll deben formar parte del abecedario] no es válido desde la moderna consideración de las letras o grafemas como las unidades mínimas distintivas del sistema gráfico». De cierta forma, esta visión desconsidera, hasta cierto punto, el aspecto fonológico de las letras y dígrafos, dando prioridad a otras características intrínsecas.
La Ortografía de la lengua española explica los motivos de excluir los dígrafos del abecedario español:
Por lo tanto, a partir de este momento, los dígrafos ch y ll dejan de ser considerados letras del abecedario español, lo cual no significa, naturalmente, que desaparezcan de su sistema gráfico; es decir, estas combinaciones seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas. El cambio consiste, simplemente, en reducir el alfabeto a sus componentes básicos, ya que los dígrafos no son sino combinaciones de dos letras, ya incluidas de manera individual en el inventario. Con ello, el español se asimila al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas.
La Academia de la Lengua Española entiende que ‘los grafemas son propiamente letras’, es decir, signos gráficos simples. Basados en esa premisa, la Academia de la Lengua Española entiende que es necesario excluir los dígrafos ch y ll del abecedario, porque no son grafemas simples. Eso no significa que los dígrafos ch y ll desaparecen de la lengua o de la escritura.
Al contrario, los dígrafos son mantenidos en su lugar correspondiente en el proceso de escritura. Por ejemplo, usted no va a dejar de escribir «charla», «charco», «lluvia», «llave», para escribir algo que no existe, o tal vez sí, pero que tenga un sentido diferente, como /Carla/, /Carco/, /Luvia/, /Lave/, simplemente porque se optó por omitir la forma del dígrafo.
Por esta razón, no deben formar parte del abecedario las secuencias de grafemas que se emplean para representar ciertos fonemas. Veamos:
Debido a su anterior consideración de letras del abecedario, los dígrafos ch y ll tuvieron un apartado propio en el diccionario académico desde su cuarta edición (1803) hasta la vigesimoprimera (1992), de modo que las palabras que comenzaban por esos dígrafos o los contenían se ordenaban alfabéticamente aparte, es decir, después de completarse la serie de palabras con c y l. En el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en Madrid en 1994, sin dejar de considerar aún los dígrafos ch y ll como letras del abecedario, se acordó no tenerlos en cuenta como signos independientes a la hora de ordenar alfabéticamente las palabras del diccionario. Así, en la vigesimosegunda edición del DRAE (2001), primera publicada con posterioridad a dicho congreso, las palabras que incluían esos dígrafos ya se alfabetizaron en el lugar que les correspondía dentro de la c y de la l, respectivamente.
Como podemos ver, estamos ante dos áreas diferentes de estudio del idioma español: uno dedicado a la fonética y otro a la gramática. Claro, sin dejar de lado la lingüística, la ortografía y otras áreas. Este conflicto de intereses, diríamos, de alguna forma tiene que ser conciliado.
Para mediar los intereses particulares, las Asociaciones de la Lengua Española lanzan propuestas y recomendaciones que culminan en parámetros que son aceptados tanto por unos como por otros, conforme al interés personal que atraiga a la persona.
Por eso, en grande parte, debemos recurrir a estas dos escuelas, para poder zanjar la disputa existente entre las letras y los dígrafos, conflicto creado simplemente por nosotros los seres humanos, hablantes del español o castellano, que no entendemos la diferencia que existe entre las letras y los dígrafos.
Citado en RAE y ASALE (2010). Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe. pp. 64-65. ISBN978-6-070-70653-0.
Entre la República de Venezuela y la República de Guyana existe una región geográfica de nombre “Esequibo” (esekˈiβo), también conocido como “Zona en Reclamación”, “Zona del Esequibo”, “Guayana Esequiba” y “Territorio Esequibo”. En este artículo, nos concentraremos en el sentido originador, la génesis, de la palabra Esequibo, hasta donde sea posible presentar una hipótesis argumentativa y explicativa.
Cuando hablamos del Esequibo, nos referimos a un amplio territorio que comprende unos 159.542 kilómetros cuadrados, que representan el 75% del territorio de la República Cooperativa de Guyana y 1/7 del territorio de Venezuela. Este espacio es disputado desde el siglo XIX por los dos países. Es sabido que esta región tiene grandes reservas de petróleo, descubiertas en 2015, así como otros tesoros: oro, agua, minerales raros, madera y recursos naturales diversos.
Desde 2018, la Corte Internacional de Justicia – CIJ está verificando los aspectos históricos, legales, los derechos de la posesión definitiva del territorio, la distribución de las fronteras, así como la revisión del Laudo de París de 1899, dentro de los límites que las leyes internacionales imponen a la Corte.
A quién pertenece ese territorio, no es cuestión de este estudio. Por tanto, discusiones y dialécticas relacionadas con reclamaciones y derechos territoriales serán dejados de lado en esta investigación, para no perder la objetividad del análisis. Sin embargo, nos fundamentaremos en el contexto histórico y social que envuelve el uso del nombre, especialmente porque estos elementos externos nos ayudan a explicar mejor la materia que está siendo aquí tratada: Esequibo – origen del nombre y su relación con la Guayana Esequiba.
El aspecto idiomático del nombre del Esequibo
Es verdad que los aspectos idiomáticos afectan las relaciones interpersonales e interestatales, tanto de forma directa como indirecta. De hecho, grandes discusiones por cualquier asunto tienen sus orígenes, muchas veces, en el uso y abuso de términos y frases de la lengua. La forma como nos comunicamos determina nuestro relacionamiento y lugar en el mundo.
El uso correcto o incorrecto de las palabras tiene un poder significativo sobre las personas. Las palabras pueden influenciar nuestras percepciones y relaciones, tanto a nivel interpersonal como interestatal. Al fin y al cabo, nuestra forma de actuar con los otros determina la forma como vivimos en la sociedad.
Otro aspecto que no debemos olvidar es el uso correcto de los nombres. Los nombres determinan las clasificaciones, las identidades personales, los derechos y las herencias. Sin el empleo correcto de los nombres aparecen los conflictos y desentendimientos.
Basados en la premisa anteriormente expuesta, notamos que el nombre “Esequibo” no es solo un término geográfico, sino que también lleva consigo una rica historia y significado cultural. Generalmente, cuando usamos el término Esequibo, nos referimos a varios aspectos y conceptos. El nombre Esequibo puede referirse a:
El río Esequibo.
El Territorio Esequibo o Guayana Esequiba.
La antigua colonia neerlandesa del Esequibo.
La región de Alto Tacutu-Alto Esequibo.
La región de Islas Esequibo-Demerara Occidental.
El proyecto de Estado de Esequibo.
El Parque Esequibo.
Las ideas más consistentes y que disponen de mayor sustentación en las obras aquí verificadas nos inducen a pensar que el origen del nombre Esequibo (ˌesekˈiβo) o Guayana Esequiba (ɡwajjˈana ˌesekˈiβa) es más próximo del idioma español que de cualquier otra lengua romance, como el portugués (Guiana Essequiba, ɡwˌa͡ɪˈɐ̃nɐ ˌezɨkˈibɐ) y el francés (ɡuɛjanˈa ezɛkibˈa) y otros, como el holandés y el inglés.
Con respecto al inglés, los nombres Essequibo (ˌessekˈiβo) y Essequibo river (ˌɛsɪkwˈiːbo͡ʊ ɹˈɪvɚ) se distancian más de su origen fonético-gramatical y se arriman más para el sonido romance, latino e hispánico. Por lo visto, el nombre Esequibo, en inglés, parece ser más una incorporación lingüística de una palabra extranjera (del español) a ese idioma , que una expresión nativa inglesa.
De hecho, el nombre del país Guyana (/ɡaɪˈɑːnə/; /ɡaɪˈænə/; gy-A(H)N-ə) se presenta con variaciones fonéticas dentro del mismo país con influencia inglesa. Pero dejemos que los gramáticos y lingüistas hagan su trabajo en este sentido, porque podemos estar pecando de entrometidos en áreas especializadas.
Es fácil confundir algunos términos, por causa de la proximidad idiomática. Nos referimos a los nombres Guayana, Guyana, Guiana; Esequibo y Essequibo1. Creemos que eso acontece debido a que la región sufre una fuerte influencia del idioma español, portugués e inglés al mismo tiempo. Cuando usamos aquí Guyana, estamos usando el nombre del país. Cuando usamos Guayana [Esequiba], nos referimos a la Zona en Reclamación.
Guayana Esequiba: las fronteras físicas y el contexto de su nombre
Hasta hoy, Guyana administra la región disputada, con fundamento en el Laudo Arbitral de París, del 3 de octubre de 1899. Esta sentencia es cuestionada por Venezuela, amparándose en el contenido del Acuerdo de Ginebra, del 17 de febrero de 1966. Dentro del territorio de la Guayana Esequiba, Venezuela tiene dominio en la isla fluvial de Anacoco, en el río Cuyuní. Guyana reclama esta pose, mientras que Venezuela indica que esa isla está fuera del área en litigio.
Mapa político de Venezuela con el área en reclamación de la Guayana Esequiba. Foto:carmelourso
La Guayana Esequiba es una región que forma parte del escudo guayanés. Comprende una gran geografía que se encuentra entre el río Esequibo hasta el hito que está en la cima del monte Roraima, donde se dividen las fronteras de Brasil, Guyana y Venezuela. Por cierto, Venezuela ostenta el 85% del monte Roraima, mientras que Guyana es poseedor del 10% y Brasil está limitado a un 5%. Para subir al monte Roraima, es más fácil seguir por la región de Santa Elena de Uairén, donde está la Gran Sabana.
Guyana es atravesada por el importante río Esequibo. Ese río nace en el sur, en la montaña de Acarai, en Brasil, y fluye para el norte, recorriendo unos 1.000 kilómetros, pasando por selvas y sabanas, dividiendo el país en dos, hasta desembocar en el Océano Atlántico. El Esequibo tiene el segundo estuario más grande del continente americano, siendo superado por el de Río de la Plata.
Dentro de la geografía del Esequibo, podemos destacar al misterioso y fabuloso monte Roraima, también conocido como tepuy Roraima o cerro Roraima, una de las formaciones geográficas más antiguas de la Tierra. Tiene una elevación de 2.810 metros sobre el nivel del mar. Es el punto más alto de la sierra de Pacaraima y, coincidentemente, el punto más alto de Guyana. Su formato tubular crea una pendiente con acantilados de 400 metros. El monte Roraima está en la región del Escudo guayanés, al sureste del parque nacional Canaima (de 30.000 km², en Venezuela).
Monte Roraima: con su imponente e imperial majestuosidad, hasta el hoy, divide las fronteras de Brasil, Guyana y Venezuela.
Juan de Esquivel y el origen del nombre Esequibo
Entremos ahora en el punto principal de nuestra argumentación. Algunos explican que el origen de la palabra “Esequibo” se remonta a la época de los viajes de Cristóbal Colón a América, los cuales comenzaron en 1492.
En 1498, Colón y sus hombres se adentraron en el territorio venezolano por la costa oriental del país, lo que corresponde a una región llamada Delta Amacuro, en el Golfo de Paria y el territorio de la Isla de Trinidad y Tobago. Esa región fue llamada por Colón de «Tierra de Gracia», en gran parte por la abundancia de agua dulce proveniente de la desembocadura del río Orinoco, conocido como Delta Amacuro, y por la exuberancia de la vegetación nativa.
Era el tercer viaje oficial de Colón, por allí. Aparecen en esta parte de la historia universal dos personajes importantes: Alonso de Ojeda y Pedro Alonso Niño. Era el año de 1499. Ahora, si nos fundamentamos en este prerrequisito, esto nos llevaría a profundizarnos más en la investigación. Nos encontremos con un tercer e importante personaje: Juan de Esquivel.
Un dato curioso y que ayuda mucho en esta investigación es que el río Esequibo fue explorado inicialmente por los españoles y no por otra nación, como Portugal, Holanda o Inglaterra. Fue visto por primera vez por los españoles en 1498, durante el tercer viaje de Cristóbal Colón. El tripulante de una de las naves, cuyo nombre es Juan de Esquivel, lugarteniente de Diego Colón, hijo del Almirante, fue uno de los primeros exploradores de la región, momentos en los cuales exploraba las bocas del Orinoco.
Parece que, en un viaje posterior, Alonso de Ojeda, em 1499, denominó esa región de Esequibo, en honor a Juan de Esquivel, haciendo, talvez, un juego de palabras, una derivación o adaptación dialéctica. Antes, parece que Alonso de Ojeda había llamado el río Esequibo de Rio Dulce, por causa de la abundancia de agua y por su sabor.
En 1591, los españoles fundan un fuerte en la orilla del río Esequibo, en la confluencia del río Cuyuní y el río Mazaruni. Por tanto, el primer establecimiento europeo en la región de las Guayanas, como un todo, fue hecho por los españoles, dejando más asentado su influencia en la localidad en 1614, cuando los colonos comenzaron a plantar caña de azúcar y cacao, mientras mantenían una relación relativamente pacífica con los indios locales.
Lógicamente, conocer una región no determina la posesión de esos espacios geográficos, pero es un requisito fundamental a la hora de hacer cualquier reclamación, basándose en el princípio jurídico denominado de uti possidetis iuris (expresión de carácter legal y de origen latín que significa «lo que poseías, de acuerdo con el Derecho, eso posserás»). Tiene que ver con el dominio ejercido, conforme al Derecho, por un proprietario sobre un determinado inmueble, cosa u objeto. Es un importante e histórico principio usado en el Derecho Civil y en el Derecho Internacional.
Estos son temas complejos que implican una variedad de factores y perspectivas, y están más allá del alcance de esta discusión que queremos presentar en este estudio. Aun así, es importante mostrar algunas referencias externas para sustentar este asunto importante.
Citemos France (2021, marzo 3):
¿Y los españoles? En realidad, ellos fueron los primeros europeos en explorar el territorio, con la incursión de Alonso de Ojeda y Pedro Alonso niño en 1499, a lo largo del curso de los ríos Esequibo y Orinoco. Solo hasta un siglo después, en 1594, España oficializó la posesión de la provincia de Guayana, y la integró a la cartografía de sus colonias en América. Sin embargo, los españoles descuidaron esta región. Tras concentrarse en los Virreinatos de Nueva España o actual México, Nueva Granada o actual Colombia, Perú y Río de la Plata, a España no le quedaron oportunidades de defender la provincia de Guayana tras la invasión holandesa de 1615. De manera que los holandeses, apropiados del territorio guyanés, crearon tres importantes colonias: Demerara, Berbice y Esequibo. Para su época, eran tierras ricas en producción de caña de azúcar, y cada vez más atractivas para los británicos que se formularon como una potencia imperial del mundo para el siglo XIX. (Destaque nuestro, https://www.france24.com/)
En la citación referenciada arriba, notamos que los holandeses crearon, en la época de 1615, tres provincias: Demerara, Berbice y Esequibo. Solo que, con respecto a ese nombre Esequibo, este ya existía antes de esa época. Por lo visto, los españoles fueron los primeros a usar el nombre Esequibo. Caso contrario, podría concluirse que los holandeses fueron los primeros en usar el término Esequibo, idea que no encuentra respaldo en los registros visualizados.
Las mudanzas ocurridas entre el nombre Esquivel y Esequibo, pueden ser explicadas como consecuencias de:
Variaciones lingüísticas e idiomáticas de la época (la mayoría de los exploradores no tenía mucho o ningún conocimiento de letras);
Factores geográficos y étnicos, propios de la región que se encontraba muy distante de los centros de conocimiento y estaban ocupadas por tribus indígenas;
Mezcla de los dialectos indígenas caribes, arahuacos e timoto-cuicas con el idioma español;
Forma antiga de escribirse el idioma español de la época, siendo que, en tesis, es posible que en algunas obras de los exploradores existan variaciones de las formas de escribir el nombre Esequibo («Ezequivo», «Esequivo», «Ezequibo»).
Una de las hipótesis más populares que trata de solucionar este dilema idiomático del Esequibo indica que el nombre del río Esequibo se derivan del apellido de Juan de Esquivel, quien ejercía de lugarteniente de Diego Colón, hermano de Cristóbal Colón. O sea, parece ser que el nombre del río Esequibo fue en homenaje a Esquivel, personaje misterioso de la historia de la conquista española de la América en formación.
La hipótesis planteada sugiere que el término «Esequibo» es una adaptación o variación lingüística del nombre «Esquivel». Si esto es cierto, tendríamos que investigar en detalle las causas geográficas, sociales e históricas que llevaron a este cambio en la pronunciación y escritura. La diferencia entre «Esquivel» y «Esequibo» es significativa y requiere una explicación fundamentada.
Ironizando con la historia por detrás del nombre del Esequibo
Ironicemos con la historia de la «conquista». La ambición por el oro obligaba a los exploradores y a las autoridades europeas a decir: «Este pedazo de tierra aquí es mío. Por tanto, se va a llamar de esta o aquella manera, porque me interesa que todo el mundo sepa que esto aquí es mío. Mío y solo mío».
Como sabemos, los conquistadores aparecieron por allí, y en cada lugar donde llegaban le ponían el nombre de su interés a cualquier cosa o lugar. Era como si ellos fuesen los dueños del pedazo; los amos del mundo. Esa era la moda invasiva de esos días de la Edad Media, la Edad Moderna y la Edad Contemporánea, o por lo menos desde 1500 en adelante.
Los conquistadores no se importaban por si alguien ya vivía antes en aquella localidad, como en el caso de los indios, porque «indio no es gente», decían. La situación era peor para los africanos esclavizados, los cuales eran vistos como «seres sin almas». No estamos inventando; está en los anales de los conquistadores y en las obras racistas de la época de la conquista.
¿Por qué estamos presentando estas cuestiones? Porque el origen de un nombre puede explicar en buena parte el derecho de uso y usufruto de una posesión. Las personas tienen sus nombres nobiliarios, de familia, de clase y grupo. Eso los diferencia, categoriza y clasifica. Cuando se mantiene un orden natural de las cosas, todo es explicado y entendido con facilidad. Pero cuando ese orden natural es dejado de lado, entonces aparecen las confusiones y conflictos.
Como observaciones finales, podemos decir que no encontramos un registro lingüístico e idiomático que muestre directamente el origen del nombre del Esequibo. Sin embargo, la hipótesis más plausible es la que indica que el nombre «Esequibo» se derive del apellido «Esquivel». Por otro lado, no encontramos ninguna explicación plausible que contraríe la hipótesis de que el nombre del Esequibo se derive del apellido Esquivel, como fue expuesto antes.
Es un papelón de confusiones que los hombres creamos por causa del mal uso de los términos y nombres, por no respetar el valor de la palabra y, principalmente, por nuestro espirito ambicioso y codicioso de querer retener todas las «riquezas de las naciones» para nosotros, sin preocuparnos por el interés de los otros.
Esperamos, de cierta forma, haber contribuido a través de esta simple explicación, con el correcto entendimiento de los fenómenos históricos que están por detrás del origen del nombre del Esequibo. En realidad, sería muy importante adentrarse en el estudio de esta materia, verificando en profundidad las conexiones e implicaciones que del Esequibo se deriva, así como del río del mismo nombre que atraviesa, por millares de kilómetros, la geografía de esas tierras que forman parte del «mundo perdido» de Arthur Conan Doyle.
Para más información, recomendamos este vídeo:
Referencias
Padre Félix María de Vegamián. El Esequibo, frontera de Venezuela. Documentos históricos y experiencias personales. Madrid: Talleres Tipográficos Raycar S.A., 1968.
Almudena Serrano Mota, M., & Ruipérez, M. G. (1999). El patrimonio documental: fuentes documentales y archivos. Coordinadores: María de la Almudena Serrano Mota y Mariano García Ruipérez. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla – La Mancha, 1999. Univ de Castilla La Mancha. Disponible en: https://books.google.es/books?id=K7XGsc9ML-QC&lpg=PA26&dq=&pg=PA26#v=onepage&q&f=true. Accedido el 28 de noviembre de 2023.
Un tema específico, hablando sobre el nombre «Guayana» y «Guiana», será expuesto en otra matéria. De antemano, recomendamos ver la entrevista con el experto en la cuestión del Esequibo, Pompeyo Torrealba, en: Torrealba: «Se han cometido errores garrafales sobre Esequibo». Un detalle importante expuesto por Torrealba es: «Tenemos cinco Guayanas y una Guyana». Él indica que el nombre que se debe usar es Guayana y no Guyana. (https://www.youtube.com/watch?v=SbXDNB6pEHU&ab_channel=Globovisi%C3%B3nVideos). ↩︎
El español está entre las lenguas más habladas en el mundo. Según la revista Ethnologue, en el mundo hay alrededor de 7.097 idiomas distintos. La lengua con estatus de “idioma oficial” en más países es el inglés (59 países), seguido del francés (29), el árabe (27), el español (20) y el portugués (10). Los idiomas con más hablantes nativos son el chino mandarín (918 millones de hablantes), el español (480 millones), el inglés (379 millones) y el hindi (341 millones), según recoge esta fuente con datos de 2019.
En el mundo, el español se destaca como una de las lenguas más habladas y con mayor crecimiento. Según el informe El español: una lengua viva, del Instituto Cervantes, actualmente hay cerca de 496 millones de personas que hablan español de forma nativa, convirtiéndola en la segunda lengua más hablada del mundo después del chino mandarín.
El informe del Instituto Cervantes de 2022 menciona que, tanto en los países hispanohablantes como en otras partes del mundo, se ha observado una constante evolución en el número de personas que hablan español, tanto como lengua materna como segunda lengua. Este crecimiento demuestra el atractivo cultural, económico y académico que el español ofrece a nivel internacional.
Según proyecciones futuras recogidas en los informes del Instituto Cervantes, el idioma español crecerá junto con otras grandes lenguas, como es el caso del chino, el inglés, el francés y el árabe. Sin embargo, pese a que actualmente los hablantes del español representen el 6,3% de la población mundial, en el futuro irá reduciéndose progresivamente este porcentaje.
Estos datos reflejan el prestigio que tiene el español en diferentes regiones del planeta. De hecho, su influencia continuará siendo superior al de los hablantes nativos de inglés y francés, a menos que fenómenos externos desconocidos puedan ejercer una influencia modificadora significativa, sea para más o sea para menos.
El español no solo es utilizado a nivel de comunicación diaria, sino también en áreas como la literatura, la música, el cine y la industria del entretenimiento en general. Asimismo, el español desempeña un papel importante en el ámbito de los negocios y las relaciones internacionales, siendo uno de los idiomas oficiales de organizaciones internacionales como la ONU y la Unión Europea.
Según las proyecciones, se espera que el número de hispanohablantes aumente en las próximas cinco décadas, llegando a alcanzar los 726 millones en el año 2068. Sin embargo, después de ese periodo, se prevé una reducción progresiva en la cifra de hispanohablantes, que se estima llegará a los 690 millones en el año 2100. Estas estimaciones se basan en diversos factores demográficos y sociales.
Es crucial tener en cuenta los cambios que pueden ocurrir en el idioma español en los próximos años, así como la oscilación de su influencia en el mundo moderno. El español es un idioma globalmente hablado y su evolución demográfica refleja la importancia y el crecimiento continuo de la comunidad hispanohablante en todo el mundo.
Según el Instituto Cervantes, la salida del Reino Unido de la Unión Europea favorece la posición del español en el continente. Con los 27 miembros actuales, el efecto del Brexit repercute en el porcentaje de hablantes que tienen el inglés como lengua materna se ha reducido drásticamente, pasando del 13 % a apenas el 1 %.
El número de hablantes nativos en los países hispanohablantes se encuentra encabezado por aquellos países que tienen más población. México, Colombia, Argentina y España son los que más tienen, según datos del Instituto Cervantes. En casi todos estos países los hablantes nativos representan más del 90% de la población. Donde menos hay es en Paraguay, donde tanto el español y el guaraní son las dos lenguas oficiales.
Por otro lado, casi 24 millones de personas estudian el español como lengua extranjera, si bien aquí se registró «una leve disminución» en los últimos años, que es vista como temporal y que se atribuye a la pandemia y al «retraimiento del turismo idiomático», según el informe. En Estados Unidos es, con mucha diferencia, el idioma más estudiado en todos los niveles de enseñanza.
En resumen, el español se posiciona como una lengua viva y vibrante, con una amplia comunidad de hablantes en todo el mundo y un potencial crecimiento continuo. Su influencia cultural y su relevancia global hacen del español una lengua fascinante y llena de oportunidades tanto a nivel personal como profesional.
El acento español tiene sus diferencias regionales, que es conocido como “variación lingüística”. Por ejemplo, la forma de hablar de una persona de España, México, Venezuela, Colombia, Perú, Chile o Argentina, tiene sus propias características locales y fonéticas. Pero también existen semejanzas, como vemos en el caso de una persona de la Comunidad Autónoma de Canarias, comparado con las personas de ciertas regiones de Latinoamérica.
Cuando relacionamos la forma de hablar de alguien que es nativo de Buenos Aires con el de Sevilla o de Ciudad de México, notamos que es el mismo idioma español, claro. Pero la forma de entonar ciertas palabras llama inmediatamente la atención de quien escucha. Eso es bellísimo, fenomenal, pero al mismo tiempo polémico.
Algunas de las grandes variaciones regionales las encontramos en el uso de las letras “s”, “c” y “z”, inclusive en la pronunciación más evidente, hasta casi invisible, de la “s” al final de los plurales. O en el empleo de la “r” y su substitución fonética por la “l”, como es común en algunas regiones del Caribe. Como ejercicio personal, compare las siguientes palabras. Preste atención a su pronunciación personal, o vea como sus amigos las pronuncian: zapato(s), caza(s), bebe(r), lápiz, césar.
Realmente, el acento de una persona de España tiene sus diferencias con el de Argentina y el de México. Eso no debería ser motivo de intriga y discusión segregacionista. También existen las semejanzas, como vemos en el caso de una persona de la Comunidad Autónoma de Canarias, comparado con el de varias regiones de Latinoamérica, que es diferente, al mismo tiempo, con el de otras partes de España. Algunas similitudes que podemos presentar entre el español de Canarias y el de Latinoamérica son las siguientes:
El español de Canarias es semejante con los acentos latinoamericanos, especialmente con la zona costera venezolana y el Caribe;
A nivel fónico, las particularidades más llamativas son el “seseo” generalizado o la pronunciación aspirada de la jota;
Otro paralelismo está en la sustitución del “vosotros” con “ustedes” (estas similitudes tienen su origen en el siglo XV y en la conquista española de América);
Las islas Canarias han sido un punto estratégico a lo largo de la historia en las relaciones entre Europa y parte del continente americano;
El dialecto canario empieza a construirse muy influido por el dialecto andaluz y el extremeño, por el portugués y por idiomas guanches, poblaciones aborígenes del archipiélago canario;
Las islas Canarias fueron usadas directamente en el proceso de colonización de la América hispánica, en las que las Canarias se convirtieron en un puente con los territorios de ultramar.
En internet muchas veces vemos grandes discusiones por causa de esas formas de hablar supuestamente “raras”. Eso no va más allá del simple “preconcepto lingüístico”, que es producto de ideas regionalistas y hasta nacionalistas, que están muy arraigadas en nuestro íntimo y que es manipulado por una forma de educación precaria, que nos lleva a creer que «nuestra forma de hablar español es mejor que la de los otros países hispánicos», lo que no es verdad.
El preconcepto lingüístico viene a ser un fenómeno común que ser origina de las ideas preconcebidas, o sea, de los prejuicios sobre una determinada forma de hablar. En el contexto del español, esta segregación puede manifestarse a través de creencias equivocadas de que una variante del idioma es superior o más correcta que otras. Y, generalmente, podemos pensar que la forma de hablar de nuestra región es mejor o superior (o hasta inferior) que la de otras partes.
Es importante destacar que todas las variantes del español son igualmente válidas y ricas en su expresión. Cada región y país tiene sus propias características lingüísticas, fonéticas y gramaticales, lo cual refleja la diversidad cultural y geográfica de la comunidad hispanohablante. Estas diferencias no deben ser motivo de segregación o discusión, sino de valoración y enriquecimiento mutuo.
Realmente, es necesario combatir el preconcepto lingüístico, promoviendo la aceptación y el respeto por la diversidad del español, fomentando una mayor comprensión, cooperación y comunicación entre todos los hablantes del idioma. Apreciar las peculiaridades de cada variante nos permite disfrutar y aprender de la vasta riqueza que posee el español en todas sus formas.
En esta oportunidad, como destacado, nos encontramos ante un asunto que vale la pena estudiar con más comedimiento y dedicación. Ver la influencia del español de las islas Canarias en América Latina y sus semejanzas, así como tratar el asunto con dedicación y pasión puede proporcionar una variedad de informaciones enriquecedoras a nuestro conocimiento sobre el poderoso idioma de Cervantes.
¿Sabías que la letra «e» y no la «a» es la letra más usada del idioma español? ¿Sabías que la palabra «oía» es la única palabra del idioma español que está compuesta por tres sílabas y por tres letras al mismo tiempo? ¿Sabías también que la palabra «murciélago» reúne las cinco vocales y que antes se escribía «murciégalo»? Estos son algunos de los secretos de nuestra lengua.
Nunca lo hubiera dicho, ese es el título de un libro publicado por Penguin Random House bajo el sello Taurus, y edición al cuidado de la escritora Soledad Puértolas. Contiene algunos de los«secretos mejor guardados, o no tanto, de la lengua española». Un volumen con el que se inicia la colección Hablantes, una nueva línea de divulgación lingüística avalada por la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).
Algunas de las informaciones que son presentadas a seguir se fundamentan en esa edición.
En español, la letra que más se usa es la «e», seguida de la «a». En tercera posición se encuentra la letra «o», otra vocal. Completan los cinco primeros puestos las consonantes «s» y «r». La «x», la «k» y la «w» son las letras que menos se utilizan en español. El 45% de las letras de un texto en castellano suelen ser vocales.
Además del recurrente «murciélago», hay otras como «auténtico», «estimulador» o «euforia». Esta última la que menos necesita las consonantes, solo dos.
¿Cuál es la palabra más larga del diccionario de la lengua española y cuáles son las palabras más empleadas?
La palabra más larga en español está compuesta por 23 letras: «electroencefalografista». La palabra «ferrocarrilero» reúne cinco erres. Las dos palabras que más se usan como comodín son «cosa» y «realizar», términos que pueden ser calificados como los más «pluriempleados» del idioma español.
Las vocales representan el 45% de los textos en castellano, «cosa» es la palabra comodín y la «w» es la última letra incorporada al alfabeto.
«Murciélago», además de contener las cinco vocales, es un ejemplo de metátesis, fenómeno que consiste en cambiar de lugar ciertas letras en una palabra. El «murciégalo», que hoy se entiende como vulgarismo lingüístico, fue originariamente la palabra correcta. «Murciégalo» deriva de las voces latinas «mus», «muris» (ratón) y «caeculus», un diminutivo de «caecus» (ciego).
El cambio de letras se documenta desde el siglo XIII y no tardó en pasar a la lengua culta. Ya en el primer diccionario académico, de 1734, se recogen las dos variantes, pero el término etimológico «murciégalo» acabó perdiéndose en el tiempo y ya no se acepta más como correctamente hablado.
Otro caso similar es el de «cocodrilo», que fue originariamente «crocodilo», de la voz latina «crocodilus», derivada del griego «krokodeilos».
Un capítulo para la «ñ»
El libro Nunca lo hubiera dicho dedica uno de sus capítulos a la letra que representa internacionalmente el idioma español: la «ñ». La decimoquinta letra del abecedario, cuya existencia se vio amenazada y que tuvo que hacer frente a una batalla política y legal por su supervivencia.
En el año 1991, la Comunidad Europea denunció las leyes españolas que garantizaban la presencia de la letra «ñ» en los teclados comercializados en España. Dos años después, el Gobierno español aseguró su presencia en un Real Decreto, amparándose en la excepción de carácter cultural, junto a los signos de apertura de interrogación y exclamación.
La «ñ» es una letra que surgió en la época medieval, cuando los copistas empleaban abreviaturas para ahorrar tiempo y espacio en palabras con doble «ñ», simplificando la consonante con una rayita encima (~). Una tendencia que se vio reforzada por la ortografía de Alfonso X El Sabio y Nebrija, que ya la incorporó como letra independiente.
La última letra en sumarse al alfabeto español fue la uve doble («w»). Se incorporó en 1969, y lo hizo como foránea, ya que entró en la lengua española por la vía del préstamo lingüístico. A veces funciona como vocal en muchas palabras procedentes del inglés o de lenguas orientales, pero también se comporta como consonante en términos procedentes del alemán como «wolframio».
De acuerdo con la Fundación de la Lengua – FundéuRAE, lo mejor es escribir «ovni» (con letras minúsculas) y no «OVNI» (con letras mayúsculas). Pero, ¿qué otras explicaciones tenemos sobre estos objetos voladores no identificados? Veamos.
El término ovni, acrónimo de objeto volador/volante no identificado, ha pasado a ser un sustantivo común, por lo que lo adecuado es escribirlo enteramente con letras minúsculas.
Por causa de las noticias relacionadas con las tensiones entre Estados Unidos y China, es frecuente encontrar frases como «¿Hay OVNIS de origen extraterrestre sobre Estados Unidos y Canadá?», «La inteligencia de EE. UU. no descarta que el tercer objeto derribado sea un OVNI» o «Las reacciones y memes que dejaron los OVNIs derribados» (destaque nuestro).
En su origen esta voz era un acrónimo. Las siglas de O-V-N-I (Objeto Volador No Identificado) pueden pronunciarse como una palabra única (OVNI). En la actualidad, ya se ha incorporado al léxico del idioma. Por tal motivo, hoy se escribe con todas las letras en minúsculas (ovni). Este fenómeno lingüístico ya aconteció con otras palabras técnicas, como en el caso de pyme, láser, etc., que originalmente eran escritas en mayúsculas, pero en la actualidad se escriben en minúsculas y así figuran recogidas en el diccionario académico (ovni, pyme, láser, etc.).
Lo adecuado sería no pluralizar la forma escrita de ovni al ser tratadas sus letras como siglas (se escribe OVNI y no OVNIS, OVNIs, OVNI’s). Ahora bien, al ser empleadas estas siglas con determinantes y adjetivos, lo adecuado sería usar las letras mayúsculas para la palabra OVNI, mientras que sus determinantes se pluralizan, al ser escritos en minúsculas o mayúsculas, según el caso que corresponda (los OVNI, LOS OVNIS). Consecuentemente, al ser lexicada, la palabra ovni, al ser escrita en minúscula, sea en una frase completa, en un párrafo, etc., pasa a ser un sustantivo común, formando el plural de acuerdo con las normas generales del español (ovnis; los ovnis).
De modo que, en los ejemplos periodísticos citados arriba, habría sido preferible escribir «¿Hay ovnis de origen extraterrestre sobre Estados Unidos y Canadá?», «La inteligencia de EE. UU. no descarta que el tercer objeto derribado sea un ovni» y «Las reacciones y memes que dejaron los ovnis derribados» (destaque nuestro).
El verboapretar se conjuga como acertar, de modo que lo adecuado es escribir aprieta o aprietan, en lugar de *apreta y *apretan, de acuerdo con lo explicado por la Fundación de la Lengua Española – Fundéu (vea: https://www.fundeu.es/recomendacion/aprieta-apreta/).
Es común encontrar textos contiendo frases como: «Cuando el marcador *apreta, las jugadas ofensivas se simplifican», «Se *apreta en la lupa que aparece en el teclado» o «El frío y la lluvia ya *apretan en la capital».
El Diccionario panhispánico de dudas explica que al conjugar el verbo apretar lo apropiado es mantener el diptongo en las formas de la tercera persona del presente, ya sea del indicativo o del subjuntivo y del singular o del plural: aprieta, aprietan, aprietey aprieten.
Por eso, en los ejemplos anteriores sería mejor escribir: «Cuando el marcador aprieta, las jugadas ofensivas se simplifican», «Se aprieta en la lupa que aparece en el teclado» y «El frío y la lluvia ya aprietan en la capital». El sustantivo correspondiente a esta familia léxica es aprieto, no *apreto.
Inteligencia artificial – IA. Es entendidacomo ‘disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico’.
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La expresión inteligencia artificialfue registrada en el diccionario de la Academia en 1992. Treinta años después, se ha transformado en una de las que mayor impacto ha producido en la humanidad. Pueden ser mencionados dos factores fundamentales para decidir escoger esta frase: los avances científicos y los efectos éticos. La inteligencia artificial está presente en diversas áreas del conocimiento humano y ha afectado a la humanidad de una forma u otra, sea para bien o para mal.
Según indicado en la página oficial de la Fundéu, promotora de los servicios de la Real Academia de la Lengua Española – RAE, se ha otorgado el título de palabra del año a la expresión inteligencia artificial por varios motivos de importancia:
La inteligencia artificialofrece grandes ventajas para las empresas, por ejemplo, en la atención al público. Como no se trata de meros humanos, las tecnologías electrónicas no se cansan ni se estresan, como es natural en los seres humanos. Aun así, pueden sufrir procesos de desgaste o depreciación. A pesar de las deficiencias que están presentes, el progreso tecnológico, en los últimos años, ha sido significativo.
Algunas de las áreas que han recibido mayor impacto de la inteligencia artificial tiene que ver con el análisis de datos, la ciberseguridad, las finanzas y la lingüística. Las empresas usan cada vez más robots que funcionan como secretarias electrónicas, ofreciendo servicios, respondiendo a demandas de consumidores y resolviendo problemas de clientes que exigirían una cantidad enorme de trabajadores.
Desde el punto de vista de la ética, la inteligencia artificial levanta suspicacia y críticas severas de parte de algunas instituciones e individuos. Básicamente, porque no existe una garantía previa de que estos sistemas no van a causar malestares a la población en el futuro próximo. Aparte, está la cantidad de profesionales que ya comienzan a sentir en su propia piel los efectos de ser substituidos por máquinas robotizadas e inteligentes.
La Fundación de la Lengua – Fundéu seleccionó esta palabra por causa de las construcciones lingüísticas que la misma genera. En todo caso, la expresión inteligencia artificial, al ser considerada una denominación común, lo mejor es que se escriba con minúsculas. También es popular el uso de la sigla IA, que debe ser escrita en mayúscula.
Inteligencia artificial consiguió superar otras 11 palabras competidoras: apocalipsis, criptomoneda, diversidad, ecocidio, gasoducto, gigafactoría, gripalizar, inflación, sexdopaje, topar y ucraniano.
Hace años que la FundéuRAE realiza esta selección. En años anteriores fueron escogidas palabras como: escrache (2013), selfi (2014), refugiado (2015), populismo (2016), aporofobia (2017), microplástico (2018), los emojis (2019), confinamiento (2020) y vacuna (2021). Inteligencia artificial se convierte así en la primera ganadora tras la pandemia del coronavirus, que marcó la actualidad de los dos años anteriores.